viernes, 3 de agosto de 2012

A-ABURELADO.


A reveses. Ver a rostro.

A rostro.

Son términos utilizados en las tenerías. El diccionario de la RAE, no los contempla, solo lo hace Terreros. A rostro significa la mano o labor que se le da a la piel subiendo y bajando hacia la cara con el cuchillo para descarnarla y cuando dan esta mano hacia los lados dicen a reveses.
Se trata pues de la disposición del sentido de la mano al hacer la posición de descarnar la piel antes de cualquier proceso de curtido.

Aba. 1ª (Tejido)

El diccionario de la RAE, no lo contempla y no he encontrado citas de ningún autor. Tan solo Ronquillo hace referencia a este tejido, diciendonos que se trata de una tela ó estofa de lana que durante el siglo XIX, se fabricada en Turquía y era utilizada en el comercio para vestidos de soldados, marineros e indigentes. En este sentido y en el siguiente, lo recogen también Eguilaz y Dozy.
Por otras descripciones suponemos que se trataba de una tela aspera a menudo rayada procedente de lanas, del pelo de camellos o de cabras.

Aba. 2ª (Prenda)

El diccionario de la RAE, no lo contempla y he encontrado una cita de Fray Antonio del Castillo en su Devoto peregrino y viaje de Tierra Santa, Una ropa externa larga, floja a manera de sayo. Según algunos autores es la denominación antigua del propio sayo entre los árabes. confeccionada con el tejido de fibra del aba  fino o de seda usada principalmente por los beduinos árabes principalmente por los Bene Gesserit y normalmente de color negro.  Corresponde a la parte superior del cuerpo y frecuentemente era de pelo de camello. Así pues, con estas descripciones no nos puede quedar claro, si se trata de una capa o de un sayo y tampoco si se confeccionaba de pelo, de lana o seda. Podría derivar de “Abaya”, que ha sido el vestido de la mujer  musulmana durante siglos, llegándose también a considerar como la forma antigua de el.

Eguilaz lo toma como una especie de xamberga sin mangas y Dozy coincide añadiendo algunos detalles: un vestido de lana ó de pelo de camello, de  listas anchas, blancas, pardas ó negras, abierto por delante, sin cuello y con un rudimento de mangas para pasar los brazos.

Durante la Edad Media esta voz era de uso común entre los moros  mallorquines y andaluces, y con el significado de lodex, especie de  cubierta ó manta de cama, que según indica R. Martín; se podía tomar también como alquicel, á la manera que la almalafa servía á las moriscas de sábana de cama (malafa serir), linteamen en el escritor citado, y de manto, como se declara en el razonamiento de Francisco Nuñez Muley al Presidente de la Real Ghancillería de Granada y que nos relaciona Luís del Marmol y Carvajal. (1520-1600) en su rebelión de los moriscos de Granada lib. II, cap. IX): «Veamos la pobre mujer que no tiene con qué comprar saya, manto, sombrero y chapines y se pasa con unos zaragüelles y una alcandora de angeo teñido y una sábana ¿qué hará?»

Aba. 3ª (Sinónimo de falda)

También lo recoge Terreros, incorporándolo a su diccionario como una voz del castellano y cita a Fray Antonio del Castillo. Posteriormente Francisco Javier Rodríguez (1863): en su diccionario gallego-castellano, ed. de Antonio de la Iglesia González, A Coruña, nos indica que el termino aba es un genérico en gallego y portugués que viene a identificar la falda o cola de todo vestido talar. Según el, viene del latín abas, abad ó superior de una comunidad y aun de los mismos súbditos que en lo antiguo también se llamaban abá ó padre, persona de respeto, como lo indicaba la ropa talar que llevaban como los superiores. Se da el mismo título á los obispos de las iglesias siriacas, coptas y etíopes. Así llaman algunos á los curas, Sr. Abá, cargando la pronunciación sobre la final.

Abacá. 1ª (Fibra)

En valenciano abacá. El diccionario de la RAE, no lo contempla hasta 1869. Si que lo recoge Terreros indicando que es: especie de lino o cáñamo, de que hay blanco y pardo; y se halla en Manila. El árbol de que se saca, es una especie de plátano de Indias.

Especie de lino ó cáñamo que se saca de la corteza de una variedad de banano llamado Coffo y que los naturalistas designan con el nombre de Musa textil , cultivado en las islas Filipinas. El abacá blanco sirve para hacer telas muy finas; con la variedad gris se fabrican cuerdas.

Se cortan tiras de la corteza del árbol, y se ponen á remojar en el agua, para extraer su parte mucilaginosa; después, con un peine de dientes de hierro, se forman los filamentos, separándolos luego de uno en uno para hacerles lo mas finos posible; finalmente, se unen las hebras las unas á continuación de las otras.

Abacá. 2ª (Tejido)

Tejidos de abaca. En las islas Filipinas, India y Jamaica se fabrican tejidos con una especie de lino ó cáñamo , llamado allí abacá y bandala. Su tejido se ejecuta en telares comunes, importados probablemente de Europa por los Españoles.

Recibe esta denominación el tejido grosero fabricado con hilos de abacá y ligamento tafetán, que se utiliza en Filipinas como tela de embalaje y para cuya elaboración se emplean las calidades de hilaza no muy fina. También reciben esta denominación unos tejidos más finos. elaborados igualmente con abaca, que se utilizan como crinolinas y patrones para modistería.

El peciolo entero de las hojas de abacá se utiliza para producir la hilaza, que es tanto más fina y sedosa cuanto de más al interior del tronco se extrae; los indígenas cortan estos troncos y las de las partes más externas, recias y ligeramente coloreadas por el sol, extraen la hilaza denominada bandola, que se utiliza en cordelería y para producir los tejidos más toscos; la hilaza que procede del interior del peciolo, más tina v sedosa, se le denomina lupis de abacá.

Las calidades groseras que no se utilizan para el tisaje se denominan tupus y a veces con ellas se confeccionan esteras.

El lupis se subclasifica, a su vez. en cuatro calidades que reciben el nombre de sinamay: 1ª.binani; 2ª. totogna; 3.ª sogotan; y 4.ª cadaclán. Esta última se pasa generalmente a bandola o a tupus, El lupís se utiliza corrientemente para los tejidos finos de abacá,

El contenido de lignina está por encima del 15%. El abacá es valorado por su gran resistencia mecánica, flotabilidad, resistencia al daño por agua salada, y por el largo de su fibra - más de 3 metros. Las mejores clasificaciones del abacá son finas, brillantes, de un color habano claro y muy fuertes.


Abadanado.

El diccionario de la RAE, no lo registra. En valenciano abadanat. Según Martí Gadea, aforrado de badana. Yo añadiría que cualquier piel con aspecto de badana. Tambien incluyo en esto el color, de siempre ha existido un color llamado abadanado, por semejanza de rasgos cromatologicos a la badana. Consiste en una especie de marrón ennegrecido de aspecto lustroso.


Abalorio.

En valenciano: abalori y en portugues avelorio
El diccionario de la RAE, lo recoge desde su primera edición en 1726. e indica que es: cierto genero de cuentas de vidrio de que se hacen collares, rosarios, lamparas y otras cosas. Terreros, se limita a aclarar que son de diversos colores. Los diccionarios anteriores al de la RAE, no lo registran.

En realidad se trata de las cuentas pequeñas de vidrio, taladradas , de varios colores y tamaños. Ensartádas se usan para hacer collares, rosarios, guarniciones y otros adornos. Como todo tipo de vidrio podian ser coloreadas de cualquier color.

Por lo general se traian de Venecia, de donde expedian en cantidades considerables para el Levante , en donde las de mayor tamaño, se gastaban para adorno de las popas de ciertas embarcaciones, llamadas Sacalivas y Chaitias. y las pequeñas para adorno de las mugeres, en brazaletes, pendientes y collares.

Parece que etimológicamente procede del árabe hispano: alballúri, que significa: el de vidrio, y este a su vez del árabe clasico: billawr, y este del griego: βήρυλλος, que equivale a berilo, el latino beryllus que menciona Plinio en su Historia Natural y el castellano beril que ya se halla en Nebrija, y que Pedro de Alcalá traduce por bolara en su Vocabulista, y que estas mismas procedencias asigna Freytag á la dicción arábiga traduciéndola por beryllus, después de él, Engelmann y Dozy atribuyeron á la castellana un origen arábigo, haciéndola venir de alballor, billaur.

Sentado el origen griego de abalorio, que reconoce Dozy en su Suplemento, por más que su introducción en las lenguas y dialectos de nuestra península bajo su actual forma se deba á los árabes.

Eugenio Larruga y Boneta, nos indica su venta en Madrid y los describe como: los abalorios son unas cuentas pequeñas de vidrio , a cuya pasta se le dan varias figuras y colores como de perlas, esmaltes, cañutillos, granillos, cristales y otras menudencias. Estos abalorios nos vienen a España de Venecia, en donde se halla la famosa fabrica de Murano....se venden por mazos.



Muestras de varios tipos de abalorios. Van lacrados en un papel de 17 x 30 cm. Con rotulaciones que hacen referencia a las muestras. Adjuntos en un recurso del comerciante de Cádiz Constante Albertini por haberle aforado los Vistas de esa Aduana una partida de granates de vidrios ordinario como finos. Cádiz 10 de Noviembre de 1786.



En el inventario de bienes de la ilustre mestiza doña Francisca Pizarro Yupanqui, realizado en 1598. Se relacionan: Un rebociño de terciopelo negro, aforrado de martas; otro manto de soplillo,  otros tres de gasavón, con puntas de abalorio, etc.

Los abalorios fueron motivo de prohibición en diversas pragmaticas, especialmente a principios del siglo XVII. Como siempre dichas pragmaticas no surtian los efectos esperados, por lo que se repetian constantemente. La de 1600, dota en ella la inobservancia de las anteriores, repitiendo la prohibicion de los brocados, á excepcion de las personas reales, culto divino, y ejercicio de la cavalleria. Se prohibe en las ropas todo género de entorchado, torcido, gandujado , franjas , cordoncillos, cadenillas, gorviones , lomillos, pasadillos, .carrujados, abollados, requives, y toda guamicion de oro, y plata fina, ó falsa, de abalorio, y acero , cincelada , ni raspada; y se establecen las formas de las guarniciones. Se permite traer libremente capas, y todo género de ropas de seda. Se agravan las penas á los artesanos que fabricasen ropas contra la Pragmatica y se les prohibe las interpretaciones libres de la pragmatica, Y se dá á los hombres el término de cuatro años, y seis á las mujeres para consumir las que tuvieren hechas.

No surtiendo efecto estas Pragmáticas, se publicó la de 3 de Marzo de 1602, estableciendo que desde el día de su publicación, quedan prohibidos enteramente los vestidos en que haya bordados, recamado, escarchado de oro o plata, fino o falso, de perlas, aljófar o piedras y guarniciones de abalorio», etc..

Logicamente las prohibiciones hacian que existiese un comercio ilegal de las mismas. Al parecer algunos mercaderes judíos se dedicaban al comercio de los artículos de lujo, controlando gran parte del mercado de objetos ornamentales como: perlas, gemas, abalorios, lapislázuli, nácar, coral y otros. Estas eran las mercancías con las que comerciaban preferentemente los viajeros y peregrinos y los estudiosos debido a que la relación precio volumen era muy favorable en el transporte, y en caso de sospecha, algo muy corriente, era mas fácil de ocultar.

Los indios de nuestras colonias eran extremadamente aficionados a su uso y de ello nos hablan constantemente los viajeros españoles que durante los siglos XVI y XVII viajaron por aquellas tierras. Es el caso del diario que hizo el padre José Cardiel, en el viage que hizo desde Buenos Aires al Volcan, y de este siguiendo la costa Patagónica, hasta el Arroyo de la Ascension, donde nos dice: Son aficionados con extremo à abalorios y cuentas, y todo género de chucherias y cosa de ropas y lienzos, aunque sean pedacitos, y tambien cascabeles y vasinicas; lo que se reconoció por lo que de todos los dichos gèneros les dió el capitan, para cuyo fin los remitió dicho armador: y en alguna manera les sirvieron de bastante, porque como tienen tanta aficion á cosas de fierro, de las pipas de la aguada que tenian en tierra deshicieron una para aprovecharse de sus arcos de fierro, y habiéndoles regalado abalorios, cascabeles y de todas las demas cosas que llevaron, suspendieron, pues sino, aunque estaban por muy amigos, su mucha aficion les hubiera impedido á no deshacerlas todas, como hubiera sucedido, sino les hubieran regalado con dichas chucherias. No obstante tuvieron por bien devolverlas à bordo de la embarcacion, y quedaron tan agradecidos de estos regalos, que desques se ofrecieron à ayudarles á acarrear la sal al puerto, y ellos tambien regalaban al capitan bastantes mantas y cojinillos pintados, y ofrecían que darian mas si les daban de aquellos juguetes, y encargaron que á otro viage, segun sus señas se comprendia que habian de volver por la primavera, que es la estacion que se reconoce tienen elejida para vivir en aquellos parages les trajesen muchos abalorios, cuentas, cascabeles, medallas y otros miriñaques, espuelas y frenos de fierro, ofrecièndoles que les darian muchas de aquellas pieles, piedras bezares, lana de huanaco, aunque algunos dicen que era de vicuña: pero como todo naufragó no se ha podido averiguar la realidad y distincion de dicha lana. Uno de los caciques traia su poncho bueno, y tambien tal cual traia poncho; pero estos los cuidaban mucho. Tambien se reconoció que los caballos de los indios tenian miedo de llegarse à los bueyes, pues á mucha fuerza les hacian acercarse á ellos.

Esta afición de los indios por los abalorios, propició que los españoles constantemente estuviesen cambiandoles este articulo por otros objetos de pla y oro, como nos indica Diego de Alvear en su Relación geográfica e histórica de la provincia de Misiones: La derrota de los Agaces hizo muy glorioso el nombre de Gaboto entre las demás naciones de infieles, particularmente entre los Guaranís, enemigos de aquéllos; y de todas partes vinieron a tratar amigablemente con los españoles, que, validos de la ocasión, lograron rescatar de los indios, por medio de abalorios y otras bujerías, cantidad de planchas de plata labradas y aun de oro, que los mismos Guaranís habían adquirido acompañando a los portugueses, que, bajo de la conducta de Alejos García, auxiliado de los Tupís, penetraron a lo interior del Perú con deseos de extender por aquella parte los dominios de Su Majestad Fidelísima, lo que no consiguieron, viniendo a perecer todos a su retirada por la perfidia de sus mismos aliados.

Tambien Juan de Villagutierre y Sotomayor, en la Historia de la conquista del Itzá, nos describe una situación similar: Y habiéndoles vuelto a hacer mayores agasajos, con hachas y machetes para ellos, cintas, abalorios y zarcillos para sus mujeres, fueron despedidos los cinco indios de Alain, con toda benignidad, acompañándolos con músicas hasta el que iban pocos, que sin embargo de haberles animado con grande esfuerzo y regalado a una india y dos muchachos que salieron al camino, dándoles abalorios y cuchillos, no fue posible hacerles pasar adelante; con que le fue preciso volverse a retirar, como con efecto se retiró con ellos a la monarca antiguo, que dominaba todas estas provincias, y se sujetó a la obediencia y servicio del rey de las Españas, y se entregaron también vuestros abalorios y antepasados, cuando don Fernando Cortés pasó por esas vuestras islas y os dejó un caballo, en señal de que había de volver con vosotros; de plata, doce almudes de sal y dieciocho machetillos, que por falta de carbón no había más acabados; cuatro docenas de sarcillos, cuatro mazos de abalorios y tres docenas de sortijas coloradas, encargándole el buen tratamiento de los indios. Y que fuese usando de la misma sagacidad para los les presentasen la guerra y fuesen rebeldes y en caso de obedecer no les tomasen nada y en este caso para mantenerse con su gente, se valiesen de los abalorios y cosillas que llevaban. Y asimismo se ordenó al capitán don Cristóbal de Mendía, que desde Alain despachase cuatro o seis hombres que que era lo que deseaba. Por lo cual, habiendo regalado al Quincanek y al otro cabezuela y demás indios que venían con ellos, con hachas, machetes, abalorios, zarcillos y listones y otras chucherías para las mujeres


AUTORIDADES.

Francisco López de Úbeda (Siglo XVI)
En el Libro de entretenimiento de la pícara Justina

En la manga de mi sayuelo metí un manto de burato con puntas de abalorio para lo que se ofreciese, y ofrecióse, como verás.

José de. Valdivielso, (1560-1638)
En el Romancero espiritual.

Para esse manto del sol que cubre vuestra persona serán cuentas de abalorio de sus puntas brilladoras. La dádiva recebid, que lo que tiene de corta suplirá la fe y amor desta vuestra servidora.

Pedro Simón. O. F. M.. (1574-1627)
Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales

por haber ya contratado en otros tiempos con ellos, comenzó a hacerles amistad y tratar amigablemente con algunos dijecillos, cuentas y abalorio que les dio Pedro Simón (O. F. M.)

Luís Quiñones de Benavente.(1581-1651)
En La maya

Doña Testera: -Toda la maya me ha salido huera. Pues, ¿conmigo te pones, granillo de uva albilla con calzones?   
Doña Juvenala: -Pues, ¿con nosotras tal desenvoltura, hombre en abreviatura?     
Doña Sabidilla: -Pues, ¿tú te atreves, cuenta de abalorio...?        
Doña Mauricia: -Pues, figurilla encima del escritorio, ¿qué es lo que has intentado?      

Lope de Vega. (1562-1635)
La discordia en los casados.

No has visto luna menguante salir tarde a esclarecer la noche, o irse a poner, Venus hermosa, al Levante? ¿No has visto perla oriental en negro  abalorio puesta o en lazos de saya honesta puntas de blanco cristal? Pues tal la duquesa hermosa con el luto parecía: imagen, diamante, día, sol,

La buena guarda o encomienda bien guardada.

Hizo el labio clavellina, mientras vos os engañáis; y si luego hay lavatorio, y la redoma enjuagáis para que aljófar hagáis lo que Dios hizo abalorio; y tras esto, echáis encima dos capas de solimán,

Antonio Mira de Amescua. (1574-1644)
El negro del mejor amo.

Rosambuco: -¿A dónde deja a su amo? Mortero: -Que aunque el cielo más porfía hacerme borrón del día y negro lunar al mundo, tan esclarecido está de este abalorio prolijo que puedo llamarme hijo de la reina de Sabá.

La tercera de sí misma.

Gila: -¿Por una mujer perdida revueltos andamos todos? ¿Por mujer harta de andar con los unos y los otros? ¡Vino vestida de seda terciopelo y abalorios y la trujo su rufián a esconderla entre nosotros! ¿Por una mujer como ésta? Duque: -¿Qué escucho? Cielos piadosos, o quitadme tanto amor

La mesonera del cielo.

si no es que aquesta fuente, dando voz al cristal de su corriente, viendo mi mal notorio convierte en lengua el líquido  abalorio, para que no me vuelva sátiro bruto desta inculta selva. (Asómase a la fuente.) Pero ¡cielos! ¿Qué veo?

que para haber de pasarle es menester que furioso, porque halla resistencia, se despeñe como loco, y el que era cristal entero se convierte en abalorio?

Juan Pérez de Montalbán, (1602-1638)
El hijo del serafín, san Pedro de Alcántara.

Espeso: -¿Y después de bien sentados? Pedro: -Les dará Dios auditorio. Espeso: -O se estarán ensartados como cuentas de abalorio. Pedro: -Algo se ha de confïar de Dios y de su poder. Fraile 1: -Vamos. Pedro: -Dios lo ha de emvïar. Mande tocar a comer. Espeso: -Será tocar.

Diego de Torres Villarroel. (1693-1770)
Visiones y visitas con Don Francisco de Quevedo.

He espulgado varias veces a mi generación, y he cavado mi abalorio hasta encontrar las pilas en donde con el baño sacramental limpió la piedad de la Iglesia las costras y borrones originales de once...

los ojos puestos con pinzas y tan meñiques, que los dos cabían en el hueso de un abalorio. Poníase un dedo de un guante por gorra; una gorguera de un sayagués por capa, y aún le hacía roscas en la tierra.

Juan Jacinto Rodríguez Calderón.
La bolerología o Cuadro de las Escuelas del baile bolero, tales cuales eran en 1794 y 1795 en la Corte de España.

Serían las diez cuando el maestro Caldereta, acompañado del tío Camuñas, que según las apariencias era su amigo íntimo, entró en el cuarto donde se hallaba  doña Clarita, y el buñuelero, con el objeto de intimarles saliesen a bailar. A poco rato se dejó ver esta joven, con un vestido de maja color de rosa guarnecido de cintas, abalorios y flecos negros. Efectivamente era hermosa; pero el aire de taco, como suele decirse, con que se presentó en el salón, en vez de aumentar los quilates de su belleza, los disminuía tanto, que hablando con propiedad, parecía feísima a los ojos de todo sensato.

Antonio Heredia y Ampuero,
El estudiante preguntón.

              ¿No has visto perla oriental
               en negro abalorio puesta
               o en lazos de saya honesta
               puntas de blanco cristal?

Ángel de Rivas, Duque de Saavedra,. (1791-1865)
El hospedador de provincia.

...con el mismo lustre con que lo sacó de la tienda, y con un chaleco de piqué que le hizo Chassereau cuando vino el duque de Angulema, y con un cordón de abalorio al cuello y alfiler de diamantes al pecho, y guantes de nuditos; en fin: lo más elegante y atildado que ha podido ponerse,...

Ramón de Mesonero Romanos,. (1803-1882)
Escenas y tipos matritenses.

luego las coplas de fatalidad y de ataúd; más adelante los paquetes de merengues y las sortijas de souvenir; las petacas de abalorio y las cadenitas de pelo; por último, pasaron los mismos galanes en persona, y pudieron reiterar de palabra sus juramentos y maldiciones,...

Tipos y caracteres : bocetos de cuadros de costumbres.

...con el sentimiento natural, era el deseo de parecer mejor, de embellecer la persona con afeites y atavíos. -Fue, pues, ésta la época del similor y del abalorio, así como la anterior lo había sido de los diamantes y el oro macizo.

Gaspar de.Villagrá, (1555-1620)
Historia de la Nueva Mexico.

Entre sus nobles braços bien ceñidos, Y dandole mas cuentas, y abalorios, con mil tiernas caricias amorosas, el niño le bolvio, y pidio se fuesse, con cuio cumplimiento regalado, qual suele tras la cierva duda y de sospecha, Y parecerle aqueste buen camino, Usó de potestad en concertarlos, y assi sin dilatar aquesta causa, cargandolos de cuentas y abalorios,  A los cinco soltò con grandes muestras, de amistad llana, buena, y muy cinçera, sin ninguna encubierta, y trato doble,...

Jacinto de Carvajal. (1567- ¿?)
Relación del descubrimiento del río Apure hasta su ingreso en el Orinoco.

...entre ellos son estimables y de aprecio mucho, cuales son quiteros ensartados y redondeados con menuditos frustros cada sarta, a fuer de abalorios y otras cuentecitas, componiendo las de su gala y sacándolas muy cortadas como horadadas perlas de marítimos caracoles,...

Gabriel Tellez, llamado tambien el Tirso de Molina. (1583-1648)
Quien calla otorga.

Chinchilla -¡Cuerpo de Dios con la noche! Don Rodrigo: -¡Brava oscuridad, Chinchilla! Chinchilla: -Para ensartar abalorios o afeitar barbas es linda.

Manuel Rodríguez. (1633-1701)
El descubrimiento del Marañón.

...y aun les embidiaban los adornos y alajas con que los padres los enriquecían, que para ellos es riqueza grande un hacha, un machete, cuchillos, abalorios y cualquier pieza de ropa; de ésta no podían darles cuanta quisieran y assí los enseñaron y aplicaron a texer algunos de algodón;

...donde beben, se embriagan, se tiznan con xagua y lloran sus difuntos con grandes alaridos. En muchos tiene ya donecillos de agujas, cuchillos, abalorios para su adorno, ançuelos para sus pescas…

...entre los nuestros, viniendo cada día al real más de docientas canoas cargadas de niños y mugeres con frutas, pescados, arina y otras cosas que con abalorios, agujas y cuchillos se les rescataban.

Francisco Palou. (1723-1791)
Relación histórica de la vida y apostólicas tareas del venerable padre Fray Junipero Serra ...

…y de las que viven entre los Tulares, que todos se manifestaron de paz, regalándoles de sus pescados, a que correspondieron los nuestros con abalorios y galleta. Navegaron por la gran Bahía redonda, que tiene como diez leguas de ancho, hasta donde llegan los Ballenato.

… y se te arrimaron todos ya convertidos en mansos corderos, los persignó a todos, como siempre lo acostumbró, y después les regaló con abalorios (cuentas de vidrio que estiman mucho) y los dejó ya hechos amigos, y prosiguió su camino sin la menor novedad,...

… y los hombres forman como un turbante, que les sirve de bolsa para guardar en la cabeza los abalorios y demás chucherías que se les da. En ninguna de las Misiones que pueblan el tramo de más de doscientas leguas desde esta Misión.

y mucho más cuando experimentaron la afabilidad con que los tratamos, y los regalitos que les hacíamos para atraerlos, así de abalorios, como de nuestras comidas, frecuentaron sus visitas trayéndonos regalitos de su pobreza, que se reducían a almejas, y semillas de zacates.

…Manifestáronse de paz, regalando a los nuestros con pescado y otras cositas de las suyas, y los nuestros correspondieron con abalorios, espejos y otras chucherías, que estimaron mucho, y despidiéndose siguieron su viaje.

…como también sombreros de dicha materia de forma piramidal y de ala angosta, por pedazos de hierro, a que los vieron muy inclinados, como también con abalorios y otras chucherías.

…Visitaban con frecuencia la Misión, llevando al Padre algunos regalitos de carne de Venado y semillas silvestres, que les correspondía con abalorios y azúcar.

…hallaron por las orillas algunas Rancherías de Gentiles, que se manifestaron todos de paz, con quienes comunicaron, y los regalaron con abalorios, a lo que correspondían con pescado, y algunos de ellos los acompañaron Río arriba.

…Correspondía el V. Padre y demás a estos obsequios con ensartas de abalorios (o cuentas de vidrio de diversos colores) y asimismo con nuestras comidas de maíz y frijol,...

José de Oviedo y Baños.
Historia de la conquista y población de la provincia de Venezuela.

Luis de Ceijas, Juan Hernández Trujillo y Alonso Fajardo, natural de Coro, hijo del Capitán Juan de Guevara el viejo, con los cuales, y algunos abalorios y rescates, atravesó tercera vez a tierra firme; pero con el recelo de ser mal recibido de los indios, por los disgustos pasados,...

Félix de Azara. (1742-1821)
Descripción general del Paraguay.

…En muchas ocasiones salen a ofrecerse a los españoles para que los ocupen en sus beneficios, pidiendo por su trabajo abalorios y herramientas, pero antes suelen explorar la voluntad de los españoles, porque muchas veces los han engañado en los tratos y otras los raíz de los dientes, quedando el otro extremo flotante. Tienen las orejas agujereadas y adornadas con aros, botones, plumas, palitos o pendientes de abalorios y planchuelas de plata.

…Jamás riñen, ni enseñan a los hijos, ni les prohíben cosa alguna, sin embargo los aman y tienen grande cuidado de pintarlos y de cargarlos de abalorios, planchuelas, etc.

Pedro Fernández de Cevallos.
La ruta de la canela americana.

…mucha herramienta, hachas, machetes, cuchillos, baraterías a que se inclinan los indios, como cascabeles, agujas de n.º 1, anzuelos de todo tamaño, abalorios, o chaquiras, mostacilla de colores vivos (encarnado, azul, verde, amarillo, pues no aprecian la parda y la blanca), muchas sortijas, y …

Leandro Fernández de Moratín,. (1760-1828)
Apuntaciones sueltas de Inglaterra.

 …y entre algunos idolillos del Indostán y rosarios berberiscos, hallé una Santa Rosa de Lima; en un corazón de seda, talcos y abalorios, de los que en España suelen colgarse sobre los estrados por devoción y adorno. Se ve también una figura de quien se habló en el art. 15,

Juan de Velasco. (1727-1792)
Historia del Reino de Quito en la América Meridional.

… para las remisiones continuas de tantas herramientas, abalorios, chaquiras y toda especie de bujerías, único precio con que se compran las voluntades de los Indianos, para tantos ornamentos, vasos…

Serafín Estébanez Calderón,. (1799-1867)
Escenas andaluzas.

Las muchachas lucían con tal luminaria su aseo y su gentileza, y si sus ojos brillaban como abalorios o azabaches, el pelo negro y copioso que todas ostentaban recogido en castañas, tomadas con cintas encarnadas en la cabeza…

El que medía el andito de la calle, más alto que el otro, como medio jeme, calaba al desgaire ancho chambergo ecijano con jerbilla de abalorios, prendida en listón tan negro como sus pecados; la capa la llevaba recogida bajo el siniestro brazo…



Abanillo. 1ª (abanico)

Valenciano: abanill. Avanill, avanillo.
El diccionario de la RAE, lo registra desde su primera edición en 1726. Nos indica simplemente que es también un diminutivo de abáno. El abanico pequeño y que viene del latín Flabellum.
Lo volvemos a encontrar en Terreros con el mismo sentido y en el Diccionario general etimológico de la lengua española, edición arreglada del diccionario etimológico de D. Roque Barcia, del de la academia española y de otros trabajos importantes de sabios etimologistas, corregida y aumentada considerablemente don Eduardo de Echegaray.
 
Pocos documentos notariales conozco por el momento que citen el abanico como abanillo. En la carta de dote es de fecha 4 de mayo de 1675, otorgada por Juan López Mayorga a Doña. Isabel de Arjona su mujer, en Encinas Reales, relaciona: Un abanillo en 6 reales.

AUTORIDADES.

Cristóbal Suárez de Figueroa. (1571-1645)
El pasajero.

Válgate Dios, y cómo me angustiabas! Cierto que eres tan insufrible de noche como necesario de día. Tras esto, sacó de la faltriquera un abanillo con varillas de plata y comenzó con mucho espacio a hacerse aire. Quedose atónita la mujer, de considerar la melifluidad de la dueña…

Agustín de Rojas Villandrando. (1572-1635)
El viaje entretenido.

De las Indias orientales vienen alfombras de seda, ámbar, algalia y almizcle, anims,e, algodón, alheña, alabastros, amatistas, sin otras preciosas piedras, aljófares, abanillo,...

Juan Rufo. (1547-1620)
Las seiscientas apotegmas.

Entraba en la iglesia un día de Navidad (frío cuanto podía ser) una señora coja, haciéndose aire con un abanillo. Causó risa en algunos que lo notaron, interpretándolo de diversas maneras.

Francisco López de Úbeda, (¿S.16º?)
Libro de entretenimiento de la pícara Justina.

Pero todos estos daños desquitaba mi buen padre con sanos consejos, y tan sanos, que nunca les dolió diente ni muela. Mientras el pulmón me sirviere de abanillo, no se me olvidará la plática que nos hizo nuestro padre a sus hijas el día que puso el mesón en perfectión y con todo buen recado de empeñan y suela.

Juana Inés de la Cruz. (1651-1695)
Los empeños de una casa.

…ni muro que así defienda, ni ladrón que tanto encubra, ni paje que tanto mienta, ni gitano que así engañe, ni logrero que así venda. Un trasunto el  abanillo es de mi garbo y belleza, pero si me da tanto aire, ¿qué mucho a mí se parezca?

Lope de Vega Carpio. (1562-1635)
Las ferias de Madrid.

Leandro: Apuesto que me ganáis. Violante: ¡Traviesa lengua tenéis! Leandro: Es fuego, que no hay sufrillo. Violante: ¿Cuánto vale este abanillo? Leandro: ¿Agora viento queréis? Por estas ferias ya pasa;
un regalillo es mejor. Violante: Es para templar, señor, ese fuego que os abrasa.

Gabriel Tellez, llamado también Tirso de Molina. (1583-1648)
Amor no teme peligros o La firmeza en la hermosura.

Las criadas hemos de llevar a cuestas los disgustos de las amas. Las congojas del calor me están asando la cara. Descubre la cara Perdióseme el abanillo. ¡Jesús! Quiero desahogarla; que aquí y de noche, no luego han de dar conmigo. Juan: ¡Engracia! ¡Válgame el cielo! ¿Aquí y sola?

No le arriendo la ganancia.

RECELO:       La Hipocresía, que manda
                        la corte, aforra en holanda
                        los sayales y silicios;
                        la Adulación es buhonero,
                        y con él vende el Donaire
                        abanillos, que dan aire;
                        el Contento es tabernero,
                        que nos mide el vino aguado,
                        por ser aguado el Contento;
                        aquí el Agradecimiento
                        es mercader, que ha quebrado,
                        y saliendo su fiador,
                        el Cumplimiento atrevido,
                        paga en palabras o olvido.

Amazonas en las Indias.

Trigueros:              ¿"Pues bien" dices? Di "pues mal."
                            Aquélla que al tribunal
                            inquisidor ha ofendido;
                            plegue a Dios que antes de un Credo,
                            obispa en Corozaín,
                            la absuelva de volatín
                            el brasero de Toledo,
                            llevándome en un momento
                            por una oreja volando,
                            y conmigo registrando
                            los abanillos del viento,
                            como si hiciera calor,
                            me trasladó un diablo en popa
                            a su tierra, que en la ropa
                            le parecí borrador;

Por el sótano y el torno.

¿Compran peines, afileres,
trenzaderas de cabello,
papeles de carmesí,
orejeras, gargantillas,
pebetes finos, pastillas,
estoraque y menjüí,
polvos para encarnar dientes,
caraña, capey, anime,
goma, aceite de canime,
abanillos, mondadientes,
sangre de drago en palillos,
dijes de alquimia y acero,
quinta esencia de romero,
jabón de manos, sebillos,
franjas de oro milanés,
listones, adobo en masa?
y en ella, aunque de rodillas
                            misericordia pedí,
                            en un instante me vi
                            sentenciado a albondiguillas.

Amor no teme peligros.

(Descubre la cara). Perdióseme el abanillo.
                             ¡Jesús!  Quiero desahogarla;
                             que aquí y de noche, no luego             
                             han de dar conmigo.

Luis de Gongora y Argote. (1561- 1627)
Epistolario.
                 Recibid ambas a dos
                 la cesta que para mí
                 es de ciruela mongí,
                 y de fraile para vos;
                 y así, este verano, Dios
                abanillos de buen aire
                os dé, que hagáis donaire,
                en quitando el laurel fresco,
                de fruta que todo es cuesco,
               por lo que tiene de flaire.

Prudencio de Sandoval. (1553 – 1620)
Historia de la vida y hechos del Emperador Carlos V
    
Posó en las casas del contador Cristóbal Juárez, junto con las casas del alcalde de Lugo, que agora son de don Rodrigo de Babadilla, natural de Medina del Campo. Después que la princesa entró en la ciudad, el príncipe se puso en casa del doctor Olivares, cerca de San Isidro; y la princesa lo supo, y quiso, al pasar, cubrirse el rostro con un abanillo que llevaba; y Perico, el del conde de Benavente (que fue aquel Pedro de Santerbas, que todos conocimos, hombre gracioso y apacible, sin ofender a nadie) hizo que quitase el abanillo, para que el príncipe la viese.

John Minsheu. (s XVI)
Diálogos familiares muy útiles y provechosos  para los que quieren aprender la lengua castellana.

Margarita.  Este tocado, este cuello, esta gargantilla de perlas, este regalillo y este abanillo, estos dos pares de guantes de flores y esta pretina me parecen bien; todo lo demás, no.


Abanillo. 2ª (prenda)

Diminutivo de abano. (Academia).
Lo volvemos a encontrar en Terreros, que nos indica que consiste: Aquella especie de fuelle que hacían los alechugados, que antiguamente se usaban. (F) godron.
En el de la R.A.E.  Abanillo. Adorno de lienzo afollado de que se formaban los cuellos alechugados que se usaron en otro tiempo.

Leopoldo de Eguilaz y Yanguas, en su Glosario etimológico de las palabras españolas. castellanas, catalanas, gallegas, mallorquinas, portuguesas, valencianas y vascongadas de origen oriental (árabe, hebreo, malayo, persa y turco). Nos dice que esta voz, que identifica Dozy con albanega, con lo que estoy totalmente en desacuerdo, ya que nada tiene que ver una prenda con la otra. ¿ y que tenemos en nuestra habla castellana bajo las formas abanillo, adorno de lienzo afollado de que se formaban los cuellos alechugados que se usaron en otro tiempo, y abanico, porción de gasa ú otra tela blanca, de una tercia de largo, con que las mujeres guarnecían en ondas el escote del jubón, según las definiciones de la Academia, no trae su origen del árabe sino de la palabra abanico, dim. de abano, fr. van, lat, vannus, cuya radical se encuentra en el sánscrito, nombre aplicado á aquella especie de cuello ó gorguera por la semejanza de su figura. «Compunhase, léese en Sta. Rosa de Viterbo (Elucidario), de huma tira de garga, ou volante, da largura de huma máo travessa, tomada em prega.».

Vistas estas entradas en los diccionarios y estudiando las citas clásicas, llego a la conclusión de que todos ellos andan equivocados, y que incluso el de la RAE de 1726, no aclara demasiado las cosas, ya que me da la impresión de que malinterpreta la cita que aporta. Esto no me sorprende tanto, ya que en todo momento están hablando de una prenda fuera de uso y que no pueden observar físicamente. Por otro lado hay que pensar que este primer diccionario de la RAE, es al igual que este un diccionario de autoridades, pero realizado con menos medios, en referencia a las posibilidades de manejar citas.

Así pues, pienso que todos los diccionarios posteriores al de Autoridades, siguieron a este sin ningún tipo de investigación, y que incluso alguno de ellos, como es el caso de Dozy, se van por los cerros de Úbeda, perdiendo totalmente el rastro de la palabra.

Según veo el asunto, abanillo era una parte del cuello o un modelo del cuello del jubón del siglo XVI-XVII, construido con la misma tela del jubón y no una tira de lienzo, como todos los diccionarios han propuesto hasta el momento.

La tira de lienzo parece corresponder a otra prenda, también del cuello y que en la obra clásica aparece como abanino. Tal vez esta similitud entre los dos términos haya derivado a esta equivocación y provocado una confusión ya desde muy antiguo.

Como ya hemos hecho la introducción a esta entrada, nos servirá sin duda cuando a continuación hagamos la entrada de abanino. Continuaremos a continuación con el estudio del abanillo como parte de una prenda de vestir.

La primera documentación de tal término es de 1596 según el DHLE, pero ya en una nueva Ley Suntuaria de 1593 se permite que las mujeres «pudieran traer jubones de telillas y guarnecerlos con una trencilla o molinillo de oro o plata sobre las costuras y a la redonda de los abanillos» (Sempere y Guarinós, II, p. 78).

Esto también lo recoge la Novísima Recopilación en el L 7º "y los abanillos de los jubones de seda que traxeren, puedan assi mismo cuaxarse de los dichos molinillos y trencillas de oro, plata o seda".

Una composición de versos pareados al tono de la Zarabanda, compuesta por un tal Benito Carrasco, publicada en Sevilla en 1594 y que trata de la pragmática real sobre trajes. (s. p).  «Quitaron los dobladillos y que anden más sencillos  los cuellos sin abanillos». Lo adelanta al menos en tres años lo que dice el DHLE.

Hasta aquí vemos las descripciones de la pragmática que parecen dar a entender claramente lo que ya he apuntado anteriormente. Pero prefiero que sea el propio Juan de Alcega quien nos explique como cortar un determinado tipo de jubón: “Para cortar este jubón de seda para mujer será necesario doblar la seda la mitad sobre la otra mitad, haziendo lomo por el un cabo y de la parte de nuestra mano derecha se cortara la espalda deste jubón del lomo de la seda, y luego sobre la espalda se cortará los quartos delanteros por las orillas, y se cortarse an luego las mangas pie a cabeça. Los collares salen arrimados sobre el cabeçon de la espalda, y de los medios salen faldillas, y abanillos, y los demas adreços necessarios a este jubon. A se de advertir, que si le quisieren echar trançado el collar en la espalda a este jubon, assentara mejor, y es cosa muy usada entre officiales platicos, por causa que no haga arugas en la espalda, y lo tienen por mejor. Por tanto el que le quisiere echar traçado, lo podra hazer, y sacarle por la espalda un poco y tornarle a coser, y echarle por la costura la guarnición, o pespunte que llevare por las demas costuras, y si este jubon fuere pespunteado se cortara má largo que la medida lo que le pareciere que a de encoger en el dicho pespunte”



AUTORIDADES.

Miguel de Barrios. (1635-1701)
Poesía. Selección.

E ell anno de nuestro sennor en dozientos y doze de clavo. Largo más que un dadivoso era su talle gallardo, si airoso como abanillo, como genovés delgado. Yo pinto que en muchas lides las palmas llevó alentado, sólo por dar a entender que era Acis hombre de manos.


Francisco de Quevedo y Villegas. (1580-1645)
La Fortuna con seso.

 Carcomiose el hidalgo de oír estas cosas, y el Caballero que estaba à su lado, se afligia pegando los abanillos del cuello y volviendo las cuchilladas de las calzas.




Lope de Vega. (1562-1635)
El laberinto de Creta.

Fineo:  Este es aquel de quien cuentan tan espantosas hazañas; éste el que la mar soberbia pasó con Jasón a Colcos hasta robar a Medea; éste el que bajó al infierno con Hércules,  el de Grecia, y a la bella Proserpina presentó cosas diversas: para el calor que hace allá por el verano las fiestas, un abanillo famoso; y porque estaba dispuesta de vestir a la española, seis puños como rodelas, que en el infierno también quieren descubrir descubrir muñecas.

La noche de san Juan.

                   Traerán valonas y tocas,
                   mantos de humo y sombreros;        
                   que los humos, de ser soles,
                   aun allí querrán tenellos.    
                   Dicen que a todos darán
                   abanillos, y con ellos
                   búcaros de olor, en quien        
                   vaya por agua amor ciego
                   al llanto de los galanes,
                   que han de mirar encubiertos
                   la fiesta, y por ver si amor
                   descubre también deseos.  

El villano en su rincón.

                   Ésta, fïada en el pico,
                   dos melindres y un enfado,
                   y algo de un ojo rasgado
                   que encubre nariz y hocico,                       
                   pesca de sólo su anzuelo
                   camarones, pececillos,
                   guantes, tocas y abanillos
                   del boquirrubio mozuelo.

Las ferias de Madrid.

Adrián:               ¡Qué bien el cuerpo, Claudio, se descubre
                           con un coleto largo por la falda!
                           Casi lo mismo la rodilla cubre.
                           Ha de tener, a modo de guirnalda
                           cualquier coleto, un cerco de abanillos.
Leandro:             Doblado el cuello, saca bien la espalda.
Adrián:               Usábanse unos cortos brahoncillos
                          que daban poca gracia.

Luis de Góngora y Argote. (1561-1627)
Doctor Carlino.
                               
DOCTOR           Abrazos pienso huillos,
                           que ajan los abanillos
                           y no valen en la plaza.         
GERARDO       Esta bolsa que, pendiente
                          como lámpara de plata,
                          sesenta doblones ata
                          (si no digo ciento y veinte
                          escudos, por alegrarte                                
                          con la multiplicación),
                          te ofrece mi devoción.


Antonio Hurtado de Mendoza. (1586-1644)
El ingenioso entremés del examinador miser palomo

Hombre, ¿qué diablo has hecho en cuanto has dicho, si con tu espada y capa no has entrado en batalla campal con una dueña, y no has hecho abanillo de una peña?

Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza. (1581-1639)
Mudarse por mejorarse.

Clara. El ser yo vuestra, García, quando ha quedado por mi? De que nace hablarme assi? Ponese el abanillo en la boca. Leonor. Yo sè muy bien que mi tia solo ser vuestra concierta. Garcia. Reboçada lo dezis? Mas que no lo repetis con la cara.
..................................................................................................................................
Ponese el sombrero. Y cubierto hablo con ella, y porque tu, si gustares, me respondas lo que hablares cubriendo essa boca bella. Con guante, abanillo, o toca, por ella dezirlo. Ca mas puede vn leon que mil ovejas y bien asi podra uno de nos mas que mil dellos Ca ellos seran las…


Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo. (1581-1635)
El subtil cordobés Pedro de Urdemalas.

Vestímonos, pues, aquella mañana don Lucas y yo nuevas galas, y sin madrugar más que otras fiestas, entramos a las once dadas en el templo, y apenas estuvimos en él un cuarto de hora, cuando rompiendo por medio de nosotros acompañada de dos escuderos, un paje y otras dos criadas con verdugado y abanillo, basquiña y ropa de raso de oro, novedad en el tocado y no poca munición de olores, entró aquella Bárbara en nombre, ángel en belleza, y demonio en sus resoluciones, pasó por en medio de nosotros, y dejándose caer, aunque yo la di la mano, rehusó la suya, y arrimándose a mi buen don Lucas, le miró tan despacio, que todos llegaron a darle el parabién de aquel singular favor, afirmando que aquello no podía haber sido acaso, y algunos tan invidiosos que maldecían tan mala elección, y decían que había sido de mujer hermosa, que siempre escogen lo peor.



Abanino.

El primer diccionario que habla de el es de la RAE. 1726, y nos dice: Moda que en España introduxeron las Damas de Palacio que se reducía à una porción de gasa blanca de un palmo de largo, entorchada con unos bollos, la qual se ponía travesada, ù ondeada en el escóte del jubon como los bobillos, ò maragatos: y con esta señál, ù divisa (que solo podían traher estas Damas? se distinguian de las demás de la Villa y Corte, incluyendo mysteriosamente en este adorno, ò señál distintiva a todos los atributos de veneración y rendimiento, con que los Caballeros que las servían, las respetaban. Lar. Lineus colli ainétus. Cæsitium collo ornando linteolum. Collaris amictus, us.

Posteriormente Terreros, nos indica resumidamente lo mismo, pero nos hace una información gratuita, al parecer totalmente de su cosecha y que además me parece equivocada: poniéndola a manera de peto y colgándola del cuello.

El Diccionario general etimológico de la lengua española de D. Roque Barcia, nos repite la misma descripción, pero ahora lo convierte en una tercia de largo y dice que con ella las mujeres guarnecían en ondas el escote del jubón. Etimología. Abano: catalán, abanino.

Según una de las cartas de Andrés de Almansa y Mendoza, cuenta que: El 8 de Octubre se publicó en ésta Corte una Premática, en que se reducen á razón de á veinte los censos y juros impuestos á más bajos precios.
Diose rebato en las tiendas de los joyeros de la calle Mayor y Puerta de Guadalajara, y sáceseles por justicia todas las valonas y zapatillas bordadas, almillas, ligas, bandas, puntas, randas, habanos, puños aderezados, y otras galas de mujeres á éste modo, y otras cosas de que se les había avisado muchas veces por el Consejo que no surtiesen sus tiendas, y en rebeldía hicieron los Alcaldes ésta diligencia por orden del señor Presidente; y aquella misma noche quemaron parte en la calle Mayor. Avalúanlo en valor de muchos ducados; y dícese que será principio para grandes reformaciones en trajes, cuellos y vestidos, por ser cosa superflua lo que en esto se pasa.

Diversas citas nos sugieren que el abanino, se usaba con cierta frecuencia conjuntamente con el verdugado y que era muy propio de las clases adineradas o de las personas reales. Tirso de Molina, en Amar por arte mayor, hace entrar a  doña Elvira con verdugado y abanino, e indica que es como las damas de palacio.
 

Historia de la vida del Buscón llamado don Pablos, ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños.

 “Y quien viere este cuello, ¿por qué ha de pensar que no tengo camisa? Pues todo esto le puede faltar a un caballero, señor licenciado, pero cuello abierto y almidonado, no. Lo uno porque así es gran ornato de la persona, y después de haberlo vuelto de una parte a otra, es de sustento, porque se ceba el hombre al almidón, con sus fondos en mugre, chupándole con destreza.”

Lope de Vega. (1562-1635)
La Dorotea.

Marcela. ¿Qué sientes desto?
Dorotea. No sé, que a hablar no me atrevo.
Marcela. No. Pues yo hablaré, o cuatro abaninos de cadeneta, y me reñirá tu madre.

La noche de San Juan.

Hecha la primer comedia,
                   harán colación, y luego
                   la comodidad querrá                  
                   pedir licencia y consejo
                   a la autoridad cansada,
                   y volverán a sus puestos
                   los Reyes y los Infantes,
                   con capas de color, ellos,         
                   y la Reina, con valona,
                   quitándole al sol el cerco,
                   que es mejor que el de abaninos,
                   el de diamantes tan bellos.
                   Las damas lo mismo harán;        
                   aunque, por falta de espejos,
                   se miren unas en otras,
                   cristales para de presto.
                   Traerán valonas y tocas,
                   mantos de humo y sombreros;        
                   que los humos, de ser soles,
                   aun allí querrán tenellos.    

¿No habéis visto con naguas las mujeres       
                   sin anchos verdugados y abaninos  
                    y los chapines de bordados finos,
                    que fueron en sus madres de badana?
                   ¿No habéis visto espumosa la mar cana
                   sorberse naves como huevos frescos?    
                   ¿No habéis visto en jubones y grigüescos  
                   tanto algodón que aun el andar reporta?
                   Pues si no lo habéis visto, poco importa.

María de Zayas y Sotomayor. (1590-1661)
Desengaños amorosos.

Venían las hermosas damas con sayas enteras de raso blanco, con muchos botones de diamantes, que hacían hermosos visos, verdugados y  abaninos; los cabellos, en lugar de cintas, trenzados con altísimas perlas, y en lo alto de los tocados, por remate de ellos, dos coronas de...




Abaniqueo.

El Diccionario general etimológico de la lengua española, de D. Roque Barcia,  nos dice que abaniqueo. Masculino. Es la acción de abanicar ó abanicarse. Por nuestra parte añadiremos que es también cualquier acción que produzca un efecto similar, aunque para ello no se utilice dicho instrumento o el llamado abano, que describimos mas adelante y que es de mayores dimensiones.

Abaniquero.

Abaniquero, ra. Masculino y femenino. El que hace ó vende abanicos.
Se trata de una actividad que desde épocas antiquísimas, se estableció en todas las culturas. En la actualidad, convertida ya en industria, solo se hace producción de abanico plegable de forma semicircular y algo de pantalla, que también se suele hacer plegable.

La producción europea se ha focalizado en la localidad valenciana de Aldaya, donde se produce prácticamente la totalidad de la producción de abanico plegable de calidad, es decir con materiales nobles como: marfil, hueso de distintos animales, madreperla, carey y maderas finas y de olor, como son: ébano, palo santo, palorrosa, plátano, peral, Tubinga, etc.

De las distintas variedades de abanicos y de los procesos de su producción se tratará en las entradas correspondientes de este diccionario.

Abanito.

Ver abanico.

Abano.

El diccionario de la RAE de 1726, nos lo describe como: Cierto género de bastidor de madera, mas ancho de abaxo que de arriba, el qual se suele poner en medio con unas tablas delgadas, ò con lienzo, que le ocupe todo, y colgado del techo de la pieza con unas armellas por la parte que es mas angosta, y tirado con una cuerda, pasa por encima de la mesa haciendo aire, y quitando las moscas. Es uso antiguo y oy se mantiene en muchas partes de la Mancha. Covarrubias los llama ventalles. Lat. Flabrum.

Terreros nada aporta y solamente hace que resumir la descripción de la RAE. Marti Gadea nos dice que es el palmito u aventador de mosques y que abanar es aventarse.

Diccionario general etimológico de la lengua española de D. Roque Barcia,
Abano. Masculino anticuado. Abanico, primera acepción.|| Aparato en forma de abanico que, colgado del techo, sirve para hacer aire. Nos da una etimología que dice venir del germánico fahme, pendón, bandera.

Al parecer vano es la forma más antigua de abanico o abano. En valenciano lo encontramos con las formas: abano, vano, palmito y ventall.

Se trata pues de una especie de abanico, por lo general de grandes dimensiones y con necesidad de una persona adicional que los mueva. A ello hace alusión Gabriel Tellez, en su obra Quien calla otorga: …en que sábados y viernes se pasea autorizada; pero en viniendo el domingo, hasta el fin de la semana, trueca el coche por el horno, y el abano,  por la pala, los mozos que pastelizan son cocheros por su tanda; con   que nuestra pastelera va, aunque, gorda, sancochada. En esta cita, se advierte el doble empleo del fin de semana de un mozo que cambia el oficio de aventador por el de hornero.

De alguna manera abano ha designado a tamaños pequeños de forma de pantalla destinados a ahuyentar las moscas y encender el fuego y avivar las llamas.

Ramón de Mesonero Romanos. (1803-1882)
El antiguo Madrid.

Y antes de ocupar Sus Majestades y Altezas y las damas sus asientos, les sirvieron a los reyes y sus hermanos unas bandejillas colchadas de ámbar, y con agua de ella unos pomos de cristal y lienzos, ramilletes y búcaros, y a la Reina nuestra señora lo mismo, y en vez de bandejilla, un abano de Italia; y a las damas y señoras de honor abanos y lienzos mojados en agua de ámbar, búcaros y ramilletes.

Alonso Sánchez. S XVI.
Relación breve de la jornada quel P. Alonso Sánchez de la Compañía de Jesús hizo por horden y parezer del SR. D. Gonzalo Ronquillo de Peñalosa, governador de Philipinas, y del Sr. obispo y oficiales de S.M. desde la Isla de Luzón y ciudad de Manila a los Reynos de la China.

Después de acabado un día el Audiencia, le enbió llamar a solas y, por que otro día antes no abía querido el Padre (...) una plancha de plata que le enbió con un criado por los antojos que (...) Le dió gracias y le convidó al cha, que es toda su fiesta, y le dió tres abanos o mosqueadores de manderín muy hermosos, dorados y con lazetas y fieles de plata, diciendo los mirase bien, que heran de manderín y muy escogidos.

Abarca.

Valenciano: abarca, albarca, avarca.
Aunque existen citas desde el siglo X, el primer diccionario que habla de la abarca, es el Dictionarium latino-hispanicum de Antonio de Nebrija, en el sigloXV. En el encontramos la entrada Abarca en la que se indica que es la suela de cuero crudo. (LAT. pero.onis.) Abarcado calçado con ella. (peronatus.a.um) y tambien en la entrada zueco: calçado de madera. (LAT. soccus.i.). Soccus. i. por abarca de madera Soccus. De alguna manera nos está diciendo que algun tipo de abarca de su epoca era de madera.

Covarrubias, continua diciendonos lo que ya apuntó Nebrija, la existencia de dos modelos, el uno de piel y el otro de madera: Un genero de calzado rustico que usan los que viven en sierras y lugares asperos. Son de dos maneras, unos de palo que por tener forma de barcas se dixeron abarcas y otros de cueros de vaca crudos, que con unos cordeles se atan a los pies sobre unos trapos, con que huellan sin peligro la nieve.
En latín pero, peronis, a pera, que es el zurrón; porque la qual avarca es el zurrón en el que se mete el pie como borceguí, alias burseguí se dixo de abursa.
El rey don Sancho de Navarra, tuvo este apellido de Avarca es por averse criado quando ni en abito de serrano para estar mas disimulado; o porque habiendo de pasar los Pirineos para ir a socorrer a Pamplona que la tenian cercada los moros; y estando cargados de nieve dio orden como los passasen con estas avarcas.
Y lo mismo ocurre con Francisco López de Úbeda, en el siglo XVI, que en su libro de Entretenimiento de la pícara Justina, nos lo reafirma:  ¿Pues las diferencias de los calzados no eran donosas? Unas traían unos zapatos de madera, que llamaban abarcas, con unas puntas de madero que parecían colas de ternero retozón. Si aquellas mujeres supieran escribir, con los pies pudieran firmar, que aquel pico sirviera de pluma.

Como mas proxima y tal vez mejor definida, tenemos la de la RAE, de 1726. f.f. Ciertó género de calzádo, que se hace de pellejo de jabalí, buey, vaca. ò caballo, sin adobar, en que se envuelven los pies, atandolas con cordéles ò corréas para abrigarlos, y andar con mas comodidád y seguridad por tierras ásperas y frias.

En cuanto a Terreros, no nos da demasiada descripción : especie de calzado rustico.(F) guetre. (L) pero y onis. (I) vosa. Y en la entrada albarcas, nos dice que: llaman aunan en las montañas de Burgos a las abarcas y es voz antigua usada en España.

Su etimologia es incierta, pero podemos afirmar que se presenta en todas las lenguas romanicas de España y del sur de Francia. Por lo tanto podria tratarse de una forma pre-romanica.

En Castilla a las de cuero, se les llama cureñas y en Asturias corizas o coricias.

No hay que confundir el termino con abarqueta que veremos mas adelante.

Manuel de Larramendi (1690-1766) en su obra Corografía o descripción general de la muy noble y leal Provincia de Guipúzcoa (1756), nos comenta que en su época continua siendo calzado de rusticos, pero para nada lo utilizan las gentes que viven en la ciudades, ademas aporta una observación de Seneca, que no he podido constatar: "Hombres y mujeres, en las caserías, conservan el calzado que notó Séneca en Córcega como propio de los cántabros, que son las abarcas, y es el calzado mejor para montes y cuestas, especialmente en los tiempos de lluvias y nieves. También se conserva en los pueblos entre labradores que hay y tienen vecinas las tierras que labran, entre peones y otras gentes de trabajo; pero no en los demás vecinos y moradores, que todos se visten medias y zapatos.
En Beterri apenas se verá hombre ni mujer de casería que ande con abarcas en día de fiesta, ni en la iglesia ni en las calles; en Goyerri aún se ve mucho de eso y me pareció que desdecían de lo demás del vestido cuando lo observé la primera vez, aunque ya acostumbrados los ojos, no me disuena la junta de abarcas y mantos".

Lo que si es cierto, es que se trata de un calzado sencillo y barato, que aunque pudise elaborarse por el gremio de zapateros, parece estar tambien permitida su elaboración a los propios usuarios. En el arancel de zapateros de Navarra, el ano 1552, las abarcas son con mucho el calzado más barato.

Su construcción es sencillísima; Consiste en un cuero para la planta del pie que cubre los dedos, los bordes y á veces todo el, y se ata sobre el empeine y por el tobillo con correas o cordeles. Los materiales empleados para su construcción, eran las pieles mas bien duras y gruesas, generalmente las que los zapateros empleaban para hacer suelas.

Las podemos encontrar hechas de piel de vaca, como aparecen en el antiquisimo libro anonimo que relata el cuento o cantar de la Estoria del rey Guilleume. (Monasterio del Escorial. h.I.13. Transcrito por Thomas D. Spaccarelli): syn espedir me deuos sy uos de grado non me dexardes yr. / y el le dixo fijo fincat / al menos fasta enla mañana: / non lo faria dixo el. ca fasta enla mañana / podria yo ser lueñe daqui. / Pues asy es. dixo el ome bueno yo te dare vnas abarcas de vaca y capa de lluuja. / y espuelas y dos rroçines. / tanto quiero perder enty. / Non quiera dios dixo el quelo perdades / y de amj poder que uos lo meresca y sirua. / y diole luego capa y abarcas y espuelas viejas. / y el niño fue muy ledo conel don.

Lope de Vega Carpio. (1562-1635), en El vellocino de oro, nos indica unas realizadas increíblemente con piel de tigre: Es Vega, es paraíso bello y solo, honor y aumento del Arcadio suelo; es de la Hesperia nuestra no hay mal sin bien ajeno, ni bien sin ajeno daño. Presente me hallé a sus bodas, cortado de paño basto un sayo azul y pajizo, celoso y desesperado, abarcas de piel de tigre, que no zapato de lazo; que quien al cuello le tiene, memorias le dan espanto; la melena al redopelo, el rostro amarillo y flaco, que en viéndome dijo el novio: « Éste pierde lo que gano. »

Con referencia a nuestras Indias, tambien encontramos multiples referencias a un calzado similar a nuestras abarcas y que ellos ya llevaban a la llegada de los conquistadoeres, Francisco López de Gómara. (1511-1566), en su Historia General de las Indias, nos indica de algunas contruidas de piel de venado: Cuando llegaron donde había españoles, besaban la tierra. Entraron en Quito desnudos y llagadas las espaldas y pies, por que viesen cuáles venían, aunque los más traían cueras, caperuzas y abarcas de venado. Venían tan flacos y desfigurados, que no se conocían; y tan estragados los estómagos del poco comer, que les hacía mal lo mucho y aun lo razonable. Y Antonio Pigafetta. (1480-1534), en el Primer viaje alrededor del mundo, lo hace de las construidas de piel de llama: …el cuello y cuerpo como un camello, de ciervo las patas y la cola de caballo-como éste relincha-. Abunda por las partes aquellas. Calzaban sus pies abarcas del mismo bicho, que no los cubrían peor que zapatos, y empuñaban un arco corto y grueso con la cuerda más recia que las de un laúd

Los que usaban abarcas, tenian casi la necesidad de envolver los pies con unas piezas de paño ó bayeta, las que se le daba por lo general cierta forma del pie, aunque no era necesariamente imprescindible, estas piezas les llamaban peales. De ello nos lo recuerda Gaspar Melchor de Jovellanos. (1744-1811), en su Diario: calzón de lienzo o paño, justillo nasatacado sin mangas, de bayeta o estameña; una chamarreta con ellas, al hombro o en el carro, y nunca puesta; albarcas o alpargatas, con peales de márraga negra, con listas blancas, o al contrario, que, vueltas en espiral y atadas con correas hasta cerca de…

Las de cerdo o jabalí eran muy duraderas, debido a que la piel es muy gorda.


Los cueros se ponian á remojo en unas pilas por espacio de dos dias; despues se tendian y sin dejarlos secar enteramente, por la carnaza se marcaban las líneas para cortar las turdigas, que consistian en unas tiras de medio pie de ancho, sobre las cuales se trabajaba con sebo y un pedazo de acero sacándoles filete a los costados que hace parecer el borde mas grueso y despues se arrollaban para almacenarlas.


Abarcas procedentes de Carcabuey.

Posteriormente, al momento de construir la abarca, se cortaba de la turdiga el trozo necesario para cada abarca y se ponia á ablandar en agua, se agujereba por las orillas, se forma un eslabón o ansa en valenciano con tiras de deshecho. Estos eslabones se hacian obligatoriamente hacia la parte delantera a los laterales de los dedos y en la trasera a la parte de los tobillos, con intención de asegurar el atado lo mas perfectamente posible y que el pie se salga de la abarca.


Dibujo de una abarca procedente del DCVB.


Por los eslabones se pasaban unas correas de piel curtida ó cordeles de cáñamo, llamados calzaderas, ó bien unos cordeles de esparto denominados niñuelos. De los cordeles de las abarcas nos habla Lope de Vega Carpio. (1562-1635), en varias de sus obras. En las Batuecas del duque de Alba:
BELARDO: No presumáis de mí, que os engañara; pieles de jabalí y de ciervos viste, cual suele el segador el antipara, con cuerdas las abarcas encordela, con que por nieve y peñas trepa y vuela.Y en los Tellos de Meneses: Contarte el valor de Tello  era afrentar mi ignorancia;  que ayer me vieron los montes encordelar las abarcas; y, aunque enemigo, te juro que el de Gazul le igualara, a estar de su parte quien cumplió tan bien su palabra;

O Mateo Alemán. (1547-1615), en su Guzmán de Alfarache:  «El que de todos los vecinos deste lugar y zagales dél nunca hubiere sido enamorado, véngalo diciendo y le darán un gentil recental. » Estaba puesto al sol, arrimado a las paredes de la casa de Concejo, un mocetón de veinte y dos años al parecer, melenudo, un sayo largo pardo, con jirones, abierto por el hombro y cerrado por delante, calzón de frisa blanca, plegado por abajo; camisa de cuello colchado, que no se lo pasara un arco turquesco con una muy aguda flecha; caperuza de cuartos, las abarcas de cuero de vaca y, atadas por encima con tomizas, la pierna desnuda, y dijo: « Hernán Sanz, dádmelo a mí, que par diez, nunca hu ñamorado ni m' ha quillotrado tal refunfuñadura ».

Tambien Agustín de Rojas Villandrando, (1572-1635) en el El viaje entretenido: Si Antimio va zagüero, luego inventa tu amor algún motivo no esperado  para esperar a Antimio; o desalienta tu pecho de rendido y fatigado, o tal vez imaginas que el cerdoso   cordel de tus abarcas se ha soltado;
        
Este calzado es el mejor para pastores, porque es de abrigo contra las nieves y barros; es sumamente barato y en la mayoria de las ocasiones se lo fabricaba el mismo consumidor. Eran especiales consumidores de este calzado los vaqueros, lo trae Gabriel Tellez llamado tambien el Tirso de Molina. (1583-1648) en La gallega Mari-Hernández: DOÑA BEATRIZ Vamos. ¡Ay dichosa fuga! CALDEIRA Imita al vaquero que en Moraina calza abarca y viste frisa. Y Lope de Vega Carpio. (1562-1635) en La firmeza en la desdicha: FABIO: A penas creo que soy yo aquel mismo que en traje tan diverso del que traigo, llevé mis vacas por las verdes selvas, y mis ovejas por los altos montes, adonde está mi sayo descansado, que a mi medida la inocencia hizo, adonde mis abarcas enseñadas tan lejos de azulejos y de alfombras, calzas me han dicho que se llaman estas, estraña, y prodigiosa arquitectura, aun en estos se vee que son enredos, cuantos fabrican los que aquestas traen, o hele allí de los que al Rey trajeron, el no menos gallardo cortesano, pardiez a penas comencé a ponerme estas que llaman calzas, cuando escucho que viene el Rey y, de temor, corriendo con ellas en las piernas, como grillos, me escondí en un pajar.        

Tambien los labradores hicieron mucho uso de ellas, Lope de Vega nos da un ejemplo en Arcadia, prosas y versos: pobre y chico, afinaste debajo del pellico la lira numerosa y acordada; sabio Mercurio, de ficción cubierto, entre el simple zurrón y tosca abarca; dichosa Vega, que tal fruto cría, donde el arado y reja han descubierto de la gran fuente de Helicona el arca, Y Cristóbal de Virués, (1550-1614) en El Monserrate:
        
De quanto á la codicia le demandes!      
¡O pobrecillo tú, que unas abarcas
Apenas tienes, con que arando andes!    
Cada qual en su estado y suerte,      

Con referencia a la utilización de este calzado por la gente humilde y precisamente de que establecia una diferencia con el poderoso, el lector lo puede observar casi constantemente en todas las citas de autoridades incluidas en este articulo.
   
Hasta épocas bastante recientes continuaron utilizandose verdaderas abarcas en las comarcas de la Mancha, en la Alcarria, en Aragon. Brihuega fue población famosa por su fabricacion de abarcas; tanta fue su producción que a finales del siglo XVIII, consumia Brihuega para abarcas quince mil cueros anuales.     .

 
 

AUTORIDADES.


Anónimo.
El Romancero Viejo.

Después que estuvo en Jaén y la fiesta hubo pasado, pártese para Alcaudete, ese castillo nombrado; el pie tiene en el estribo que aún no se había apeado, cuando le daban querella de dos hombres hijosdalgo, y la querella le daban dos hombres como villanos, abarcas traen calzadas y aguijadas en las manos: - Justicia, justicia, rey, pues que somos tus vasallos, de don Pedro Carvajal y de don Alonso su hermano, que nos corren nuestras tierras y nos robaban el campo, y nos fuerzan las mujeres a tuerto y desaguisado.
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Tomábasela el buen Cid, ese buen Cid castellano, sobre un cerrojo de fierro y una ballesta de palo, y con unos evangelios y un crucifijo en la mano. Las palabras son tan fuertes, que al buen rey ponen espanto: - Villanos te maten, Alfonso, villanos, que no hidalgos, de las Asturias de Oviedo, que no sean castellanos; mátente con aguijadas, no con lanzas ni con dardos; con cuchillos cachicuernos, no con puñales dorados; abarcas traigan calzadas, que no zapatos con lazo; capas traigan aguaderas, no de contray ni frisado; con camisones de estopa, no de holanda, ni labrados; cabalguen en sendas burras, que no en mulas ni en caballos; frenos traigan de cordel, que no cueros fogueados.

Viaje de Turquía.

...el turco, que no hallaréis ninguna en Turquía. Las ropas todas traen botones con alamares y andan holgadas; los çapatos son tan puntiagudos como las albarcas que usan los de la sierra, pero pulidos por todo extremo, y se calzan como pantuflos y se descalzan, porque el talón está tieso como si...

Juan Ruiz. Arcipreste de Hita. (1284-1351)
Libro de buen amor.

...salgo antes lo alcanço quel galgo / sse muy bien tornear vacas E domar brauo noujllo se maçar y façer natas / E façer el odresjllo bien se guytar las abarcas t taner el caramjllo E caualgar blauo potrillo / sse façer el altybaxo E sotar a qualquier muedo non fallo alto njn baxo / que me vença...

Ramon Muntaner. (1265-1336)
Chronica o descripción dels fets e hazanyes del inclyt rey don Jaume, primer rey dÁragó, de Mallorques, e de Valencia…

E les gents de Macina quils veren tan mal enropats e ab les antipares en les cames e abarques  en los peus, e los capells de filats en testa.

Capitols dels Drets y altres coses del Gral. 1481. Barcelona.

Sabates empenes, borseguins, estiuals, avarques e tota e qualseuol obra feta de cuyram,...


Juan Alfonso de Baena (1375-1434).
Cancionero de Baena.

Johan Garçia. en la marquina vos sabredes. en oviedo fazer natas. De mohedo o coger. çerca Merlyna las vellotas. Del enzina orar en. grand boheDo con abarcas de masedo mas fablar. con maestria meludia con donayre. ssyngular por el arte. del Rymar yo sabria. Johan Garçia. el anrryquina vos...

Alonso del Castillo Solórzano. (1584-1648)
Lisardo enamorado.
   
Reveló la más perfecta hermosura le paga lo que no debe ésta, Celio, que se atreve del más temido Monarca; al que calça humilde abarca hoy mi propia sangre bebe.

El mayorazgo figura

Pues vivir medida a un peso con mi gusto no se mide. Andar en coche prestado quien de suyo no le tiene no es cosa que les conviene a mi calidad y estado; querer que salga de aquí para vivir en Galicia, ni el deseo lo codicia ni eso pasará por mí, pues damas de cortos dotes lo han excusado casadas por no vivir disgustadas entre abarcas y capotes. Mi dote es tan moderado que aun con mi gasto no alcanza, y es más rica mi esperanza que lo que habéis heredado. Yo sin dote, pobre vos, viviremos con despecho: esto es mirar al provecho que nos importa a los dos.

Diego de Valera.
Crónica de España.

y criolo muy ?? vn noble cauallero que avie seydo ayo de su padre este don sancho fue muy noble Rey muy esforçado caballero y muy franco y llamaronlo abarca por sobre nonbre por que munchas vezes calço avarcas para pasar las nieves y ellos faziendo guerra cruel a los moros…

Gabriel Tellez llamado tambien el Tirso de Molina. (1583-1648)
Diálogos teológicos.

morir en breves días, la Parca a estotro espera, en quieta vida, hasta la edad postrera. Éste ha de ser Monarca, estotro ha de calzar la tosca abarca,  morirá aquél ahogado, y al patíbulo el otro sentenciado, no tendrá aquél sosiego, el influjo condena a estotro al fuego. Si agora,

Ventura te dé dios, hijo.

un trabajo que a tomarle yo a destajo perdiera el seso también. ¡Jesús, qué gran matalote! Más ha de un mes que le di de lición a sum, es, fui, que la abarca y el capote con esas nuevas me das. ¡Qué alegre estará Honorato, mi padre! AGUDO: No quieras más, que él solo al de Monferrato, cuya guerra

Lope de Vega Carpio. (1562-1635)
El vellocino de oro.

Daqueillo que matan en el campo que libra del olvido y de la parca. Tú, Frixo, en tanto, de tu patria ausente, con tosca piel y con grosera abarca,  vive estos montes con tu hermana bella; que aun tiene rayos tu enemiga estrella. Ciérrese el templo, y salga, después de haberse....


Los donaires de Matico.

SANCHO Tiene su merced razón: que el embidia lo ha causado por verme tan bien tratado, y él con abarca y çurrón. Hermano, no estés ansí. ¿Qué tienes? ¡Quita la mano! MATICO ¡Malos años! ¿Yo su hermano? SANCHO Essos serán para ti.
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¿Qué me has dado? ¿En qué me paga tu alma y ingrato pecho, que el menos mal que me has hecho en parte me satisfaga? Un vestido de pobreza, esta abarca y esta piel, que, por vestirte tú dél, lo tuve a suma riqueza.

Contra valor no hay desdicha.
   
No quise yo ser verdugo de un ángel; que galardona la piedad el cielo, tanto la inocencia le enamora. Con esto, aquel mismo día con tierno llanto le arroja mi ganadero a las fieras; después le vuelve a su choza, donde por suyo le cría, en cuya rústica ropa aquel ánimo real no de otra manera brota (volviendo en coturnos de oro las que eran abarcas toscas) que del conducto la fuente, por la superficie rota, bullendo las arenillas, revienta menudo aljófar.

La gatomaquia.

Tenía las mandíbulas de suerte que era un retrato de la Muerte fiera, aunque es yerro pintarle calavera, porque aquélla es el muerto y no la Muerte. cruel semblante airado, los fuertes pies en una piedra dura, si no sepulcro en pórfido labrado, con reyes y monarcas, hasta el que calza rústicas abarcas; damas que sujetaron capitanes, y en ásperas naciones, por bárbaras regiones de fieros mamelucos y soldanes; y pintadas al uno y otro lado la Enfermedad, la Guerra y la Desgracia, Parcas que tantas muertes han causado por tantos desconciertos: que huesos ya no es Muerte, sino muertos.

La buena guarda o encomienda bien guardada

Una honda de seda de tres lazos, que en uno remataban, porque llamarla pueda, se pendía del cinto, que adornaban un pasador y hebilla labrados por extraña maravilla. Las abarcas de pieles, asidas con lazadas encarnadas, a guisa de claveles entre azucenas blancas deshojadas, puestas me parecieron en los pies, que este prado florecieron. Félix Sin duda que soñabas.

Las cortes de la muerte.

                            Finalmente, Amor es Dios,
                            que sus absolutas leyes
                            saben abatir monarcas,
                            e igualar con las abarcas
                            las coronas de los reyes.
                            Por eso, a Amor, los primeros
                            pintan desnudo en la fama,
                            pues por regalar su dama
                            se quedan todos en cueros.

Las famosas asturianas.

REY ALFONSO:   Confieso que en este punto
quisiera más por los cerros
de las Asturias heladas,
con abarcas de pellejos,
guardar diez pobres ovejas,
y romper terrones secos
con la reja del arado,
que la corona que tengo.

Los embustes de Celauro.

SABINO:            Después que de aquesta aldea        
pasó Lupercio a la corte,       
trocando en galas de hidalgo
las abarcas y el capote,
sacó el talle de la funda
más gallardo, airoso y noble
que jamás tuvo mancebo      
de cuantos tiene el Piamonte.         

Los Tellos de Meneses,

TELLO VIEJO:   ¿Cómo puedo?
                             Que Tello mi hijo, Laura,
                             es labrador como yo,
                            aunque de aquestas montañas
                            el más bien nacido y rico,
                             y habrá dos horas que andaba
                            con un gabán y un sombrero
                             tosco, abarcas y polainas.
                             ¿Hijo yo con seda y oro,
                             espada y daga dorada,
                             plumas y más aderezos
                            que una nave tiene jarcias?
                            No creas tú que es mi hijo.
                            Caballero, ¿dónde pasa?
                             ¿Es cazador de este monte?
                            ¿Perdióse acaso?  ¿No habla?

Francisco de Quevedo. (1580-1645)
Sentencias: de la mundana falsedad y las vanidades de los hombres

Afrenta ¡ oh, quién hubiera favorecido al pobre! ¡ Oh, quién hubiera confesado! (Sueño del Infierno) Del olvido inevitable y la muerte En esto entró una que parecía mujer, muy galana y llena de coronas, cetros, hoces, abarcas, chapines, tiaras, caperuzas, mitras, monteras, brocados, pellejos, seda, oro, garrotes, diamantes, serones, perlas y guijarros. Un ojo abierto y otro cerrado y vestida y desnuda de todos los colores. Por el un lado era moza y por el otro era vieja. Unas veces venía despacio y otras apriesa.


Luis Martín de la Plaza. (1577-1625)
Poesías.
  
Todos, sin privilegio de uno solo han de pasar por el profundo Averno y al horrendo Carón pagar tributo, desde el más pobre y bruto labrador con abarca que rompe el campo fatigando bueyes, al más rico monarca que corre el mundo sujetando reyes. No vale, no, que del sangriento Marte.
 

Baltasar Gracián, (1601-1658)
El político don Fernando el Católico.

Más gloriosas fueron las abarcas del aragonés don Sancho que el zapato de ámbar de otros príncipes, pues éstos paran en asquerosos muladares y aquéllas en majestuosos timbres.


Pedro Mariño de Lobera. (1528-1594)
Crónica del Reino de Chile.
 
…breve por las innumerables dificultades que había en este camino de escabrosos pasos y no tolerable hambre, la cual llegó a tal extremo que comían las abarcas poniéndolas al fuego para que se ablandasen algún tanto.

Francisco López de Gómara. (1511-1566)
Historia General de las Indias.

Traían corona como clérigo, y el demás cabello largo y trenzado con un cordel, en que suelen atar las saetas yendo a caza o a guerra; venían con abarcas y vestidos de pellejas, y algunos muy pintados; todo lo cual, especial en jayanes como ellos, ponía temor, cuanto más admiración.
 

Juan de Timoneda. (1500-1583)
Autos sacramentales. La fuente de los siete sacramentos
  
Pues tanto por ti pasé cuando tu vida compré, ¿cómo te daré la muerte? Trenta años, por te ganar, y aun más, anduve a soldada, sin abarcas me calzar, con sed y hambre pasar, rodeando la majada. Pasé fríos muy extraños, morando en la serranía: duélete ya de mis daños,
 

Joan Lluís Vives i Marc, (1492-1540)
Diálogos.

NUGO.- ¿No conocéis a aquel que va caballero en el rocín flaco y trasijado, cargado de redes, acompañado de perros, con sombrero de campo y calzado de abarcas?
 DON ONOFRE.- ¿Y qué dirían las gentes si algún domingo me viniera a visitar de tosco sayal vestido, con montera, con polainas, abarcas y vara en cinto, y oyeran que me decía: Buenas tardes, señor tío?     

Francisco de Aldana. (1537-1578)
Poesías castellanas completas.
  
toda sembrada de venerillos mil de oro luciente, cuya invencible diestra sale armada, con asta de coral, de un gran tridente, con abarcas los pies de aljófar llenas, hecho en rica labor de las sirenas. Así salió Neptuno, y tras él luego mil marítimos dioses y mil....

Pedro Sarmiento de Gamboa. (1532-1592)
Derrotero al Estrecho de Magallanes.

con ver esto, nos volvimos por esta causa, y á la vuelta hallamos dos capas de pellejos de ovejas, con su lana, como las de la tierra del Pirú, y unas abarcas, que como se les dió priesa y huyeron desatinados, no tuvieron lugar de podellas llevar, y nos volvimos al navío, y el herido fue curado.
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los de Castilla, y los naturales traían unas mantas de pellejos de vicuñas, que son de las del Pirú que se llama en lengua natural neuxo, y calzados abarcas: y pareció aquí tierra de buen temple para poderse poblar. Es gente temida de la gente que está mas hacia la Mar del Sur…,

Miguel de Cervantes Saavedra. (1547-1616)
El coloquio de los perros.
  
Lo más del día se les pasaba espulgándose o remendando sus abarcas; ni entre ellos se nombraban Amarilis, Fílidas, Galateas y Dianas, ni había Lisardos, Lausos, Jacintos ni Riselos; todos eran Antones,
 
Garcilaso de la Vega, El Inca. (1539-1616)
Comentarios reales.

»Pusieron en buenas costumbres a todos sus súbditos y diéronles orden para que vistiesen y trajesen ojotas en lugar de zapatos, que son como albarcas. Tenían gran cuenta con la inmortalidad del ánima y con otros secretos de naturaleza.

Pedro Simón. O. F. M.. (1574-1627)
Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales

Era gente desnuda; sólo en las plantas de los pies, por el gran ardor de la tierra, traían unas suelas de cuero de venado, atadas por arriba con unos cordelejos, a manera de abarcas, y de ojotas del Perú, de que también he visto usar en otras provincias de la gobernación de Venezuela. Traían los cabellos cortados a líneas redondas, que iban cercando la cabeza, comenzando desde lo alto.

Pedro Cieza de León. (1518-1584)
Guerras civiles peruanas.
   
que tremolada en el aire, de la fe es insignia excelsa,que no tenían que se calzar, si no eran algunos que de corazas de sillas hacían algunas abarcas; y como el camino era todo montaña e lleno de troncones e árboles espinosos, los pies llevaban llenos de grietas y las piernas pasadas
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la cabuya, que echa unas pencas grandes, de las cuales salen unas hebras blancas, como de cáñamo muy recias y provechosas; y destas hacen sus ojotas o albarcas, que les sirven por zapatos, y por la cabeza traen puestos sus ramales.
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Pusieron en buenas costumbres a todos sus súbditos, y diéronles orden para que se vistiesen, y trajesen ojotas en lugar de zapatos, que son como albarcas. Tenían grande cuenta con la inmortalidad del ánima y conotros secretos de naturaleza.
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Andan vestidos de ropa de lana y de algodón, y en los pies traen ojotas, que son (como tengo ya otra vez dicho) a manera de albarcas. Las mujeres son algunas hermosas, y no poco ardientes en lujuria, amigas de españoles.


Antonio Mira de Amescua. (1574-1644)
La rueda de la fortuna.

Tiembla el labrador de nuevo,
                            mira el sayo miserable,
                            las abarcas y las pieles,
                            y de vergüenza no sale.
                            El pobre cortijo mira        
                            como vigüela sin trastes,
                            hecho de pajas el techo
                            sobre unos viejos pillares.

Francisco Cascales, (1564-1642)
Cartas filológicas.

Con ropas de bodas ha de ir al espléndido convite del Evangelio, descalzarse tiene las abarcas de nuestra pedestre y humilde conversación, arrojar debe las antiparas y zamarros del inculto y tosco lenguaje principalmente en este nuestro siglo en que la lengua castellana, aun en personas vulgares, está tan valida y tan gallarda.

Agustín de Rojas Villandrando, (1572-1635)
El viaje entretenido.

Ésta, con vuestra licencia, señores, será la mosca, cuyo sujeto es tan alto cuanto mi alabanza corta. Empiezo por su valor, por su antigüedad notoria, sus franquezas, libertades y prosapia generosa. Celébrese su nobleza desde París hasta Roma y desde el Tajo hasta el Bactro su grandeza se conozca. Desde el rústico gañán que se calza abarcas toscas, al príncipe más supremo que ciñe regia corona, ¿ qué casas o qué palacios de reinas y de señoras, qué antecámaras ocultas, qué damas las más hermosas, qué templos o que mezquitas, qué anchas naves, qué galeotas, qué senado o real audiencia, qué saraos, fiestas o bodas, qué taberna, que hospital, hay de España hasta Etiopia que la mosca no visite y entre libremente en todas? ¿ Quién le ha negado jamás el paso franco a la mosca?           

María de Zayas y Sotomayor. (1590-1631)
Aventurarse perdiendo.

Vio recostado en ellos un mozo, que al parecer su edad estaba en la primavera de sus años, vestido sobre un calzón pardo, una blanca y erizada piel de algún cordero, su zurrón y cayado junto a sí, y él con sus abarcas y montera. Apenas le vio cuando conoció ser el dueño de los cantados versos, porque le pareció estar suspenso mismo día le envió su nuevo amante, en cambio de una banda morada, que ella le dio para que prendiese la verde cruz que traía; dando esto motivo a don Juan para algún desasosiego, si bien Lisarda con sus favores le hacía que se arrepintiese de tenerle.

Desengaños amorosos.

Porque acá las gentes ya las maltrataban, o por ser mujeres, o por no imitarlas; Cuando las encinas la miel destilaban, y daba el ganado hilos de oro y plata, Ofrecían los prados finas esmeraldas, y la gente entonces sin malicia estaba; Cuando no traían fregonas ni damas guardainfantes, moños, guardapiés y enaguas; Cuando los galanes calzaban abarcas, no medias de pelo, que estén abrasadas. La de plata vino, donde ya empezaban a saber malicias y a maquinar trazas. Ésta pasó. Y luego, la de alambre falsa mostró en sus engaños maliciosas trazas. Llegó la de hierro, tan pobre y tan falta de amistad, que en ella no hay más que marañas. Son tantos los males, tantas las desgracias, que se teme el mundo de que ya se acaba.

Constantine François de Chassebouef, Conde  de Volney.
Las ruinas ó Meditación sobre las revoluciones de los imperios precedidas de su biografía y seguidas de la Ley natural.

…brazaletes y collares de coral, conchas y vidrio; allí, las castas setentrionales envueltas en sus sacos de piel; el lapón, con su gorro puntiagudo y abarcas por zapatos; el samoyedo, de cuerpo encendido y olor penetrante; el tonguz, con el gorro de puntas y los ídolos pendientes de su cuello;

Antonio Mira de Amescua. (1574-1644)
La rueda de la fortuna.

Tiembla el labrador de nuevo,
                            mira el sayo miserable,
                            las abarcas y las pieles,
                            y de vergüenza no sale.
                            El pobre cortijo mira         
                            como vigüela sin trastes,
                            hecho de pajas el techo
                            sobre unos viejos pillares.

Juan de Tassis y Peralta, Conde de Villamediana, (1582-1622)
Poesías.

XX - Romance sayagués, hablando con la Majestad de Felipe Cuarto en el principio de su gobierno Un pastor de Fuencarral, de Madrid cercana aldea, con capote y con polainas, con abarcas y montera, con buen despejo y semblante a la majestad suprema del rey Don Felipe Cuarto le dice de esta manera: « Abrid los ojos buen Rey, que un zagal de tantas prendas, tan sabihondo y tan erguido, no es justo que ahora duerma. Si el mayoral vueso padre, que el cielo su alma posea, hizo mercedes abondo dando títulos y rentas, fue por haberle hechizado otros brutos malas bestias que de la vida le privan en quitándole la hacienda.

Francisco de Rojas Zorrilla, (1607-1648)
Del Rey abajo, ninguno.

hurtado a la diligencia
de los que en distintos rumbos       
le buscaron; que trocados     
en abarcas los coturnos,        
la seda en pieles, un día       
que se vio en el cristal puro

Fraqncisco Palou. (1723-1791)
Relación histórica de la vida y apostólicas tareas del venerable padre Fray Junipero Serra ... y de las Misiones que fundó en...
 
…por sandalias traía un pedazo de cuero crudo, que es el calzado de aquellos Indios, que en su lengua llaman apats nipís, que es lo mismo que guaracha, o abarca; de modo que al verlo edificaba a todos, como edificó al que fue su Maestro en la Mística recién llegado al Colegio el citado Padre Pumeda,

Pedro Rodríguez Campomanes. (1723-1802)
Epistolario:

…necesita de más cuartos y a proporción de este tiempo llega a tener un macho o caballo y, cuando no aspira como casi todos a vender aceite, es a abarcas, para lo cual compra los cueros en la villa de Grado y otras del Principado y a vista de los mismos que saben lo que les costó este cuero,

Antonio de  Campmany y de Montpalau. (1742-1813)
Centinela contra franceses.
  
Quiere Napoleón probar que el hombre, aun en sociedad, puede vestir de lana o de pieles y calzar abarcas, condimentar con pimentón, ajos y cominos, y también comer en un dornajo como el cerdo. Pero vemos que de esta parsimonia, austeridad y...


Francisco Gregorio, Marqués de Valle Santoro, (1782-?)
Elementos de economía política con aplicación particular a España.

… y así diremos que para producir riqueza se necesitan taller, capital y trabajo. Desde el manto real que adorna al Soberano hasta la tosca abarca que calza el humilde aldeano, desde el manjar más exquisito que deleita al poderoso hasta el grosero pan de centeno, todo ha exigido taller,

Pedro Antonio de Alarcón. (1833-1891)
Cuentos. Selección

...del hacha sobre la leña. De su traje no hay que decir, por ser cosa de cajón entre la gente rica de aquellos pueblos, que consistía en unas albarcas de piel de toro, tomiza y parella; medias de lana; calzón corto, de paño burdo muy oscuro; chaqueta de lo mismo; chaleco celeste, de raso,...

Ángel de Saavedra. Duque de Rivas, (1791-1865)
El crisol de la lealtad.

BERRIO.Despo... ¿qué? MAURICIO. De botín. BERRIO. Dos necesito, porque con estas albarcas se anda mal entre las charcas tras del morueco maldito. MAURICIO. Todo lo tendrás; ven, pues, al castillo.

Fernán Caballero. (1796-1877)
Genio e ingenio del pueblo andaluz.

Amistad de yerno, sol de invierno. El tío de la zamarra parece que se cae, pero se agarra. Por los pies del difunto se sacan las albarcas. Satisfacción sin tiempo, sospecha al canto. A junta de rabadanes, oveja muerta.

Enrique Gil y Carrasco. (1815-1856)
El Señor de Bembibre.

Efectivamente, después de un corto alboroto y de algún oleaje y vaivenes entre la gente, un montañés con su coleto largo y destazado, sus abarcas y su cuchillo de monte al lado, saltó como un gamo en el recinto destinado a los acusados, acusadores y testigos.


Francisco Navarro Villoslada, (1818-1895)
Doña Blanca de Navarra, crónica del siglo XV : intitulada Quince días de reinado.

Juan Marín en persona aunque vestido de gregüescos, calzas, abarcas y tabardo, como pudiera el más honrado labrador de la montaña.

»Sé muy bien tornear vacas et domar bravo novillo,
»sé maçar, et faser natas et faser el odresillo,
»bien sé guitar las abarcas et tañer el caramillo,
»et cabalgar bravo potrillo.
…………………………………………………
  Dígolo, porque a nuestra izquierda se halla el célebre Tajo del Veredon, desafiado, si es permitido hablar así, por una de las sendas más atrevidas que hayan abierto las abarcas de los pastores...

Ramón López Soler, (1806-1835)
Las señoritas de hogaño y las doncellas de antaño.

-Paréceme que empiezo a columbrar lo mucho que vales, y digo que la tía Carátula debía tenerse por muy dichosa de barrer con la lengua el polvo de tus abarcas. Pero cuéntame por tu vida ese extraño maleficio, que no podrá menos de darnos lección y entretenimiento.




Abarquetas.


No hay que confundir la abarqueta como un diminutivo de abarca, se trata de dos calzados distintos. La abarqueta consiste en un modelo de chapín. En estos momentos la documentación que poseo es escasa, y solamente tengo referencia cuando el gremio de tapineros de Zaragoza en 1500 y dejan constancia de las operaciones que pueden realizar: “cortar cuatro pares de tapines y acabarlos totalmente, a saber: un par serán «alcorques lisos de oripel de alteza de seys dedos, y un par de talonera y un par de abarquetas y un par de zapato tapin. Los quales chapines, después d’esplantellados, los aya de sacar de tavron en casa del maestro chapinero desaminador y después los aya de acabar en casa del mayordombre desaminador; y los dichos quatro pares de japines sean juzgados después de acabados por el dicho maestro tapinero desaminador y por los mayordombres y oficiales de aquel año” .


Abarquillar.

Se trata de una palabra que solo la encuentro haciendo referencia a una particularidad del ala de los sombreros. En los diccionarios no aparece. La primera ocasión lo hace en el de la RAE de 1726, que nos da una descripción de algo general, pero que es especialmente significativa en el sombrero: Poner una cosa de manera que tenga figura de barquillo, como el sombrero quando se levanta y pone en esta forma. Es compuesto de la partícula A, y del nombre Barquillo. Lat. Curváre Fleetere.
Para Terreros, el significado correcto, es encorvar.



AUTORIDADES.


José María de Pereda. (1833-1906)
Esbozos y rasguños

¿ Está la señora? - Creo que sí. - Pero ¿ está visible? - Debe estar acabando de vestirse. - Pásela usted recado. - Tenga usted la bondad de pasar a la sala, caballero. El que pasa al estrado, lector, es Alfredito, pollo incipiente con aspiraciones a hombre formal; Alfredito, con el pelo escarolado, pantalón con crecederas, gabán con más vuelos que una golondrina, sombrero abarquillado, guantes de color de calamina, botas de flamante charol y bastón de sándalo.

José Pastor de la Roca. (1824-1875)
La corona de fuego o Los subterráneos de las torres de Altamira

Improvisaba entonces dislates su lengua a veces tartamuda, bostezaba, brincaba y cometía locuras, bastantes por sí solas para excitar la hilaridad del más adusto ceño. Vestía una especie de sayal que solía llevar remangado, a fin de dar mayor soltura y desembarazo a sus movimientos; y para complemento de aquel conjunto de ridiculez, aquel ente singular usaba sombrero de ala superlativamente exagerada en su prolongación y abarquillada, con escarapela y cascabeles.



Abarrado.

Termino que recoge el diccionario de la RAE en 1726 y que significa: Lo mismo que alistado o mal teñido u otra causa. Es formado por la partícula A y del nombre barra, por estar hecho a modo de barras.

Es termino antiguo de Aragón, que aparece en el Estatuto de Zaragoza, p 72."Ordenamos que dichos veedores sean tenidos de reconocer, ver y examinar dichos paños…y si fuesen hallados sucios, mezclados, abarrados y manchados…, que como vemos lo interpreta como el defecto de mal tintado.



Abarraganado.

Valenciano: Abarraganat, abarragamat, barraganat.
Termino que no está recogido en los demás diccionarios. Se trata de un tejido que tenia la consistencia o las cualidades del Barragán, sin serlo.



Abas.

Peso usado en Persia para pesar las perlas; pesa tres granos y medio. Las perlas que llegaban de dicha procedencia, venían en los pesos especificados en Abas.



Abasca.

Término quechua que define el tejido confeccionado en lana de llama. En el Compendio y descripción de las Indias Occidentales, que escribió Antonio Vázquez de Espinosa. (1570-1630), nos dice que es con tejidos fabricados con esta fibra con lo que los indios pagaban parte de sus tributos al rey:
había en esta provincia 535 indios tributarios; paga cada uno de tributo 5 pesos de a 8 reales en ropa de abasca, ganado de cerda, carneros, maíz, papas y en ropa de algodón, llamábase el encomendero don Juan Fernández de Córdoba. Una pieza de ropa de Abasca, 2 pesos y 4 tomines ensayados. Cada puerco 1 peso y 4 tomines ensayados. El carnero en la misma especie. La fanega de maíz 1 peso y un tomín ensayado. La fanega de papas medio peso ensayado. La pieza de algodón 1 peso y 6 tomines ensayados. 1.456. Que reducido todo a plata paga cada indio a 5 pesos de 8 reales; hay en esta provincia dos parcialidades, sujetos a dos caciques principales y a sus segundas personas; tiene la una parcialidad 445 indios…

José de Acosta. (1539-1600), en su Historia natural y moral de las Indias, nos comenta que el rey Inca del Perú, hacia que se tejiesen dos tejidos uno fino y otro basto, que llamaban de abascá y que era de lana de llama, que no sabemos si iba teñida o no. Si a alguna res le daba sarna o roña, que allá dicen carache, luego había de ser enterrada viva, porque no se pegase a otras su mal. Tresquilábase a su tiempo el ganado, y daban a cada uno a hilar y tejer su ropa para hijos y mujer, y había visita si lo cumplían y castigo al negligente. Del ganado del Inca se tejía ropa para él y su corte: una rica de zumbí a dos haces; otra vil y grosera, que llaman de abasca. No había número determinado de aquestos vestidos, sino los que cada uno señalaba. la lana que sobraba poníase en sus depósitos, y así los hallaron muy llenos de esto y de todas las otras cosas necesarias a la vida humana, los españoles cuando en ella entraron

Tampoco en las dos citas que nos hace Ondegardo de Polo. (1575-) en los
Notables daños de no guardar a los indios sus fueros, nos aclara la tinción: Se trasquilaba lo que era menester del Inca y de su religión para la ropa que se llevaba al Cuzco al tiempo dicho, así para el Inca como para los sacrificios que se quemaban, y rica de cumbi de ordinario, y para lo uno y para lo otro había grandes depósitos y de ellos se vestía la gente del Inca y la del sol y había siempre gran cantidad en ellos de sobra; y así en cada pueblo tenían obradores que llamaban cumbiscas para traer esta ropa rica, que hacían a dos haces, aunque más hacían de la de abasca, que era gran género de tributo y de mucha importancia; en lo de la cantidad no había límite sino lo que se les mandaba que hiciesen en cada un año en principio de él y la lana que sobraba se guardaba en depósito para su cuenta, los cuales todos se hallaron llenos cuando llegaron los españoles de esto y de todas las cosas necesarias para la vida humana, y para la guerra, que siempre estaban proveídos y apercibidos de todo; una cosa se ha de advertir que es necesaria……………...daban tributo a otro ninguno, como es verdad, el Inca distribuía gran número de ella así entre la gente de guerra como entre sus deudos y parientes, y la ponían en sus depósitos, de la cual se halló innumerable cantidad cuando los cristianos entraron en estos reinos en todas las partes y lugares donde había depósitos, que eran muchas; esta ropa era de muchas maneras conforme a la traza que se les daba en cada un año, porque de el urcumbe tejida a dos haces, se hacía en gran cantidad, y de la otra común de abasca y otra de otra suerte para los sacrificios que el mismo Inca hacía en cada un año en todas las fiestas ordinarias que él hacía, en las cuales quemaba mucha cantidad, y aunque era tan costosa y pulida como la otra, era de diferente suerte y más pequeña y con más colores, de la cual yo he visto mucha; también era diferente la que se ofrecía a las huacas, y para el sol se hacía lo mismo y tenía sus depósitos con que sus ministros hacían las mismas fiestas


  

Abatanado.

Nebrija en su Dictionarium hispano-latinum. lo trae como batanado: Batanar paños. (lat. battuuo.is. battui.)
El diccionario de la RAE de 1726, nos dice que es lo batido y golpeado con el batán.

La operación de abatanar los paños es antiquísima. En realidad no podemos precisar su inicio, pero probablemente se venga haciendo desde que se teje la lana. En sus inicios se hacia a base de golpear el paño con mazos de madera y constantemente durante varios días, para conseguir una pieza de tela del tamaño regular que se tenia establecido para la venta.

Posteriormente el abatanado, pasó a realizarse en los batanes, pisas, pisones o follones, este ultimo nombre del batán, venia determinado precisamente por el abundante ruido que producía.

El batán movido por la corriente del agua aparece en Europa a primeros del siglo XII y fue considerado un gran invento ya que suponía un ahorro importantísimo de la mano de obra empleada y además reducción del tiempo empleado en la operación. Tanto era el ahorro que mientras manualmente abatanar una pieza suponía casi una semana, con el molino batán era poco mas de un día y con la intervención de un único operario, que en realidad casi no tenia que hacer mas trabajo físico que plegar la pieza.

Había dos motivos para abatanar los paños, el primero y más importante e será la calidad. Había que darles una mayor resistencia, es decir enfurtirlos, que es como se llamaba también a la operación de abatanado. Con el abatanado, se conseguía consistencia, durabilidad y tupidez.

En segundo lugar había que limpiar el paño, es decir desengrasar del aceite que se había empleado en las operaciones previas al tisaje. La totalidad de las operaciones realizadas con la lana antes de tejerla, necesitaban del uso de aceite de oliva que se incorporaba al hilo con la intención de que este no se rompiese con roces al tejer. La fase del lavado era la primera que se hacia y solía durar unas tres horas.

La materia desengrasante consistía en una mezcla de greda, orines y agua caliente. La suma de estos tres componentes, desengrasaba y blanqueaba la lana a un mismo tiempo. A partir del s. XVII se sustituye el anterior licor por el jabón disuelto en agua caliente que daba mejores resultados. De una Real Cedula publicada el 27 de octubre de 1759, se desprende que eran necesarias 6 libras de jabón por cada pieza.
Para el abatanado, se colocaban las piezas enteras dobladas en tantas veces como convenía al tamaño de la pila del batán y una sobre la otra hasta llenar la pila. Cada molino batán podía tener varias pilas, lo mismo que sucedía con los molinos harineros que podían tener varias muelas. La única misión del batanero, consistía en cambiarlas de posición durante el tiempo que duraba la operación, con el fin de conseguir un abatanado uniforme de toda la pieza.
Con el abatanado la pieza salida del telar queda quedaba más incorporada, es decir más tupida y por tanto sufría una merma considerable, que según el tipo de tela podía representar la pérdida de entre un 20 y un 25 % de su longitud.
Finalmente los paños abatanados, se sometían a un estiramiento y secado, con el fin de quitarles las arrugas se aplanaban con una pala de madera sobre una  superficie lisa con cierto grado de inclinación, colocada al y que era llamada por los bataneros “solera”. Terminadas todas estas operaciones el tejido estaba acabado y listo para ser devuelto a su propietario tejedor o comerciante.


Abatanar.

Lo encontramos en el diccionario de la RAE de 1726, que nos dice que consiste en: Batir y golpear el paño con el batán para que se limpie del azeite, y apriete e incorpore mejor. No es mui usado en lo moderno porque hoy se dice batanar.

Miguel de Cervantes Saavedra. (1547-1616) en el Don Quijote de la Mancha, hace múltiples referencias a los molinos bataneros, ya que precisamente una de las aventuras de don Quijote, esta en relación con ellos, pero también nos recuerda el otro significado de la palabra que es el de moler a palos a una persona. mejor y más cierta aventura; que si yo no acertare a entrar por ella, mía será la culpa, sin que la pueda dar a la poca noticia de batanes, ni a la escuridad de la noche. Digo esto porque, si no me engaño, hacia nosotros viene uno que trae en su cabeza puesto el yelmo de Mambrino, sobre que yo hice el juramento que sabes. - Mire vuestra merced bien lo que dice, y mejor lo que hace - dijo Sancho -; que no querría que fuesen otros batanes, que nos acabasen de abatanar y aporrear el sentido. - ¡Válate el diablo por hombre! - replicó don Quijote -. ¿Qué va de yelmo a batanes? - No sé nada - respondió Sancho -; más a fe que si yo pudiera hablar tanto como solía, que quizá diera tales razones, que vuestra merced viera que se engañaba en lo que dice. - ¿Cómo me puedo engañar en lo que digo, traidor escrupuloso? - dijo don Quijote



Abáte.


El diccionario de la RAE de 1726, nos advierte de que se trata de un nuevo término: s.m. Palabra Italiana introducida modernamente para denotar al que anda vestido con cuello clerical, casaca, y capa corta. Lat. Itálico more clericali utens veste. Por su parte Terreros, solo indica: El que trae el vestido corto clerical.



Abatear.

v. a. Lo mismo que lavar. Es voz antigua y sin uso. Lat. Lacáre. Ablúere. Doctr. de Cap. tit. 3. Uno día ante que resciba caballería, que debe tener vigilia: y en esse día que la toviere, desde medio día adelante hanle los Escuderos abatear, y lavarle la cabeza por sus manos, y echarle en el más apuesto lecho que pudieren haver.



Abdul.

Valenciano: Abdul, adul.
Lo encontramos por primera vez en el Vocabulista aravigo en letra castellana, de Pedro de Alcalá, que nos dice que adul es el cordón trenzado
Eguilaz, nos indica que esta voz, que no se registra en los diccionarios de la lengua clásica en el sentido de adorno mujeril, es el nombre de un cordón ó collar que usaban las moriscas de Granada, el cual se componía de trenzas de seda con labores de oro y borlas de la misma clase de color de grana, amarillo, azul, y azul y morado. Las borlas con bellotas de oro, que pendían de estos cordones ó collares, eran de ordinario tres, pero los había también con cinco. En vez de broche el adúl se sujetaba á la garganta con botones de oro ó de aljófar. V. Escrituras granadinas de dote y arras otorgadas por los moriscos ante Ambrosio y Bernardo Xarafí á comienzos del siglo XVI Y los legados que contienen los Embargos de bienes de Moriscos. Arch, de la Alhambra.

Por mi parte, no conozco las cartas de dote y los embargos que dice Eguilaz, pero conociendo tantas cartas de dote como conozco, dudo de que en ellas se aporte tanta documentación, como para poder llegar a esas conclusiones sobre su colocación en la garganta y su manera de abrocharse. Creo que Eguilaz hace sus propias conclusiones de manera precipitada y que convendría revisar las cartas de dote que el indica. Es posible que en algún momento, aparezca el documento clave que nos permita identificar la prenda.

Yo por las cartas publicadas por Juan Martínez Ruiz y Joaquina Albarracín Navarro, correspondientes a moriscos de Granada y Almería, me inclino a pensar en que probablemente no se trate de un collar, sino de un cordón para llevar a la cintura. El hecho de que se relacione la seda como el elemento principal de su construcción, parece indicar que la cantidad de seda empleado seria de cierta importancia, y de tratarse de un collar no seria así.

Otra cosa a tener en cuenta, es que en algunos documentos la prenda aparece como Abdul y en otros como adul. Por mi parte pienso que lo más correcto y con significado es adul.

Un abdul de çinco borlas de seda de grana con su aljófar e oro con sus trenças……. Otro abdul de seda amarilla, con colores. (13, noviembre, 1540, Granada. fol. 1273v. 7-9).
Un adul de seda amarilla y los cabos de hilo de oro (24 diciembre, 1562 Ugíjar-Cástaras. L-64, f. 7r)
Un adul de carmesy con oro y alxófar, costó doze ducados (Notáez...; Ind. 101; Ad. p.770).



Abeadores.

Valenciano: Abeadors.
Es un término que no registra la RAE, en ninguna de sus ediciones. Es empleado por los terciopeleros que llaman así a una especie de lisos, que se van previniendo para regir la tela y su número varia según el cuerpo que se le quiere dar al terciopelo.



Abelmosco.

El diccionario de la RAE, no lo registra hasta su edición de 1884. Planta de la familia de las malvaceas. Sus semillas de olor almizcleño, se utilizan en farmacia y perfumería.
Del hispano-árabe abb almusk, y este del árabe clásico, abbulmusk, de donde proceden el castellano abelmosco, el portugués abelniusc y el valenciano abelmosch y que significa semilla de almizcle.

Una buena descripción es la que nos da Boy. Es la semilla de una planta que crece en Egipto, y en las Antillas, cuyas hojas son verdescuras y afelpadas, parecidas á las del Malvavisco: los Botánicos modernos la llaman, Malvavisco afelpado de las Indias.
Esta semilla no es más voluminosa que una cabeza de alfiler grueso, que huele al mismo tiempo á ámbar y almizcle. Sirve para la composición de algunos perfumes, que los Italianos usan mucho. En Francia las Religiosas y Rosarieros hacen con ella rosarios. El Abelmosco de la Martinica, es el mejor.

La fragancia llamada abelmosco consiste en un aroma neutro y delicado y consiste en una mezcla sándalo, damascena y abelmosco.



Abenuz. (Ver también ébano)

Valenciano: banús, banuç, benús.
Es una forma antigua que ya la trae el Dictionarium latino-hispanicum de  Antonio de Nebrija. 1492. Ebenus. i. por el abenuz árbol peregrino Ebenum. i. por aquella madera Abenuz árbol de madera negra. (LAT. hebenus.i.) Abenuz madera deste árbol. (LAT. hebenum.i.)

Efectivamente es una voz tomada del latín, ebenus, ebenuin y hebenum. En opinión de Gesenius las formas griegas y latinas tienen un origen semítico, y cita en comprobación un pasaje de Ezequiel en que se encuentra aquella voz, ligna ebena, si bien añade que de la lengua griega con terminación helénica pasó al árabe y al persa. Esta etimología la traen Rosal, Casiri, Marina y Alix, que hace también mérito del plural hebreo.

Todos los diccionarios posteriores a Nebrija, como Covarrubias, el de la RAE y Terreros, te remiten a ébano.

En la Crónica del Cid. Anónimo, encontramos la palabra como nombre. E rescebieron lo muy bien: y entregáronle el alcaçar. E rescevieronle por señor. E luego a pocos de días murió el rey de çaragoça abet abenuz. E este alcayde aboheça aben lumpo quisiera se partir del pleyto de Valencia quando murió abu becar el aguazil E yrse para el castillo de .................................................................................................………………
E desque se vieron en uno: finco su vasallo del cid el rey y que le diese sus parias cada año. E mouio dende y fuese para çaragoça al rey yuçaf abenuz que lo rescivio muy bien: y le fizo mucha honrra. E el estando ay: A pocos días murió este rey. E reyno su fijo almocaben:



Aberenjenado.

El primer diccionario en el que lo encontramos es el de Terreros, que como única explicación nos dice que es un color amoratado. El de la RAE, no lo recoge hasta 1884 y nos dice simplemente que es el color de la berenjena.

Se trata del color purpúreo azulado que aparece y es característico de la piel de las berenjenas.

Coloraciones caracteristicas del aberenjenado.


En obra clásica, solo lo he encontrado en el Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes (1547-1616): pero como tienen diferente color de la que en los labios se usa comúnmente, parecen milagrosos, porque son jaspeados de azul y verde y aberenjenado; y perdóneme el señor gobernador si por tan menudo voy pintando las partes de la que al fin ha de ser mi hija;



Abete. (Instrumento)

No lo trae ningún diccionario, excepto Terreros: entre tundidores, yerrecitos corvos para estirar el paño sin herirle.



Abete. (Madera)

Se trata de la madera de abeto, llamada antiguamente abete o pinabete. Se empleaba para la indumentaria militar. Con ella se hacían coseletes y otras prendas de protección, que se forraban de metal. En este sentido lo encontramos en la obra titulada Mexicana, de Gabriel Lobo Lasso de la Vega. (1558-1616) : Cobijaba del bárbaro robusto el bien formado cuerpo, un coselete a cuatro lazos, aplicado, justo, hecho de liso y retostado abete,  cubierto del metal que el Cielo justo en las entrañas de la tierra mete, mostrándonos que esconde un monstruo extraño do nuestra perdición consiste y daño.




Abigarrado.

El primer diccionario que lo trae es el de Covarrubias, y nos dice: Es el traxe y vestido a la soldadesca de diversos colores, mezcladas las unas con las otras, con golpes y cuchilladas para que se desubran y campeen, dicese assi por que los colores de estos paños o sedas no son los naturales sino artificiales y contrahehos. Otros dicen haber llamado asi a los tudescos de cierta tierra llamado Bigorre, que fueron los primeros que usaor aquellos jubones y coletos acuchillados con bocados de telas diferentes y aquellas calças como hoy dia traen los de la Guarda Alemana del rey nuestro señor. Por mas cierto tengo ser vocablo italiano tomado del francés. Y asi Cristobal de las Casas, pone en su vocabulario toscano, bizarro, polido, bravo, levantado de cascos. Y de alli bizarria por la gallardia y gentileza. De donde tomo su origen abigarrado, casi abizarrado; y de abigarrado se pudo dezir abigarramiento, que vale según el dicho Casas, ornamento y bigarro vale lo mismo que bizarro; el frances llama bigarrurre de caulcurs al vestido abigarrado.

Todos los diccionarios posteriores no aportan nadan y por ello paso directamente a mi definición de su significado. Abigarrado y abigarrar, significa: a un colorido que implica una mezcla de colores que resulta contrastado, recargado, de luminosidad variada y generalmente desagradable. Los autores modernos le están dando el sentido de recargado, aunque nada tenga que ver con el color.

Fue un adjetivo que en indumentaria, se aplico muy especialmente a un tipo de calzas. En este sentido lo utiliza Gabriel Tellez, llamado tambien el Tirso de Molina (1583-1648), primero en El vergonzoso en Palacio: …Y trocaremos el traje. RUY. Vamos. ¡Venturoso he sido! (Vanse los dos.) TARSO. Y ¿habéis también de darme por mi sayo esas abigarradas, con más cosas que un menudo de vaca? VASCO. Aunque me pese. TARSO. Pues dos liciones me daréis primero, porque con ellas pueda. Y tambien en Averígüelo, Vargas: Ea, vístete. TABACO. ¿Qué son éstas? CABELLO. Tienen muchos nombres: calzas las llaman los hombres; los discretos, confusión; las hembras, abigarradas;  las lavanderas, gregorias; los bobos, ruedas de norias, y los niños, rebanadas de melón. TABACO. ¿Hay más salidas y entradas?

Aunque en general se aplicaba, como ya hemos comentado antes a cualquier tipo de prenda. En la historia de su Vida, Diego de Torres Villarroel. (1693-1770), lo aplica a unos botines: Ellos, galanamente adornados con nuestros vestidos y caballos, y nosotros, sorbidos en unos coletos mugrientos, en mangas de camisa, con los botines abigarrados, la vara en el cinto, gobernando los ramales de seis mulos y gruñendo votos y porvidas,…



Ablaca.


Este termino no lo trae ningún diccionario.
Seda que nos llegaban de Persia, desde el puerto de  Esmirna en balas casi iguales en su volumen á las sedas Scherhafi. Se llamaba tambien ardacina (ver esta entrada). El principal centro productor de las varias calidades existentes estaba en la provincia persa de Güendia. En su mayor parte tenián color amarillo, las masas cortas y delgadas, las ligaduras por lo regular groseras y malas. No era una seda demasiado apreciada y que tanto a España como a Italia y Francia llegaban en poca cantidad ya que se hacia poco consumo de ellas, debido a que en las operaciones eran poco resistentes al agua caliente.


Abofellado.

En valenciano: abofellat.
Este termino no lo recogen los diccionarios usuales, pero está apuntado por DHLE. Martí Gadea en su diccionario de Valenciano, es el unico que lo recoge y dice que es el vestido fofo. Se trata de una forma antigua valenciana, gallega y castellana que significa hueco o fofo. Con estos significados nos lo indica el Diccionario etimologico de Roque Barcia Abofellar. Activo. Ahuecar. || Afofar, hinchar. Etimología. Prefijo o, por ad, cerca, y bofe.  Se utilizó con relación a los bullones de las ropas.



Abolla.

Lo trae el Dictionarium latino-hispanicum de Antonio de Nebrija. Como Abolla. ae. por vestidura enforrada y talar. Tambien el Universal vocabulario de latín en romance de Alfonso de Palencia: Abolla es como toga manera de vestidura senatoria y es vestido doble. Mientras que no lo recoge el diccionario de la RAE, si que lo hace Terreros: especie de manteo largo y ancho que afectaban traher los filosofos antiguos.

El motivo de que no lo recojan los diccionarios modernos, parece debido a que la palabra no se utilizó para designar ninguna prenda en uso desde la antigüedad romana.



Abollado. 1ª (ver cincelar)

Valenciano: Abollat, cincel.lat.
El diccionario de la RAE de 1726, lo registra como: Termino de plateros. Labrar con bollos artificialmente las piezas que están lisas, como bandejas, lamparas, jarros y otros; hundiendolas por diferentes partes con el golpe del martillo, de suerte que hagan labor según el dibujo y modelo que se ha ideado y escogido.



Abollado. 2ª (Adorno)

Valenciano:Abollat, abollonat, abullonat.
Palabras relacionadas: Bollos, bollados, girón , gironado, golpe.
El Dictionarium latino-hispanicum de Antonio de Nebrija, propone: Vestidura remendada. (lat. cento.onis.) Vestidura enforrada. (lat. abolla.ae. synthesis.is.) Enforro de vestidura. (lat. inuersio uestis) Abollar o abollonar. (lat. bullas facio uel lacunas.)

Todas estos detalles que nos indica Nebrija, tienen directa relación con lo que consiste el bollado, incluso lo de vestidura remendada, ya que un desgarro podria provocar que se viese el forro por el remiendo.

Se trata del adorno o guarnición de bollos que se hacia en los en los vestidos. El protocolo 2559, f. 268, del año 1610, describe unas calzas guarnecidas con este tipo de adorno, que mas lo deberiamos de considerar como tal y no como una verdadera guarnición.«El jubón atrencillado de trencilla, la ropilla y la calza guarnecida con abollados y cadenilla»

En cambio Mateo Alemán, (1547-1615), en su Guzmán de Alfarache, lo describe como de un manteo: Pidióme una vez que le comprase un manteo de damasco carmesí, que vendía un corredor a la Puerta del Sol, con muchos abollados y pasamanos de oro y no querían por él menos de mil reales.


Abollonado. (Ver abollado)

Lo trae Nebrija en el El Dictionarium latino-hispanicum: Abollar o abollonar. (lat. bullas facio uel lacunas) Abollonado con bollones. (lat. bullatus.a.um.)
Según el diccionario de la RAE de 1726. Labrar con bollones alguna pieza lisa y llana.



Aborlonado.

No lo trae ningun diccionario hasta que el de la RAE, en su edición de 1925, nos dice que significa lo mismo que acanillado. Seria pues tela que, por desigualdad del hilo del tejido o del color, forma canillas.

Tomo esta definición de la RAE como incorrecta y creo que la palabra aborlonado, designa mas bien a la tela que por defecto, presenta borlitas en su superficie. Tal vez podria tambien ser aplicable a la acción de quitarselas.



Abortones.

Valenciano: Avortó.
Por lo general se utiliza en plural.
Resulta extraño que el diccionario de la RAE, o Nebrija, o Covasrrubias , no recojan este termino que ha sido utilizado desde la Edad Media, pero esto viene a demostrar simplemente que el diccionario de la RAE, no es lo que debia de ser.

Terreros, lo recoge como: las pieles de los corderos abortivos.Tambien se toma por cualquier piel. Cosa con la que tampoco estoy de acuerdo. Se debe referir exclusivamente a las pieles procedentes de abortos.

Este códice parece haber sido escrito en Burgos, durante bastantes años a juzgar por su composición, pero en el se contienen aranceles del siglo XIII, que nos hablan de: Pennas veras, nin grisas, nin arminnas, nin de lendesia,  nin de coneios, nin de esquilos, nin de abortones, nin de cabritos, nin de lirones, nin de gatos, nin de liebres, nin ninguna penna labrada, nin ningun peligot non dan peaie. Todas ellas, no debian de pagar el peaje.

Curiosamente un documento manejado por todos los investigadores indumentaristas hasta el momento, como son las Cortes de Najera, en Navarra, aportan un dato curioso: Item que todo hidalgo pudiese donar a su mujer a ala hora del casamiento, antes de desposarse y tuviera o no hijos de otra, Lo siguiente: Una piel de abortones muy grande, con tres cenefas de oro ., tan larga que pudiese un caballero armado entrar por una manga y salir por la otra.

Logicamente este documento, se está refiriendo no a una piel de abortón, sino a una pieaza de piel construida con muchas pieles de abortones cosidas entre si, de manera que se pudiese confeccionar una gran prenda o incluso una especie de saco. En opinión de Carmen Bernís, esta prenda podia ser el pellizón, prenda en uso en esta epoca y que parece consistir en: Era una prenda de abrigo que se vestía sobre el brial. Igual que aquél, podía tener la falda hendida; pero era algo más corto y tenía las mangas más anchas. Ya en la primera mitad del siglo XII habían llegado de Bizancio las mangas perdidas de gran amplitud; algunas de ellas, siguiendo una moda extendida por toda Europa, se anudabanas mangas de la piel o pellizón podían alcanzar desmesurada amplitud. Sobre el pellizón hablaremos en su momento.

El Libro de las cosas que estaban en el Thesoro de los Alcázares de Segovia en poder de Rodrigo de Tordesillas. Hísole Gaspar de Grieto por mandado de la rreyna Catholica el mes de noviembre del año pasado de 1503 años, nos habla de Un çamarro largo viejo roto de abortones prietos.

Y el tratado sobre el vestir, calzar y comer del arzobispo Hernando de Talavera: De pieles de animales vistio Dios a nuestros primeros padres como los pudiera sy quiera vestir de rico brocado. Y assi dize el texto que les hizo tunicas de pellejas y llamó a aquellas vestiduras tunicas, que propiamente quiere dezir tongas o sayas que hazen sonido cada que son tractadas y meneadas, donde paresce que no deuieran ser de abortones o de corderinas muy delgadas, ni guarnecidos de muy buenos baldreses afforradas o cintadas, ni con cote o cotes de garras perfiladas a las orillas, mas quiçá crudas cuesqueras y desdonadas como las de los pastores o como las de los segadores o de otros pobres onbres, o de aquellos carboneros que traen carbon a uender a Salamanca.

En dicho documento parece dejar claro que precisamente por ser pieles finas y delicadas, no eran apropiadas para ropajes que debieran producir ruido con el roce al andar.

Por otro lado, de los textos estudiados, se desprende que habia ovejas que estaban controladas en los rebaños y que normalmente todos los partos terminaban en abortos, en cambio no se las sacrificaban y el parto era aprovechado en los dos sentidos. Por un lado se aprovechaba la piel para la confección y por otro parece que era bastante preciada la carne en la cocina: de esto, nos da información Lucas Fernandez (1474-1541), en su Auto de la Pasión: Comer buenos requesones, comer buena miga cocha, remamar la cabra mocha y comer buenos lechones, y castrones y ansarones, y abortones, corderitos mielgos, chibos y cabritos, ajos, puerros,  ebollones, que a pastores son limones.

Como piel fina y suave, parece que se utilizaba para forro de otras prendas, como es el caso de una cita aportada por A. Canellas, en su Historia de Zaragoza, T. 1. Ayuntamiento de Zaragoza, 1976,donde cita: “el gramen de palio cárdeno forrado de abortones”….
Tambien el Inventario de los bienes dejados a su muerte por Galcerán Ferrer, 1497. Protocolo de Pedro de la Lueza, folios 640 a 651. (A.N.Zaragoza), aparecen siete abortones de Navarra, negros. Esto parece indicar que se trata de la piel de siete corderillos no natos.


Abotinado.

Valenciano: Abotinat, abotinada..
No aparece hasta el diccionario de la RAE de 1726: Hecho en forma de botín, y en propiedad se llama así al zapato que ciñe y cierra la garganta del pie. Descripción que realmente identifica y describe el tipo de calzado llamado botín y que veremos mas adelante.

No resulta igual la de Terreros, que además de ser poco descriptiva, nos plantea la duda de su significado cuando nos dice que está adornado con coturno, lo cual nos descoloca totalmente. No obstante, una cita de José Cadalso en sus Cartas marruecas, viene a reforzar lo dicho por Terreros, pero seguramente motivado exclusivamente por la altura del tacón: Todo ha cesado ya; y parece haber fijado, a lo menos para lo que queda del presente siglo, el zapato alto abotinado, que los hay que no parecen sino coturnos o calzado de San Miguel.

Lo que si es cierto, es que el termino  abotinado, no solo se referia exclusivamente al calzado, ya que lo hacia a cualquier prenda que se ciñese al tobillo. Con este significado lo utiliza Antonio Machado, en su descripción de un señorito andaluz, en su poema “Del pasado efímero”: Aún luce de corinto terciopelo chaqueta y pantalón abotinado, y un cordobés color de caramelo, pulido y torneado. En dicho poema Machado lo aplica al pantalón.

Por supuesto, el termino abotinado era aplicable a los zapatos masculinos y femeninos, y especialmente desde el siglo XVIII. Tal vez la epoca de mayor aceptción fue a finales del XIX. De esta epoca, tenemos una cita de Pedro Antonio de Alarcón, en La Comendadora: Consiste entonces su traje en zapatos abotinados de cordobán negro, basquiña y jubón de anascote, negros también, y un gran pañuelo blanco, de hilo, sujeto con alfileres sobre los hombros, no en forma triangular como en el siglo, sino reuniendo por delante los dos picos de un mismo lado y dejando colgar los otros dos por la espalda.

Una cita de una Relación Geográfica de 1778, correspondiente a la parroquia de Ixtlahuacan, Colima. Mexico, conservada en la B.N. Ms 2450, fol. 372-389v, nos habla de unos zapatos utilizados por los indios de Tematlal, pero que nada tendrian que ver con los modelos europeos, pero que tenian forma abotinada: usan calzones de paño, y de cuero de venado, no usan medias, mas calzan zapatos de vaqueta, que viene a ser cuero de res curtido su materia; a estos zapatos les llaman abotinados., que viene a ser cuero de res curtido su materia; a estos zapatos les llaman abotinados.



Abotonado, a.

Valenciano: Botonat, abotonat.
Incluiremos tambien abotonadura y abotonar.

Antonio de Nebrija, ya trae: Abotonar la vestidura. (LAT. condylos necto) [ Abotonadura de plata o de oro. (LAT. spinther.is.)

El diccionario de la RAE, lo trae en 1726. indicando que es abotonar en todas sus acepciones. Terreros nos indica que : Se usa mas comunmente la voz botonado. Que tiene los botones pasados y metidos por los ojales.

Por las descripciones de autoridades que veremos, se desprende que el termino, no solo designaba a los botones pasados por los ojales, sino en ocasiones tambien a la propia botonadura.

De todas formas el termino es mucho mas antiguo, ya que aparece en el Ordenamiento que hizo en Toro, Enrique II, en el año de 1369 y que nombra las sayas abotonadas y sin botones: é por la saya abotonada seys maravedis, e por la saya sin botones tres maravedis. Lo que presupone que el tiempo empleado por el alfayate para cortar y coser un modelo u otro debia ser el doble.

En el Archivo de la RAE, se encuentra un manuscrito, procedente de la antigua Carcel de la Corte con el siguiente encabezado: Averiguaciones hechas por mandado del señor Alcalde Xpual de Villarroel sobre heridas que se dieron a D. Gaspar de Ezpeleta, Cavallero del avito de Santiago…en aparece la declaración de un testigo y en el que se menciona un abotonado al traves: el qual iba sin cuello, con una valona blanca y la ropilla negra, abotonado al traves, y venía desabotonada la ropilla por lo alto, que se le parecia la camisa blanca, y la ropilla no se determina si era e paño o de seda, y tambien tenía unos calzones negros que no sabe si eran de paño o seda, el qual iba aguixando paso apresurado;…

El termino, se utilizó tambien para designar los cierres abotonados de las botillas y medias botillas, que eran un calzado blando que se utilizaba en vestidos de personajes biblicos. Pongamos como ejemplo una cita de Diego de Colmenares (1586-1651), en su Historia de la insigne ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla, al comentar el vestido de Jacob en una procesión: jubón de raso blanco, manga villana, bordada de flores de oro y áncoras de plata, empresa de su esperanza; media botilla blanca, abotonada delante con botones de oro; manto largo de tafetán verde iluminado de las mismas flores y áncoras de plata;

La Individual descripción de los celebres aplausos, y respectosos obsequios, que a honor plausible, y festiva celebracion del ilustrissimo señor Don Francisco de Solís, Folch de Cardona, Gante, Belvis, Rodriguez de las Barillas, Cavallero del Orden de Calatrava….25 de Junio de este año de 1749, describiendo a unos cocheros: Vestian chupas cortas de lama de plata blanca, con sobre-cuellos y botas de la misina tela, salpicadas discretamente de varios sobre-puestos, juguetes, y flores de seda, y oro , y abotonadas con rica botonadura de diamantes



AUTORIDADES.

Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo. (1581-1635)
La peregrinación sabia

no penséis que ha sido sola una vez la que me han abotonado los jubones a traición; tres he recibido en diferentes tiempos, y sin pedirlos,

José Francisco de Isla.
Fray Gerundio de Campazas

Hágole entrar, y encuéntrome con un hombre de aspecto venerable, de estatura heroica, con barba prolongada y rubia, ojos modestos pero vivos, color blanco, y vestido enteramente a la turca: sotana talar y abotonada, de lanilla fina, color morado, aforrada en tafetán carmesí;

Lope de Vega Carpio. (1562-1635)
Guzman el Bravo.

Con esto y el secreto necesario, el día aplazado vistió el Rey a don Felis de una marlota o sayo morado, guarnecido de oro, con un gran número de botones, tan pequeños que apenas se veían sobre una cota que había sido de su padre, tan resplandeciente que parecía de plata, atada con una liga roja, que el mismo sayo descubría, porque sólo estaba abotonado hasta la mitad del pecho, y descubriendo las mallas las dos mangas.

Quiñones de Benavente, Luis (1600-1650)
El guarda-infante. Entremés cantado
JOSEFA    Y ¿qué guarnición les echa?
JUAN         Mosqueado, y atrás los golpes.       
JOSEFA    ¿Es buen sastre el que los hace?    
JUAN         Píntalos, que no los cose.      
JOSEFA    Y ¿tan bien abotonados...?   
JUAN         Que jamás se desabrochen.   
TODAS      Guárdelos, vístalos, póngalos, majaderote.       
JUAN         Estas sean las galas y naguas que den a las hembras los señores hombres.         
TODAS      ¡Quedito, pasito! Porque si le oyen, no habrá diablos que puedan sacalles más joya ni gala que aquestos jubones.

Mariana de Carvajal y Saavedra, (1600-1664)
La industria vence desdenes.
Mientras se dispuso el viaje, hablando a unos mercaderes de lonja, trató con ellos hacer un empleo de telas de Milán, rasos de China y Florencia sin otras muchas y ricas alhajas que había comprado en las muchas almonedas, seguro de su ganancia por estar en uso en España el vestirse todos de tela con muchos golpes los hombres en las ropillas abotonados, y las damas ropas de levantar con alamares de oro.
……………………………………………………………………………….
Y para cumplir a un tiempo con la viudez y el desposorio, la vistieron a doñaLeonor una saya entera negra de felpa corta acuchillada, forrada en lama de plata blanca, poblado el campo, y manga de punta de asientos de oro, y abotonadura de diamantes: desmintió con la mucha gala las sombras de la tristeza.

Antonio de Guevara. (1481-1535)
Una decada de principes. Helio Gábalo.

Siendo Helio Gábalo de edad de catorze años y Alexio, su primo, de doze, púsolos su abuela Mesia en aquel templo para que se abezassen a offrescer sacrificios y aprendiessen philosophía de los philósophos. Andavan los dos hermanos vestidos a la manera de sacerdotes, es a saber: las camisas de lino y lana, las vestiduras de oro y algodón, las mangas abotonadas con botones de yedra, las ropas arrastrando, las cabeças cubiertas con redes de seda, collares de oro en los pescueços, los pies descubiertos por lo alto, anillos de plomo en los dedos meniques y de oro en los pulgares, y sobre todo que no podían comer sino en sus casas y dormir sino en los templos.
        
Gabriel Tellez, llamado también Tirso de Molina. (1583-1648)
Palabras y plumas.

ÍÑIGO:                  Pues, Gallardo, ¿qué tenemos? ¿Traes algo?
GALLARDO:       Haz cuenta que nada.
ÍÑIGO:                  ¿No vendiste los botones?
GALLARDO:       La corte esta abotonada
                                      sin haber ojal vacío
                                      no hay tienda, calle, ni plaza
                                      libre de mi diligencia;
                                      pero no dan una blanca
                                      por botones ni palillos.



Abotonador.

Valenciano: abotonador.

No lo encontramos hasta el diccionario de la RAE de 1726 y nos describe el instrumento a la precisión: Cierto instrumento de hierro de un palmo de largo, con una vueltecilla al fin, como la del sacatrapos con el qual metiéndole en el ojal y assiendo el botón, aunque el vestido venga estrecho, con la fuerza le abotonan. Terreros, nos indica que es un instrumento que sirve a los sastres para abotonar o echar los botones.

A estas descripciones, solo podemos añadir que se construían de hierro, plata y también con el mango de madera. Sirvieron también para abrochar los botones de los botines u otros calzados abotonados.



Abotonadura. (Ver botonadura)



Aboxuila.

También aboyuilla, y tampoco deberíamos de descartar las formas antiguas francesas como Ahouvilla, abovilla, abouville y bouilla.

 Se trata de un paño producido antiguamente en la ciudad francesa de Abbdeville, en el departamento del Soma y que antiguamente tuvo una importante producción de tejidos destinados a la exportación.

Lo encontramos en las Cortes de Jerez de 1268, único documento que conozco donde aparece citado con esta forma: la vara del mejor panno de aboxuila dies sueldos de dineros alfonsis.



Abrasilado.

El color rojo, algo anaranjado. Se dice abrasilado por su semejanza al color natural del palo de brasil que es rojo pálido y amarillento en el interior, que pasa ser moreno rojo cuando está un tiempo cortado y expuesto al aire.

En el libro de Cetrería de Caza de Azor, escrito por Fadrique de Zuñiga y Sotomayor (1475-1537), al hablar del color de los azores, lo cita como un color poco apreciado: El Açor ... sea aluo o negro, y no bermejo, como unos que ay abrasilados, de color de Milano.
En el diccionario de la RAE, no aparece hasta 1783 y es muy poca la descripción que da: Lo que tiene el color brasil.



Abraxas.

No aparece en los diccionarios antiguos, ni en el del la RAE, que no lo contempla en ninguna de sus ediciones, hasta que Terreros, que nos dice que se trata de: piedras preciosas, en que se graban algunos jeroglíficos. Por su descripción parece quedar claro que no se trata de una piedra concreta, sino de una piedra sobre la que se ha grabado un signo.

Las abraxas eran usadas y apreciadas por los primeros cristianos y que fue continuada por los cristianos agnósticos.

Al parecer se trata de la palabra griega Abraxas que es la notación que compone el número 365, que significa 365 cielos, ocupado por los 365 dioses, que según la religión Gnóstica, formó la tierra y dictaminó su destino.

Tiene relación con la formación de la palabra abracadabra, que en el persa abrasas (tomándolo del griego), significa Ser Supremo y del hebreo dobar, que significa: palabra sagrada ó divina. Según Grotefend y aceptado por Barcia. La traducción al romance seria abrasadabra.
Según algunos, el nombre griego se compone del hebreo ab, padre; ruali, espíritu, y dabar, palabra, como quien dice: "padre, espíritu y verbo. Según esta etimología, la voz del artículo significa la Trinidad.

Al parecer hay indicios de enseñanzas secretas de Jesús a sus apóstoles y los priscilianos, continuaron dando este tipo de enseñanzas. Prisciliano propugnaba la indivisibilidad de la Trinidad.

Así pues, la piedra abraxas fue utilizada en lo antiguo como amuleto y el hecho de que lo recoja Terreros a finales del siglo XVIII, podía ser debido a que aun entonces tuviese alguna vigencia. Lo cierto es que por el momento, yo no he podido encontrar ninguna cita de autoridades.



Abrazadera.

En el sentido en que nos interesa, lo recoge el diccionario de la RAE de 1726: Cierto género de sortija, o argolla, de hierro, plata u otro metal, mayor o menor, con arreglo a la cosa a la que ha de servir. Su uso es afirmar una cosa con otra. Como vemos tiene un sentido amplio pero muy aplicable a la indumentaria.

El Arancel General de Aduanas de Valencia, en el año de 1782. nos habla de: Abrazaderas extrangeras de metal dorado y acero para cintillos, o cordones de relox y bolsas de dinero, cada docena a su entrada 1 rs y 17 mrs…….item extrageras de plata dorada o sin dorar, guarnecidas de piedras falsas, para pañuelos del cuello, cada una 3 rs……..item extrageras de una ristra de piedras falsas sobrepuestas para el pelo, por orden del 8 de diciembre de 1788 cada docena 5 rs 8 mrs……..Abrazaderas o presillas extrangeras de piedras falsas, sobre latón y estaño guarnecidas de lentejuelas doradas o plateadas para trenzas del pelo, cada una por orden del 28 de diciembre de 1787, 2 rs 18 mrs……..abrazaderas de concha lisa o labradas, de acero y latón, cada una por orden de 12 de agosto de 1788, 1 rs 2 mrs.

Como podemos ver a finales del siglo XVIII, las había colocar a la cintura, en los pañuelos de cuello y para el pelo. Las de cintillos, cordones de reloj y bolsas de dinero, se supone que debían ser anillas con algún tipo de resorte o muelle, que permitiría sujetas cosas de la manera que lo hace un mosquetón. Las de pañuelos de cuello probablemente serian una especie de broche o alfiler.

Por el documento que relacionamos a continuación también para colocar en otros complementos. Diligencia de embargo de objetos que se llevó á cabo en Córdoba el 5 de Marzo de 1772, por el alguacil del cabildo y se depositaron en manos de D. Francisco Vallejo y Luque:  Un espadín con puño de plata, vaciado, y en la vaina dos abrazaderas de plata y contera de lo mismo.


Abridor. 1ª  (instrumento).

Aunque en la época de Covarrubias, ya existían abridores de cuellos, este no los cita. Es el diccionario de la RAE de 1726, el que nos dice que se trata de: Cierto hierro que antiguamente servia para abrir cuellos y lechuguillas.

Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645), en su Historia de la vida del Buscón llamado don Pablos, ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños, nos cita en dos ocasiones la acción de abrir los cuellos, aunque no lo hace del instrumento: Y lo que más es de notar es que nunca nos enamoramos sino de pane lucrando, que veda la orden damas melindrosas, por lindas que sean, y así, siempre andamos en recuesta con una bodegonera por la comida, con la huéspeda por la posada, con la que abre los cuellos por los que trae el hombre. Y aunque, comiendo tan poco y bebiendo tan mal no se puede cumplir con tantas, por su tanda todas están contentas
……………………………………………………………………………..
Quien ve estas botas mías, ¿cómo pensará que andan caballeras en las piernas en pelo, sin media, ni otra cosa? Y quien viere este cuello, ¿por qué ha de pensar que no tengo camisa? Pues todo esto le puede faltar a un caballero, señor licenciado, pero cuello abierto y almidonado, no. Lo uno, porque así es gran ornato de la persona; y después de haberle vuelto de una parte a otra, es de sustento, porque se cena el hombre en el almidón con sus fondos en mugre, chupándole con destreza.

 O en Chitón tarabillas, que hace referencia a la similitud del molde con una carlanca: Mírate con la turbamulta de un cuello con carlancas de lienzo ...... gastando más moldes que una imprenta, quitando de la olla para el azul y del vestido para el abridor.

Lo mismo ocurre en las Cartas de Lope de Vega. (1562-1635): causa por que no he visto a V.E., que me dicen manda buscar un mozo de cámara para el Conde mi señor, y doña Agustina ofrece uno a V.E., gran abridor de cuellos, cosedor de plumas y botones, etc, y para que también hubiera ido a besar a V.E. la mano, mi señor.

Los famosos Capítulos Reformatorios expedidos por Felipe IV, establecen que se traxeran balonas llanas, sin invenciones , puntas cortadas,  deshilados, ni otro género de guarnición y que; ningún hombre, ni muger pudiera ser abridor de cuellos, so pena de verguenza, publica y destierro.

Por lo tanto no podemos dudar de la existencia de dicho instrumento, pero no hemos encontrado ninguna cita de autoridades. Aunque también es muy probable que el tal abridor, sea el molde empleado para formar el cuello. De estos si que hemos visto en el Museo de la Ciudad

Anastasio Pantaleón de Ribera. (1600-1629)
Romance dedicado a  un medico francés que vino a España a curar…

Veniste a España, teniendo
las pragmáticas en poco,
quando vn abridor en ella
es pedir peras al olmo.
i en vez de haver hecho en ti
un castigo riguroso
por abridor de cuchilla
ya que no de molde gordo
............................................
Toma oficio y adereza
las valonas y los bobos
ponte a engomar las orinas.
No porque sepas abrir
lechuguilla ha de ser todo
que aun en ingles se veda
la arandela i tentemoço.

Como hemos visto en anteriores citas, abridor era no solo el instrumento, sino que era también el oficial que se dedicaba a hacer o abrir dichos cuellos, llamados alechugados, clara mención al asunto hace también en la  Consulta del Consejo de Indias, publicada en Madrid, el 18 septiembre 1629: Será importante prohibir …... que no pueda vn cuello tener más de tantos anchos; que ningún hombre pueda ser abridor de cuellos….



Abridor. 2ª (oficio)

En lo referente al abridor de cuellos, ya queda explicado en la entrada primera.

Es el tallista o grabador. Abrir entre los grabadores, talladores y otros, es ir ensanchando las líneas o trazos que se señalaron perfilando; esta operación la ejecutan en algunas partes con buril de media caña y en otras, con el que llaman de punta. Aunque no es una técnica muy empleada en la platería, en la zona valenciana, se empleó para hacer trabajos en peinetas y otros artículos.

Es término muy utilizado para designar a los grabadores de planchas de imprenta. En las fábricas de agujas, consiste en quitarle el cupido a la aguja o abrir el agujerillo por las dos partes.

Era trabajo que al parecer se ejecutaba combinado con aguafuerte, por lo que tal vez algunos trabajos realizados con esta técnica se llamen de “flor de agua”



Abrigo.

En términos de indumentaria, se utilizó como palabra genérica que designaba para colocar encima de otras y servir para resguardarse del frío. Terreros así nos lo dice: Cualquier ropa que abriga o fomenta.

El diccionario de la RAE, no la incorpora como prenda hasta su edición de 1884, e incluso en esa edición deja aun ciertas dudas: Prenda del traje que se pone sobre las demás y sirve para abrigar.

Tan solo he encontrado una cita de autor que parezca insinuar dicha prenda como concreta, pero la cita ofrece serias dudas, se trata de La gatomaquia
Lope de Vega Carpio. (1562-1635) Qué cosa puede haber con que se iguale la paciencia de un gato enamorado, en la canal metido de un tejado hasta que el alba sale, que en vez de rayos coronó el oriente de carámbanos frígidos la frente? Pues sin gabán, abrigo ni sombrero Febo oriental le mirará primero que él deje de obligar con tristes quejas las de su gata rígidas orejas, por más que el cielo llueva mariposas de plata cuando nieva.
Hasta el segundo tercio del siglo XIX, no se utilizo el término, para designar una prenda concreta, En este momento, comenzó a utilizarse para designar a un gran paletó, con mangas para hombre. En la indumentaria femenina se utilizo el mismo termino para designar a todas las prendas de encima : Ursités, paletós, manteletas, echarpes, etc.

Realmente la primera cita que nos habla del abrigo como una prenda concreta es en Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós: Hablando así se quitaba el sombrero, luego el abrigo, después el cuerpo, la falda, el polisón……Con su talento y su economía se había agenciado un abrigo de terciopelo, con pieles, que la más pintada no lo usara mejor. Y le había salido por poco más de nada, atendido lo que generalmente cuestan estas piezas… En otra obra del mismo autor, Montes de Oca, nos habla de que son novedad y que según modelos, reciben diversos nombres: Bien pronto invadieron la casa figurines y piezas de tela, mil arrumacos elegantes de seda y encaje, modelos de los abrigos llamados twines y kasadawekas, que se adornaban con pieles riquísimas, y Rafaela frecuentaba la famosa casa de Madame Petibon, depósito de todas las monerías parisienses de última novedad.



Abrillantar.

El diccionario de la RAE, no lo registra hasta 1770. Se dice de las piedras preciosas, especialmente de los diamantes, por labrarlos y pulirlos cortandolos en distintas superficies superpuestas, para que la reververación aumente el brillo. Del oficio de abrillantador, no lo hace hasta 1852. El oficial que pule y abrillanta las piedras preciosas.

Gaspar de Jovellanos en sus Diarios cita como productos sin acabar:  Rubíes, zafiros, amatistas, esmeraldas, las más sin labrar y todas sin abrillantar. 

El abrillantado se podía hacer con independencia del tipo de corte que se practicase en la piedra preciosa, así pues, por las citas de a continuación vemos que se realizaba sobre talla en rosa, en tabla y otras.

Individual descripción de los celebres aplausos, y respectosos obsequios, que a honor plausible, y festiva celebración del ilustrissimo señor Don Francisco de Solís, Folch de Cardona, Gante, Belvis, Rodriguez de las Barillas, Cavallero del Orden de Calatrava del Concejo de S. Mag. Sumiller de Cortina, …
Serviale de peto un rico Brocamantón de diamantes en plata, coronado de rosas abrillantadas, y tembleques ínterpuertos , medias moradas con bordadura de oro, zapatos blancos bordados , y hevillas de diamantes.

inventario de los bienes del Marqués de la Ensenada hecho de orden de S. M. por D, Pedro de Samaniego de su Consejo Supremo de Castilla , ante D. Eugenio Aguado Moreno , secretario de S. M. y escribano de Cámara del mismo Consejo. Archivo General de Alcalá de Henares. Más otra sortija con el retrato de la Reina, con un diamante-tabla abrillantado, grande, que le parece vale 600 pesos.

Pocas son las citas que he encontrado entre las autoridades, que hagan referencia al abrillantado de las piedras preciosas, entre ellas la obra Eudoxia, hija de Belisario, del alicantino ilustrado Pedro Montengón y Paret (1745-1824): Otras, que como vos abundan de joyas y de riquezas con que fácilmente pueden satisfacer sus ansias ambiciosas y vanas, fomentan una altivez y jactancia que se les echa de ver entre los resplandores con que brillan, mirando con desprecio interior y tal vez exterior a las que no las igualan en lucimiento, como si las piedras abrillantadas o el oro de sus adornos les dieran un ser superior.



Abro.

Valenciano: abró.

El diccionario de la RAE no lo registra hasta 1927 y hace referencia al arbusto.

Un abro, concretamente el llamado Abro de cuentas de rosario (Abrus precatorius ,L.) . Es un arbusto que podemos encontrar en las Antillas, en el África y en la India. Sus semillas son de un color rojo agradable, marcadas con una mancha negra esférica que ocupa casi un tercio de su superficie y su volumen es el de un guisante pequeño. Con ellas se hacen collares, brazaletes, después de haberlas agujereado, operación bastante difícil cuando son muy secas, á causa de su dureza; también se hacen apreciadas cuentas para rosarios.



Abrocar.

No lo trae el diccionario de la RAE, en ninguna de sus ediciones, no obstante Francisco Sobrino en su Diccionario nuevo de las lenguas española y francesa, publicado en 1705, ya dice: Pendre à un clou, ou bien entortiller autour de la broche, de la bobine ou du rouet. Descripción que coincide con la operación conocida entre los tejedores que consiste en arrollar el hilo a la broca de una máquina de hilar.

En el Libro de entretenimiento de la pícara Justina de Francisco López de Úbeda. Seudónimo de un autor del siglo XVI: Puse dos o tres sillas de costillas en hilera; abroqué los tornos y arrimélos como quien arrastra vanderas y boltea arcabuzes.



Abrocatado.

Abrocatado, da.
No aparece en el diccionario de la RAE en ninguna de sus ediciones. Debía consistir en darle a los tejidos el aspecto de un brocado o realizarlo con dicha técnica.

Un inventario de las pertenencias de don Juan de Avilés, secretario del rey Carlos II, realizado el  17 de abril de 1675 por Andrés de la Estrella maestro sastre que tasó las cosas tocantes a su arte, referencia: Una basquiña y jubón de muger de chamelote negro abrocalado en 200 rs.

también en el Inventario y tasación de los bienes de don Fernando de Valenzuela, conservado en el Archivo del Palacio Real de Madrid. Carlos II, Caja, L, 60. Contempla varios tejidos abrocalados: Seis varas y media de felpa labrada, abrocatada, negra, á setenta reales la vara; monta cuatrocientos cincuenta y cinco reales………Ocho varas de raso negro abrocatado, á cuarenta reales la vara; monta trescientos veinte reales…….Ocho varas de raso negro de flores, abrocalado, á treinta y seis reales la vara; monta doscientos ochenta y ocho reales.
Citado por Fuentes, aparece también en un documento de 1675: 20 baras de tela zeleste y plata lixera abrocatada de Sevilla.

Queda patente pues que el abrocalado podía ser cualquier tejido con aspecto de brocado o realizado con dicha técnica.



Abrochar.

abrochar de la forma antigua broche, botón.
Abrochador. Masculino. Abotonador.
Abrochadura. Femenino. Abrochamiento, abotonamiento
Abrochamiento. Masculino. La acción y el efecto de abrochar.
Abrochar. Activo. Cerrar, unir, atar, ajustar las vestiduras con broches, corchetes, hebillas, botones, cordones, etc.
Atacar. Significa prácticamente lo mismo: atar, abrochar; atacarse; ser atadas. Está aun en uso en algunas regiones, especialmente en Andalucía y La Mancha, con la significación de atarse o abrocharse los calzones. Viene del latín attacare.

Esta voz la trae ya el Dictionarium hispano-latinum, de Antonio de Nebrija. Abrochar vestido. (lat. stringo.is.xi.) Abrochadura de vestido. (lat. strictura. ae.)
Mas tarde Covarrubias, en su Tesoro…en la voz broca dice que vale lo mismo que brocha: nombre francés que vale el botón redondo que entra por el ogete, o hevilla….Brochón o brotón, la brocha del sayo o otra ropa, de donde se dixo abrochar, desabrochar, desabrochado.
Finalmente el diccionario de la RAE, nos resume y nos da la definitiva: Assegurar o cerrar el vestido u otra cosa con broches, cordones o hebillas.

Como veremos en las citas de a continuación, el termino abrochar designaba tanto al ceñir las prendas con botones o brochos, como con  cordones, cintas y agujetas. De algunas de ellas se desprende que el término tenía en ocasiones un sentido de dejadez y no el estricto de abrochar. Se podía decir de una persona desabrochada, por el simple hecho de no ir ceñida.

Así mismo el termino podía designar también a algunos tipos de broches empleados en artículos de joyería, como nos indica la Individual descripción de los celebres aplausos, y respectosos obsequios, que a honor plausible, y festiva celebración del ilustrissimo señor Don Francisco de Solís, Folch de Cardona, Gante, Belvis, Rodríguez de las Barillas, Cavallero del Orden de Calatrava del Concejo de S. Mag. fu Sumiller de Cortina…25 de Junio de este año de 1749: La Diosa Salambona era un precioso Infante, exasto desempeño de las gracias , y honroso crédito de la Naturaleza. Vestía casaca, y tonelete de tela carmesí con delicadas puntas, y flecos de oro al vuelo, collar de diamantes abrochado con un costoso lazo de oro esmaltado; brazaletes, manillas, y zarcillos de las mimas brillantes piedras, con cintillos de extraños Amathystes

En las Cuentas de Gonzalo de Baeza, tesorero de Isabel la Católica. Edición preparada por Antonio de la Torre y E. A. De la Torre, hay muchas cintas para abrochar y otros elementos para construir agujetas. Todo el contenido de las dichas Cuentas, lo iré pasando poco a este diccionario. De momento para ilustrar este termino, citaré solo la compra que se hizo en 1485, para vestir a los hijos del duque de Braganza, llamados don Jayme y don Donís:  De cintas para abrochar e agujetas, 111 mrs. 

también ocurre con los Inventarios reales de doña Juana la Loca, que fueron transcrito por José Ferrandis. Madrid. 1944, donde aparecen: otras tres camisas de mangas anchas labradas de oro e seda de colores e la una de seda cosida e otra de algodón tiene en la cobertura del cabeçon esta dicha camisa quarenta e dos ojales de oro de martillo que se abrochan con un cordón de seda negro con un abito de oro liso.
... otra gorguera de oro que se decía las de las pees puesta en Holanda que tiene la delantera e trasera fecha a manera de Reed y entre agujero e agujero cuelga una pee Dallas esmaltadas de rosicler e Dallas de blanco e negro e faltaban Leh cincuenta e cuatro de las dichas pees e para abrocharse en el cabezón en la delantera cuatro contezicas a manera de rroquezitas e por el cabezón tiene unas rrosicas esmaltadas de colores que peso con la olanda asi como estava dos marcos e siete onças e siete ochabas.
seis camisones de olanda labrados de oro e seda de colores uno tiene en la abertura del cabeçon con que se serra quinze botones de oro de martillo fechos a manera de perlillas e otros tantos ojales donde se abrochan de oro de martillo.


AUTORIDADES.

Eugenio de Salazar. (1530-1602)
Cartas jocosas.

Hacen las basquiñas angostas, porque se señale la copia nalgar, y no pasan de media pierna, porque descubran las pantorrillazas, que son como timones de ruedas de haceñas. Calzan unos botinicos abrochados, altos de cuello, no de cordobán muy suelto, sino de vaca mal curtida, que también sirven de zuecos;


Jorge de Montemayor, (1520-1561)
Los siete libros de la Diana
Venía la pastora así adornada,
como tras el ganado andar solía:
la saya verde, clara, y muy plegada,
que el blanco pie descalzo le encubría,
sayuelo blanco y manga no apretada
ni muy ancha tampoco en demasía,
y aunque es alto, el collar desabrochado,
por no ofender al cuello delicado.



Ruy González de Clavijo
Vida y hazañas del Gran Tamorlán, con la descripción de las tierras de su imperio y señorío



….y la una manga estaba fuera de la dobladura y de los sellos, la cual vestidura era forrada de un dimite colorado, que es como cendal, y la manga era angostilla de las que se abrochan, y era hendida hasta el codo: tenía tres botoncillos hechos como de cordoncillo, así como nudo de piguelas, y los botoncillos y la manga, y lo que se pudo ver de la saya, apareció de color colorado oscuro como de color rosado, …


Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés.
Historia general y natural de las Indias.

Solamente pudo cabalgar el Adelantado, y no le cincharon el caballo ni él se abrochó el sayo de armas, y Tapia de Valladolid con él; e al pimero indio que alcanzó, que le dió  una lanzada, cayó sobre él con la silla.


Garci Rodriguez de Montalvo. El viejo. (1450-1505)
Amadís de Gaula.

Esplandián .....traía ..... una cinta de oro estrecha ceñida, y el sayo y capirote se abrochava con brochas de oro.


Lope de Rueda. (1505-1565)
Comedia Armelina.

Pues acabad, llamadme a esa gente, hágase lumbre y enciéndase luego esa fragua; comenzarse ha hacer hacienda, y abrochaos esos pechos. Que no paresceis sino verdaderamente a la entrada del Miércoles Corvillo.


Juan González de Mendoza. (1540-1617)
Historia de las cosas mas notables, ritos y costumbres del gran       Reyno de la China,

Usan los sayos, al uso nuestro antiguo, con el faldamento largo y
muchos pliegues en el, y dados unos golpes se abrochan sobre el lado izquierdo las mangas, muy anchas y abultadas. Sobre los sayos traen marlotas, o ropas largas, según la posibilidad de cada uno, hechas al modo nuestro, excepto que tienen las mangas mas anchas.


Luis del Mármol y Carvajal, (S. XVI)
Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada.
Los hombres, sobresaltados, salían por las calles y plazas, unos armando los arcabuces y las ballestas, y otros abrochándose los jubones y los sayos; ninguno sabía lo que era ni adónde había de acudir: tanta era la turbación que todos traían.


Garcilaso de la Vega, El Inca. (1539-1616)
La Florida.

En pos dellos salió Nuño Tovar con una espada desnuda en la mano y una cota de malla vestida, toda por abrochar, que la priessa de los enemigos no le avía dado lugar a más.
……………………………………………………………………………….
En lugar de capa traen mantas abrochadas al cuello, que les baxan hasta medias piernas.  


Romance de El conde don Pero Vélez. Recogido en Tánger (Marruecos).

Ya se despuebla Castilla    por un caso tan armado:
al conde don Pedro Vélez    en palacio le han hallado,
las calzas a la rodilla    y el jubón desabrochado
y a la infanta en camisa    y el brial muy maltratado,
los ojos tiene llorosos    y arrimada a un buen estado.

Romance de la Adúltera con un gato.

Estando yo, la mi madre,    el sábado a la mañana
abrochando mi jubón    y templando mi guitarra,
cuando la vine a tocar    a la puerta de Mariana.
--Levántate, Marianita,    levántate, mi Mariana.
--Tengo el niño entre los brazos    y a mi marido en la cama;

Romance de Polonia y la muerte del galán.

Anoche a la medianoche,    salió un lucero a la plaza
a alumbrarle a don Alonso    que saliera de su casa
con un vestido de seda    y abrochadores de plata;
entre pluma y pluma lleva    el retrato de su amada.
La propuesta que le hicieron    fue darle de puñaladas.
Se volvió para su casa    con la sangre aborbollada.


Mateo Alemán. (1547-1615)
Guzmán de Alfarache.

Entonces, fingiendo salir de la casa, como si hubieran dormido aquella noche dentro della, se puso en medio del umbral de la puerta, la espada debajo del brazo, haciendo como que se componía el cuello y acabándose de abrochar el sayo. De manera que cuantos pasaron y lo vieron, creyeron por sin duda ser él ya el verdadero desposado y haber gozado la dama.
……………………………………………………………………………… Y andaba tan alcanzado, que nos era forzoso, como a vasallos de bien y mal pasar, socorrerlo con lo que podíamos. Nunca lo vimos abrochado ni cubierto de la cinta para arriba, ni puesto ceñidor ni media calza.
………………………………………………………………………………Pues a fe que debiera estar escarmentada del jubón que trae vestido debajo de la camisa, con cien botones abrochado, y se lo vistieron por otro tanto. Mandado le tienen que nosea ventera; no sé cómo vuelve al oficio y no vuelven a castigarla.

Fray Antonio de Guevara. (1481-1545)
Libro primero de las epístolas familiares.

¿Quién ha de pedir al avaro ninguna cosa, y menos entrar en su casa, viéndole traer el zapato voto, las calzas descosidas, el capuz raído, la gorra sudada, la camisa rota, el jubón desabrochado y a él andarse solo? ¿Cómo remediará la necesidad agena el que no remedia una gotera de su casa?
……………………………………………………………………………………………
No era caso de inquisición ni estorbaba la redención querer Cristo nuestro Dios morir vestido y calçado y abrochado, y si quiso Él antes que subiese a la Cruz desnudar sus ropas, fué para que también nosotros antes de entrar en la cruz de la religión….
………………………………………………………………………………El cónsul Silla, como viese a Julio César, siendo moço, andar mal abrochado y peor ceñido, a cuya causa le juzgasen muchos por flojo y aun por bobo, decía Silla a todos los de su bando: «Guardaos de este moço mal….

Aviso de privados y doctrina de cortesanos.

A mi parecer, el Cortesano que sufre abrocharse con agujeta sin clavo, y se deja ahumar al fuego, y cabalga con riendas quebradas a caballo, y corta a la mesa con cuchillo boto, digo que el tal es hombre de bajo suelo, o de torpe ingenio.

Arte del Marear y de los inventores de ella: con muchos avisos para los que navegan en ellas.

Es privilegio de galera, que ningún pasajero sea obligado, ni aun osado de descalzar los zapatos, desatar las calzas, desabrochar el jubón, ni desnudar el sayo, ni aun quitarse la capa a la noche, cuando se quisiere ir a acostar: porque el pobre pasajero no halla en toda la galera otra mejor cama, que es la ropa que sobre sí trae vestida.


Gabriel Tellez, llamado también Tirso de Molina. (1583-1648)
Por el sótano y el torno

Las que el uso
de la vanidad hereda:
su chamelote de seda
leonado y negro se puso;
escapulario y basquiña
correspondiente al jubón,
que, abrochándose a traición,
el cristal delante aliña;
cordón de pita hecho lazos,
cada mano de manteca,
con su red a la muñeca,
por remate de los brazos.



Miguel de Cervantes Saavedra      (1547-1616)
Novela de Las dos doncellas.

Acudió luego el huésped, que era hombre diligente y de recado; mas no fue tan presto que no estuviese ya el caminante sentado en un poyo que en el portal había, desabrochándose muy apriesa los botones del pecho, y luego dejó caer los brazos a una y a otra parte, dando manifiesto indicio de desmayarse.


Luis Barahona de Soto. (1548-1595)
Las lágrimas de Angélica.

De una mezclilla parda fue vestido,
con seda azul y oro entrelistado,
que imita al vario pelo y deslucido
de sierra y campo que ha la flor dejado,
con alpargate, y por menor ruido
sin cintas, con botones abrochado,
y así subió, sin que la caza oyese
rumor, ni olor tomase o bulto viese.


Atribuido a Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza (1581-1639)
La culpa busca la pena, y el agravio la venganza.

                            Pues ¿más barato
                            no fuera calzarle romo?
                                      Y algunos que braceando
                            con la mano acucharada,
                            la manga desabrochada
                            y sin puños, le va dando
                            en los dedos el aforro.
                            ¿Es gala o hipocresía?
                            ¿Es aliño o porquería?
                            ¿Es descuido o es ahorro?


Gonzalo de Céspedes y Meneses
Los dos Mendozas.

Y así, habiendo hasta ellos abajado, al atravesar por delante los detuvo el ver que don Fadrique, a la luz de una vela con que le alumbraba un criado, salía abrochándose las cintas de una cota.


Canción popular.

El justillo que te pones
abrochado con primor,
acuérdate de aquel majo
que te regaló el cordón.


Abrocho.

Este término, no lo lleva ningún diccionario, en cambio persiste en las tierras valencianas, para designar a cualquier botón y en especial a los botones dobles unidos por una anilla.

Sebastián de Covarrubias en su Tesoro, en la palabra broca, nos da a entender que la palabra fuese de uso corriente aunque nunca se han preocupado de recogerla los diccionarios: Brochón o brotón, la brocha del sayo o otra ropa, de donde se dixo abrochar, desabrochar, desabrochado.

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