sábado, 25 de mayo de 2013

Acabado-Acupicta

Acabado.

Valenciano: Acabat.
Los tejidos, una vez terminado su tisaje, tienen una fase de acabado en la que reciben una serie de operaciones con la finalidad de dejarlos terminados. Según sean de lana o algodón las operaciones son distintas.
En el caso de los paños son: tintado, abatanado, cardado, tundido y apuntado. Los pasos finales en el acabado de los paños consistían en hacer pasar el paño por una plancha acorchada fabricada con pez, arena y vidrio molido. Antes de enviarlos al mercado, se plegaban metiendo entre los pliegues cartones finos y duros, con los que se prensaba para darles el lustre y acabado definitivo, se presentaba al para reconocerle y ponerle el sello de cera.
Una Relación de las medidas propuestas para el remedio de las carestías. AGS-DC, Leg. 46, p. 82. 10 fols. 1552. Se indica: Pareçe que se deve mandar que nynguno sea osado de conprar en estos reynos paños algunos en hilaza, ny en xergas ny batanados, para los tornar a bender en la mysma espeçie y forma que los conpro, eçeto los que tubieren tienda publica para lo bender a la bara, que estos tales puedan conprar paños fechos e acabados en toda perfeçion para los bender en su tienda publica, como dicho es, y no en otra manera.

En el algodón y lienzos de lino o cañamo, las operaciones de acabado, consistían en: blanqueo, estampado y finalmente en darles apresto por medio de un baño de almidón de patata.

Acabadoras.

En un estudio de Mamen Banet Risco, se indica como nombre de una pieza del telar. Consta de un palo con tres lizas atadas una a cada extremo y otra en el medio, y otro palo aparte que no tiene cuerdas. Se utilizaban cuando una vez tejida la pieza, la rueda que gira el rodillo inferior no puede dar más vueltas, y hay que soltar la pieza del rodillo, y colocándole las acabadoras, rematar la labor.

Acabellado. Ver cabellado.
Valenciano: Acabellat.
La forma mas usual es cabellado, por lo que remito a dicho termino. El diccionario de la RAE, lo registra en su edición de 1726 y nos dice que: Equivale a castaño claro, que es el color que comúnmente suele tener el cabello, y así se dice seda acabellada, paño acabellado, etc.

Acairelado/a. Ver cairelado y cairel.
Valenciano: Acairelat.
Lo encontramos ya todos los diccionarios del siglo XVII como acairelado o acayrelado. En el de la RAE de 1726, donde nos dice que significa: Adornado con cairel y Acairelar: Poner cairel, o hacer alguna obra con caireles.

Jerónimo de Barrionuevo y Peralta. (1587-1671)
Poesía a la que es la mujer más hermosa.
 
Celeste media y blanco zapatillo, 
Aforrado de azul, todo picado, 
De la misma color acairelado 
Con rosa que adornó majaderillo. 
Liga con lentejuela y canutillo, 
Y puntas de Milán, todo traslado 
Del cielo que mirándole estrellado 
Parece que pretende deslucillo. 
 
Marcos Fernández. Siglo XVII.
Olla podrida a la española.

…con cierta concha i no de galapago que parecía de muradal podrido, las uñas acaireladas, no con seda sino diferentes drogas agregadas de diferentes quarteles…


Acambrayado.


Valenciano: Acambraiat, cambraiat.
Aunque las Ordenanzas de los Cinco Gremios Mayores de Madrid, ya usan el termino en 1741: De todo género de Cazas o Moselinas lisas y acambrayadas, la RAE, no lo recoge hasta 1770: Adjetivo que se aplica a los lienzos y musolinas, que tienen alguna semejanza con el lienzo llamado cambray. Se dice de las telas que tenian semejanza con el lienzo producido en Cambray.

Acamuzado/a. Ver tambien camuzado y agamuzado.
Valenciano: Acamuçat, camuçat.
No lo encontramos en anteriores diccionarios anteriores al de la RAE de1726: Cosa perteneciente a camuza, que modernamente se dice agamuzado, por llamarse gamuza, y no camuza. De ordinario se entiende del color, y corresponde casi al que se dice escarolado.
Lo utiliza Miguel de Cervantes Saavedra. (1547-1616) en su Don Quijote de la Mancha en un par de ocasiones: Lo primero que hizo fue hacer desarmar a don Quijote y sacarle a vistas con aquel su estrecho y acamuzado vestido (como ya otras veces le hemos descrito y pintado) a un balcón que salía a una calle de las más principales de la ciudad….Lo cual visto por don Quijote, dejó las blandas plumas, y no nada perezoso, se vistió su acamuzado vestido y se calzó sus botas de camino, por encubrir la desgracia de sus medias; arrojóse encima su mantón de escarlata y púsose en la cabeza una montera de terciopelo verde, guarnecida de pasamanos de plata; colgó el tahalí de sus hombros con su buena y tajadora espada….

Antonio León y Xarava de la Cuba.
Real viaje desde Viena a España de doña Mariana de Austria.
Dio librea a 12 pajes y 12 lacayos, de paño verde con passamanos de oro, mangas de tela, plumas y calzas acamuzadas.

Acanalado/a.


La RAE, no lo registra en ese sentido en ninguna de sus ediciones.
Valenciano: Acanalat.
Se denomina así un tejido de seda que forma canutillo parecido al gro y en general todos los tejidos que forman canutillo por trama, de efecto obtenido con el ligamento tafetán. Este ligamento toma a veces otras denominaciones tales como gro de Tours, o bien celtic.
En los tejidos acanalados, con frecuencia se obtienen los bordones o canutillos a dos colores. mediante el empleo de una urdimbre de dos colores.
Así pues, tenemos por una parte la tela de seda que tenia la trama formando canales y de la que se distinguían tres variedades; la que tenia el acanalado sencillo, acanalado sencillo de cuadritos o de ladrillo, ambas tenian dos caras formadas por urdimbre o bien por trama y la que tenia el acanalado compuesto formando haz. Y el acanalado compuesto.
Ronquillo Vidal describe las variedades, tanto del tejido de seda que lleva el nombre, como de los otros acanalados de mezcla:
1ª El acanalado sencillo como un Grodetur cuyas pasadas, introducidas consecutivamente en cada abertura , son en número de tres, cuatro, cinco ó mas, de lo que se sigue que, ejecutado este tejido en todo el campo ó ancho de una tela, produciría una especie de tercianela, que sin tener la solidez de ésta, tampoco participaría de la naturaleza del acanalado en cuanto a sus efectos, por confundirse ó amalgamarse las varías pasadas que deberían formarle. Por tanto, para mantener las varias pasadas de cada abertura en una posición plana y regular á continuación unas de otras, las cuales, cubiertas en ambas caras por la correspondiente mitad de la urdimbre, dan lugar á la formación del luciente acanalado por las bastas del último, es necesario combinar dicho tejido con gro ú otros puntos, ó bien consigo mismo, de mañera que sus efectos se produzcan parcialente interrumpidos.
El Acanalado sencillo es la tela de varios colores, gustos y disposiciones, que término medio cuenta en el cuarto de pulgada de 48 á 60 hilos de urdimbre y de 25 á 30 hílos de trama, tiene de 36 á 46 varas de largo y 24 pulgadas de ancho, siendo su peso de 3 a 3 ½ libras casi. Sirve para chalecos, forros, vestidos de señora, etc. Es producto de la indusia nacional, y se recibe del extranjero.
2ª. El acanalado de cuadritos ó de ladrillo consta en una amplificación del grodetur interrumpido, ó sea punto imperial, pues en lugar de las dos pasadas que en éste forman sus cordoncillos, a el acanalado se comprenden ocho, diez ó mas, cuya mitad de cada canalón truncado se introduce al canalón superior inmediato, y la otra mitad inferior. El efecto que produce este tejido consiste en unos paralelogramos ó cuadrados, á un punto medio de cada uno de sus lados laterales se halla la confluencia ó conjunción de dos inmediatos, por cuyo motivo se le da la calificación que su nombre designa.
El Acanalado de cuadritos ó de ladrillo es una tela también de varios colores , gustos y disposiciones, que cuenta los mismos hilos en el cuarto de pulgada y tiene las mismas dimensiones que el acanalado sencillo. Sirve casi exclusivamente para chálecos. Es producto de la industria nacional, y se recibe del extranjero.
3ª. El Acanalado compuesto puede ser de diferentes construcciones según sea una sola la urdimbre destinada á formar así los canalones cono el tafetán, ó bien dos distintas urdimbres para formar la una los canalones y la otra el tafetán , y también según las varias combinaciones que admiten sus puntos y disposiciones se la lugar á otras clases de acanalados con envés.
Acanalado de seda y algodón. Tela fabricada con dos urdimbres, una de seda y otra de algodón, tramada con algodón; cuenta en el cuarto de pulgada de 16 á 20 hilos de urdimbre de seda, de 14 á 16 hilos de urdimbre de algodón, y de 46 á 18 hilos de trama; el tejido forma unos canalones pequeñitos que están cubiertos con la urdimbre de seda, la cual liga solamente con la urdimbre de algodón y la trama en los intervalos de uno á otro canalón; la urdimbre de algodón y la trama acostumbran á ser negras, y la urdimbre de seda de color; tiene de 40 á 50 varas de largo y de 38 á 40 pulgadas de ancho , siendo su peso de 12 á 15 libras cast. Sirve para vestidos de señora. Es producto de la industria del país, y se recibe del extranjero.
Acanalado de seda y lana. Tela de urdimbre de seda y trama de lana, cuyo fondo es de punto tafetán atravesado por los cordoncillos ó canalones que están cubiertos por los hilos de la urdimbre; cuenta en el cuarto de pulgada de 20 á 26 hilos de urdimbre y de 46 á 20 hilos de trama, se fabrica de todos colores excepto en negro, tiene de 48 á 50 varas de largo y de 39 á 40 pulgadas de ancho, y pesa de 14 á 15 libras. Sirve para vestidos de señora. Se recibe del extranjero.

Acandilado.


La RAE, lo recoge en la edición de 1726: Lo que esta a figura de candil, como se dice comúnmente sombrero acandilado. En realidad no he encontrado otro significado y tampoco lo he encontrado citado por autores.
Lo cierto es que había dos formas de acándilar los sombreros. Con un candil, formando con el ala un pico al doblarla por dos partes y de tres candiles, doblandola tres veces formando tres picos. Esta ultima forma fue la mas popular y ademas impuesta por Leopoldo de Gregorio, marques de Esquilache.


Los sombreros acandilados fueron tambien utilizados por militares y practicamente por todas las clases sociales, aunque el pueblo llano prefería los sombreros de ala llana y que esta tuviese el mayor diametro posible.



Grupo pintado por Lorenzo Tiepolo, en el que aparecen soldados y un personaje del pueblo llano con sombreros de tres candiles.


Acanea.
Ver hacanea.
El nombre correcto es el de hacanea, aunque tambien se ha utilizado acarea, probablemente por error. Era el caballo manso en que solían montar las damas en las funciones públicas o en las cacerías y también los reyes, papas, obispos y grandes personajes en ocasiones muy especiales.
Lo encontramos en el diccionario de la RAE, en su edición de 1734: Los cuartagos y hacas que traen a España de las islas septentrionales, equi britanici. Viene de Inglaterra, de Polonia, de Frisia y otras provincias de aquellas partes. Hacas y hacaneas, vienen a significar lo mismo, solo que se llama hacanea a la que es preciada, caballería de damas o príncipes.

En España, antiguamente se utilizaba la palabra haca pasando luego a jaca. En valencia aun continúa usándose el vocablo haca para designar a la yegua más robusta de lo normal. Las hacaneas eran yeguas o mulas de valor y hermosura, utilizadas para cabalgar las reinas y grandes señoras. Esta solía ser blanca y tambien pías o de piel manchada.

Diego de Colmenares (1586-1651). Historia de la insigne ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla
Salió la guarda tudesca y española y todo el cortejo real; y don Francisco de Rojas y Sandoval marqués de Denia, primer valido del rey, con el estoque real desnudo; la reina en un acanea blanco, y el rey en un ardiente alazán; después muchas damas y señores a caballo, y toda la guarda de los arqueros vistosamente armados llegaron a la puerta de San Martín, donde apeándose los regidores tomaron las varas de un rico palio, debajo del cual los reyes llegaron a la iglesia mayor, donde salieron a recibirlos todos los prebendados con capas de damasco blanco.

Cristóbal de Villalón. (1505-1558). El Crotalón
…y porque era mochacha pareçióle que iría yo en el hábito de paje con menos pesadumbre; y ansí me vistió muy graçiosamente sayo y jubón de raso de colores y calças con sus tafetanes, y me puso en una muy graçiosa acanea. Y como la partida estuvo a punto, dando cantonada a mis padres, me fue con él. Aquí te quisiera dezir cosas maravillosas que passaban entre sí los soldados, pero, porque aún habrá tiempo y propósito, quiero proseguir en lo que començé.

Historia de los nobles cavalleros Oliveros de Castilla y Attús del Algarve. 1499
… e mando el rey a los cavalleros que fuessen apercebidos para rescibir a Oliveros. e quando supieron que Oliveros estava a media legua de Londres: mandaron tañer todas las campanas: y salio el obispo con toda la clerezia y con solenne procession. y el rey cavalgo en una acanea blanca con una ropa de filo de oro tirado: y salio de la cibdad con quatrocientos cavalleros de espuelas doradas muy ricamente atabiados.



Isabel de Borbón , montando una acanea (1635-36). Pintada por Velazquez. Museo del Prado, Madrid

En realidad, a efectos del estudio de la indumentaria, lo que sucede es que la palabra acarea o hacanea, paso tambien a identificar la guarnición que llevaba el dicho caballo. Todas las descripciones que he encontrado en inventarios de bienes, aparecen como hacanea, excepto en una que forma parte del Inventario de doña Juana la Loca, y que transcribo a continuación:
En otra guarnición de una acanea de terciopelo carmesí en que ay cabezadas e falsa rrienda e petral e grupera e costeras toda ella por los cantos por flocadura unos torçales de oro ylado y por de dentro chapada de oro de martillo de una chaparía de unos pinos con sus pinas que son ciento e cinquenta e quatro pinos e cada pino ay un tronco e una rama e dos pinas y en la gurupiera por conplon una pina grande asentada en una chapa de oro están asentados los dichos pinos en las piezas de la guarnición en esta manera.
ay en la cabeçada treynta e siete árboles cada árbol con quatro pieças y tres borlas de oro ylado e seda de grana desta cabezada falta un árbol de que ay un pedazo de las ojas en el sostinente.
ay en vira falsa rrienda diez pieças de árboles con dos borlas de oro ylado y seda de grana.
ay en la otra falsa rienda otras dos pieças e dos borlas de oro ylado y seda de grana.
ay en el petral veynte y chineo piezas de árboles e ocho borlas de oro ylado en este petral falta un pedazo con que se asían todas quatro piezas de árbol e otro pedazo de otro pie de otro árbol.
ay en la gurupiera treynta e dos piezas de árboles e mas una pina grande asentada sobre una chapa de oro.
ay en la costera veynte piezas de árboles con cinco borlas de oro ylado y seda de grana.
ay en la otra costera beynte piezas de árboles con otras cinco borlas de oro ylado de seda e de grana.
ay más para esta dicha guarnieron una coraça de silla alta de oro tirado de labores ribeteada de terciopelo carmesí e forrada con cebtí amarillo con un galápago de oro tirado forrado en el mesmo çebti amarillo.
dio por relación así mismo hermosilla escrivano de cámara de la Reyna nuestra señora que peso la chapería desta dicha guarnición beynte marcos e una onça e seys ochabas e un tomin e seys granos.


Acanelado. Ver canelado.


Valenciano: Acanellat.
Del color de la canela.
Como color de tejidos, lo podemos encontrar en el Inventario de los bienes de don Zenón de Somodevilla, marques de Ensenada en 1753: Otro vestido de terciopelo acanelado con flores. Y en el Inventario y tasación de los bienes de don Fernando de Valenzuela. (Archivo del Palacio Real de Madrid, D. Carlos II, Caja, L, 60.): Otras siete varas y cuarta de paño de Holanda en dos pedazos, acanelado claro, á setenta reales la vara.
Lope de laVega. (1562-1635). En su obra Carlos Quinto en Francia, a instancia del duque de que Leonor le diga sus colores preferidos, está le hace relación de 38 colores. DUQUE:¿Cuáles son? LEONOR: Blanco, morado, azul, verde, pardo escuro, amarillo, rojo puro, negro, pajizo, encarnado, rosa seca, columbino, naranjado, genolí, galde, mezclado turquí, rubio, dorado, broncino, plateado, cabellado, cárdeno, sanguinolento, colorado, ceniciento, bayo, grana, acanelado, verdeterra, cristalino, azulado, nacarado, arrebolado, rosado, tornasol y purpurino, cambiante brasil...

Acanillado.


Defecto que se presenta en los tejidos de lana y que consiste en que alguna canilla forme una beta o barra desigual en el tejido. Esto puede ser debido principalmente a que la lana no estuviese bien arqueada, o que al arquear se hubiesen mezclado lanas de distintas calidades.
El primer diccionario que lo trae con descripción es el de la RAE, en su edición de 1726: Paño u otra tela que no salió igualmente texido, y sacó algunas canillas o betas que le hacen no ser de ley, lo que puede suceder por defecto de telar o en los materiales u otra causa. Terreros lo describe equivocadamente como cierto paño burdo, tejido con desigualdad, con lo que en lugar de considerarlo defecto nos propone un tejido de baja calidad.
La Recopilación de las leyes de 1640, nos indica que como tal defecto, no debía de pasar por los apuntadores: mando que los paños que salieren acanillados, a causa de ser mal arqueados, o por ser de dos lanas distintas, o por otra qualquier causa, no se puedan doblar por el lomo, ni los apuntadores, ni otras personas los puedan apuntar. Esto viene a indicar que no pasaba a la fase de acabado. Según unas ordenanzas de Barcelona, para poderse comercializar debía de cortarse de la pieza los tramos que tuviesen el defecto y venderlo a trozos. En ningún sitio se habla de que se hacia con los trozos con defecto, pero es de imaginar que tal vez se vendiesen a muy bajo precio y sin pasar por el comercio.
Las Ordenanzas Municipales de Granada de 1672. título. 63 articulo. 2, indican que si se llegase a vender algún paño con este defecto, se tenia que devolver el importe: Y si no sabiendo el dicho mercader el año de el paño lo vendiere, y después pareciere que está acanillado o amancillado o saynado, que sea tenudo de lo recebir y bolver el precio.

Acaparrosado.


Valenciano: Acaparrosat.
Color azul tirando a verdoso que tiene el vitriolo o caparrosa.
El diccionario de la RAE de 1726 dice que: Corresponde a color azul tan baxo, algo verdoso, como el que tiene la caparrosa y Terreros: de color de caparrosa. verdecino
Francisco Lopez de Ubeda. Siglo XVI. En el Libro de entretenimiento de la picara Justina: Díxome cómo cuando era moza traía una albanega labrada con hilo acaparrosado, con unos majadericos que entonces se usaban, y un rodete hecho de cabellos tranzados sobre alambre.

Acedera.


Tambien azedera.
Lo registra Pedro de Alcalá (1455-¿?) en su Vocabulista arábigo en letra castellana, como acedera y como azedera que equivale en arábigo a humayda y humayd.
Planta perenne (Rumex acetosa), de cuya raíz se obtiene una sustancia, que  en algunas partes se emplea para teñir los paños de rojo. De las hojas se obtiene tambien otra sustancia para limpiar la dentadura, los metales, y las manchas de la ropa.
Etimológicamente viene del latín acetaria. Aunque me consta su utilización, no he podido encontrar documentos que la confirmen.

Acedria.


En algunos documentos aparece como çadria y çedria.
Este término no está recogido ninguna edición de la RAE y curiosamente tampoco lo recoge el Vocabulista en aravigo de Pedro de Alcalá.
Era una marlota femenina, colchada y bordada a telar con colores y que tambien recibía el nombre de bohtin. Gines Pérez de Hita en su obra las Guerras civiles de Granada, nos la describe con pelos y señales: La mas gallarda y ricamente vestida, estaba la hermosa Luna, porque encima de una marlota de seda, labrada en telar de varios colores, y que estaba toda acolchada sutil y artificiosamente, a la que llaman açedria, tenia puesta otra de terciopelo, una mitad azul y otra carmesí, golpeada con mucho orden, y formando la bella obra llamada escaramuza; la parte que era azul estaba forrada de una finísima tela de seda amarilla, color que sobresalía por las cuchilladas maravillosamente, y la parte carmesí forrada de una tela de seda plateada…
En documentos granadinos y almerienses, transcritos por Joaquina Albarracín, encontramos: Una açedría que se dize bohtín. (fol. 1274r. 23). Inv. 87. “una açedría de seda de colores (Níjar 1553) ... una çedría colchada de colores (Granada 1562) ... una çadría de seda y algodón, trayda (Sortes 1565) ... una çadría de seda que dizen bohtin usada ... (Granada 1569) p.99 ... una çadría amarilla, labrada de colores, de seda (Ugíjar).
Granada. 1563. Dote y arras de Miguel Lopez el Feri y Maria Raguia. Mercader. Trancripción de Melle Florence Lecerf. A de  P. G. P nº 131, fols. 157r-164r. Una çadria de seda de colores, en cinco ducados usada.

Aceitado.


El diccionario de la RAE, no lo recoge en ninguna de sus ediciones. En la manufactura de las lanas es un tratamiento del hilado que facilitaba la soltura de los hilos. En el curtido de pieles  era darles a las pieles una mano de aceite común después de tintado.
Cayetano Miguélez en su Arte de curtir ó Instrucción general de curtidos, derribe la acción: Hecho esto para que cierre bien el negro, se les dan dos manos de tinta de caparrosa; y estando bien cerrado, se les levanta el pelo con cepillo fuerte, para que tomen el aceytado, que es una mano de aceyte común sobre el mismo tinte, dado con un palmete o pellejito, que tome poco y lo distribuya por igual.

Aceite de Ben.


Aceite que se extrae de una planta y que retiene los olores de otras plantas que se han extraído por maceración. La perfumería lo ha empleado con mucha frecuencia para extraer los olores fugaces de ciertas plantas que resisten á otros medios de extracción , así es como el aceite de ben sirve de disolvente al olor del jazmín y de las liliáceas.
Theophrastos, en el siglo IV A.C., ya lo menciona como que se utiliza para la confección de perfumes y mas tarde Plinio y Discorides para la preparación de ungüentos fragantes. Alexandría, en Egipto, se había convertido el centro predominante para la producción de perfumes. Los botánicos portugués que comenzaron a explorar el Extremo Oriente en el siglo perdieron los años intentando encontrar el árbol que producía el aceite fragante del mirobalan hasta que se dieron cuenta de de que se trataba de una planta que ya conocían. Durante muchos años se vinieron confundiendo dos plantas como productoras del dicho aceite de Ben.
Desde finales del siglo XIX, el aceite de Ben ha dejado de utilizarse en perfumería y en la actualidad solo se utiliza como un lubricante fino para las maquinarias de relojería.

Aceites de tocador.


Los aceites de tocador, son sencillamente aceites que se extraen de almendras dulces amargas, de avellanas, de ben, y sobre todo hermoso aceite virgen de la aceituna, a los que se cargan de perfumes extraídos de las flores y plantas aromáticas. Podríamos llamarles tambien aceites de olor o aceites perfumados.
La preparación de los aceites de tocador es muy sencilla, en general, se preparan por digestión , ó por estratificación y presión de las flores y por la maceración de las sustancias odoríferas.
Los peluqueros preparaban aceites de tocador con aceites comunes para conservar y hacer crecer el pelo y que para venderlos con más facilidad los rotulaban en francés.
La mayoría de los autores, hablan del aceite de tocador como algo propio de las mujeres, especialmente rameras, y en el caso de los hombres como síntoma de afeminamiento. Así lo hace Cristóbal de Villalón en su Crotalón: Halléme todo affeminado sin pareçer en mí ni semejança de varón, lleno de luxuria y de viçio, untado el rostro y las manos con ungüentos, colores y açeites con que las rameras se suelen adornar para atraer a sí a la diversidad de amantes, principalmente si en la mesma vezindad hay dos que la una está con la otra en porfía.
Tambien en ése sentido lo hace Diego de Torres Villarroel en Visiones y visitas: Venía, pues, columpiándose sobre los pulgares como danzarín de maroma, con sus vaivenes de borracho, ofendiendo las narices de cuantos le encontraban con sus untos, aceites e inciensos.
Fernando de Rojas, en la Tragicomedia de Calisto y Melibea, hace mención de muchos de los aceites que se utilizaban en su época: Los azeytes que sacava para el rostro no es cosa de creer: de storaque, y de jazmín, de limón, de pepitas, de violetas, de benjuy, de alfócigos, de piñones, de granillo, de açufayfes, de neguilla, de altramuces, de arvejas, y de carillas, y de yerva paxarera; y un poquillo de bálsamo tenía ella en una redomilla que guardava para aquel rascuño que tiene por las narizes..
Juan Cortés de Tolosa. Novela del Licenciado Periquín. Se burla de la gran cantidad de aceites que se ponían algunas mujeres: A cuya gala de las fiestas acompañan unos chapines con unas virillas de estaño, tan anchas que, si alguna lechuza las viera, cerrara con ellas teniéndolas por azeyteras, con cantidad de cintas, ansí en los braçaletes como en los guantes, apretador y gargantilla: tantas que parece entre atambor y muger.
En cambio Miguel de Cervantes, en la Casa de los celos, lo hace de manera que parece necesario para una mujer:
¿Cuándo de mis redomillas
veré los blancos afeites,
las unturas, los aceites,
las adobadas pasillas?
¿Cuándo me daré un buen rato
en reposo y sin sospecha?
Que traigo esta cara hecha
una suela de zapato.

Cristóbal de Castillejo. (1494-1550), en Diálogo de mujeres, advierte del uso que hacían las mujeres para engañar con su aspecto:
Teniendo por granjería
vendernos públicamente
sus deleytes,
usando de mill afeytes
y suziedades sin cuenta,
por hazer mejor su venta
a fuerça de los azeytes
y posturas,
defformando sus figuras
para salir por las plaças
con pláticas y trapaças
engañadoras, escuras
y vellacas
sacaliñas, redrosacas,

Pocos son los inventarios de bienes que hablan de estos aceites, en realidad hemos tenido que ir a buscarlos a los inventarios reales y de la nobleza, aportaremos aquí el de doña Juana de Castilla, que transcribió don José Ferrandis. Cargo de olores perfumes azeytes e algalia e almiscler e anbar y estoraque e menjuy e pebetes e polbillos de olor e adresço de dientes….... muchas rredomicas de azeytes de olores…..... seis rredomicas de azeytes que estaban en una caxa e fuera una rredoma blanca bazia....... çinco arquitas aforradas e guarnesgidas de çeti de colores con sus llavezicas doradas y estaban medio llenas de rredomicas de azeytes de olores e de polvillos la una estaba llena…
En algunos casos el aceite está incorporado a los guante, como se indica en el dote de doña Leonor de Ayala con don Gerónimo de la Cueva, comendador de Carrizosa (1551).Transcripción de Anastasio Rojo Vega: treze pares de guantes de azeytes treinta y nueve reales; seis pares de guantes perfumados a tres reales.
Memorial de los bienes que fueron del ilustrísimo señor don Joan de Aragón, arçobispo de Çaragoça, que fueron fallados en la guardarropa de las casas archiepiscopales. Prot.  del año 1521. A H P de Zaragoza. Transcrito por Juan Moles: Item huna arquilla con siete redomitas de azeytes.

Aceite de canime.


El diccionario de la RAE, no lo recoge hasta 1925 y como la descripción de: Un árbol de Colombia que produce un aceite medicinal.
Tambien aceite de canimé, cabime, camíbar. Nombre de cierto producto medicinal, generalmente identificado con el bálsamo de copaiba, que se extrae de diversas plantas del género copaifera.
Gabriel Téllez, llamado tambien el Tirso de Molina, en su obra Por el sótano y el torno, lo relaciona entre otros artículos que utilizaban las mujeres para su compostura: ¿Compran peines, alfileres, trenzaderas de cabello, papeles de carmesí, orejeras, gargantillas, pebetes finos, pastillas, estoraque y menjüí, polvos para encarnar dientes, caraña, capey, anime, goma, aceite de canime, abanillos, mondadientes, sangre de drago en palillos, dijes de alquimia y acero, quinta esencia de romero, jabón de manos, sebillos, franjas de oro milanés, listones, adobo en masa?
Se recolectaba en las Indias, por lo que las citas de conquistadores y viajeros son incontables, hablan del camine: José Gumilla en el Orinoco ilustrado, Fray Pedro Simón y Antonio Vázquez de Espinosa. Aportaremos a continuación varias citas de estos últimos autores solamente por no hacerlo muy extenso.

Antonio Vázquez de Espinosa, (1570-1630). Compendio y descripción de las Indias Occidentales.

En esta provincia provee y hay por los márgenes y riberas de estos caudalosos ríos muchos árboles aromáticos, como son los que crían sangre de drago que dando una cuchillada en ellos destila este licor; sacase canime, bálsamo, liquidámbar, menjui, estoraque; hay árboles de canela, y otras maderas preciosas, copal y otras gomas, frutas, raíces y licores medicinales.
Hay muchos árboles aromáticos de liquidámbar, canime y bálsamo, que están dando mucha fragancia, menjui, sangre de drago y otros licores, gomas y frutas medicinales.
Cógese en el distrito cacao, hay ingenios de azúcar, grana, achiote, pimienta muy olorosa, coyol y frutilla de que se hace gran cantidad de rosarios; criase zarzaparrilla, copal, canime y todas las frutas y raíces medicinales; y en las provincias de la Misteca alta y baja que son del distrito se cría y labra gran cantidad de seda muy fina, el primero que la crió e introdujo fue el licenciado Delgadillo natural de Granada Oidor de México;
Habiendo corrido 300 leguas pasa por las provincias de la Guayana, donde está fundada la ciudad de Santo Tomé, en cuyas riberas hay muchos árboles preciosos y se crían licores aromáticos, como son bálsamo, canime, liquidámbar y otros, menjuí, estoraque, sangre de drago, copal y otras frutas y raíces medicinales.
Hay en el distrito muchos árboles aromáticos, abundancia de aceite de canime, trementina, bálsamo, copal, menjuí y otras resinas aromáticas, abundancia de caza y pescado;
Hay cantidad de cedros muy olorosos, María, que es madera recia y colorada como grana, Guayacan árbol incorruptible y medicinal, Cariuri madera recia y de estima, y el árbol Namoré madera preciada, árboles de donde se saca la trementina, canimes, copales, manjui, bálsamo, liquidámbar.

Pedro Simón, (1574-1627) en Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales.

 Al este de este pueblo está otro también de la misma gobernación de Caracas, cuarenta leguas, que llaman el Palmar, tierra también muy caliente, de mucha cría de ganado, granjería de cueros, tabaco, maíz, minas de oro, plata y cobre, gran suma de zarzaparrilla, brasil, cañafístola, bálsamo, aceite de canime y otras drogas, con mucho algodón, que crían los naturales
Sus frutos son crías de ganado, mucha miel de diversas suertes de abejas, muchas y muy buenas maderas, brasil, ébano, granadillo, zarzaparrilla, cañafístola, mucho y muy buen aceite de canime. Salen los indios a rescatar con los españoles (y aun con los ingleses si les vienen a las manos) cosas de Castilla, por gallinas, tabaco, que se da mucho, y maravilloso algodón y otros de sus frutos.
 Para ir a la guerra se empluman de varios colores de plumería, porque demás de los valientes penachos que se ponen, siembran de ellas todo el cuerpo sobre un baño de trementina o aceite de canime que se dan primero, con que se ponen de graciosa vista, si bien en el rostro y cabeza son feos,


Aceite de mata.

Llamado tambien lentisquina o aceite de lentisco.
Andrés de Laguna.(1499-1559), traduciendo a Dioscórides Anarzabeo, nos aclara que el aceite de mata se obtiene del lentisco: Llámase azeyte de mata en Castilla el óleo del lentisco.
El aceite se obtenía machacando en unas almazaras especiales el fruto del lentisco. El uso primordial de este aceite fue el de alumbrar, pues al quemar tiene un olor muy agradable y no ahuma.
Las cenizas del lentisco se usaban también para fabricar jabón. También produce el lentisco la resina o almáciga, la cual es muy aromática y se utilizaba para hacer barnices, blanquear la dentadura y perfumar el aliento. Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1615), en una de sus Novelas ejemplares nos indica el uso del lentisco para hacer mondadientes, todo ello dentro de una extensa descripción del vestido: Hay un género de gente en Sevilla, a quien comúnmente suelen llamar gente de barrio. Estos son los hijos de vecinos de cada collación, y de los más ricos de ella, gente más holgazana, valdía y murmuradora, la qual, vestida de barrio, como ellos dicen, estienden los términos de su jurisdicción y alargan su parroquia a otras tres o quatro circunvecinas….así casi se andan toda la ciudad, con media de seda de color, zapato justo, blanco o negro, según el tiempo, ropilla y calzones de jergueta o paño de mescla, cuello y mangas de telilla falsa, ya sin espada, y a veces con ella, empero dorada o plateada, cuello en todas maneras grande y almidonado, las mangas del jubón acañutadas, los zapatos que rebientan en el pie, y el sombrero apenas se les puede tener en la cabeza, el cuello de la camisa agorguerado, y con puntas que se descubren por debaxo del cuello, guantes de polvillo y mondadientes de lantisco, y, sobre todo, copete rizado, y alguna vez ungido con algalia.
La almáciga se obtenía practicando incisiones en el tallo y las ramas durante los meses de julio y agosto, luego se esperaba que brotaran las “perlas” y una vez “sangrada” la planta se recogía la resina
Luis Ramírez de Lucena (1465-1530), en su doble tratado titulado Repetición de amores y arte de ajedrez, con 150 juegos de partido, critica duramente el uso de los ungüentos que hacían las mujeres de su época, citando entre ellos el aceite de mata: Dime ¿para qué se affeyta la muger? .... que ni dexan leche de burras y ungüento argentado, ....azeite de mata, de uevos….  Parecida es la cita de Juan de Matos Fragoso. (1608-1689), en La dicha por el desprecio: Era algún embeleço de aceite de mata y lirios, limón y claras de huevos, o cosas tan endiabladas, que parece que me dieron tártago ó si hay otra cosa. Mas amarga fuera de esto, hallé en una escribanía un papel y aquí le tengo.

Un manual anónimo del siglo XVI, titulado Manual de mugeres, en el cual se contienen muchas y diversas recetas muy buenas, nos da varias que contienen el lentisco o mata. Veámoslas a continuación:
Pebetes para los dientes. Media onza de encienso, media de almáciga, media de sangre de drago, media de raíz de noguera, media de salvia, media de mata, media de alumbre quemada, media de consuelda de roca, media de coral blanco, media de coral rojo, un cuarto de onza de cagibia, otro cuarto de galigal, otro de canela, otro de clavos, media onza de cuescos de dátiles quemados, media onza de rosas balasticas, media de piedra pómez blanca y media onza de polvo de grana. Amasado todo, muy polvorizado con alquitira almizclada. Y hechos los pebetes, secadlos al sol o a la sombra.
Sebo para las manos. Sebo de cabrito muy lavado y desvenado. Derretido en una cazuela vidriada con agua rosada y colado. Después echarle un poco de aceite de mata, y un poco de trementina de veta, y tres o cuatro granos de almáciga, y un poco de espuma de cera, y tornarlo al fuego y hacerlo panecicos.
Mudas para las manos. Tomad una escudilla de agraz, y otra de hiel de vaca, y media de jabón rallado, y tres onzas de aceite de pepitas, y otras tres de adormideras, y onza y media de aceite de almendras amargas, y una onza de aceite de mata, y un poco de cardenillo muy molido, y otro poco de azogue muerto con saliva, y un poco de jibia. Lo juntaréis todo en un vaso, y puesto al fuego esté hasta que se deshaga el jabón. Y como sea deshecho, echaréislo en un barril de vidrio, y se curará al sol nueve días, meneándolo cada día dos o tres veces porque no haga asiento. Y como sea curado, lo pondréis en las manos. Y cuanto más lo trajereis puesto sin lavaros tanto mejor es.
Agustín de Rojas Villadrando (1572-1635), en el viaje entretenido, donde podemos observar distintos remedios contra el mal olor en la boca, nos habla de agua de lentisco en lugar de aceite: Aceites y aguas diversas os diré algunas de paso, como es agua llovediza, rosada, llantén, del palo, agua de murta, agua ardiente, agua de lentisco amargo, agua de piñas, zumaque, aceite simple y rosado, aceite de mirto, almástiga, azúcar candi, alabastro.


Aceitunado.

En su forma antigua aceytunado y azeytunado.
En valenciano: Olivat.
Covarrubias, nos dice que es lo que tiene el color de la azeytuna. El diccionario de la RAE en su edición de 1726, nos describe concretamente el color: El color verde mui baxo y obscuro semejado al de la aceituna y lo mismo hace posteriormente Terreros: se dice del color que es o se parece a la aceituna, que es amarillo mezclado de negro.
Podemos decir que es el color natural de las aceitunas cuando están verdes.
Según Luis Fernández, para tintar las lanas de color aceitunado, primero se engevan y se tintan de color pajizo, después se les hecha campeche cocido y algo de tinta del negro. Si se quieren aceitunados con coloreo, se les añadirá con el campeche algo de rubia y si se quieren verdosos se les pasará por la tina.
En las sedas había que darles un pie de gualda. Para tintar el color aceitunado, se engevan y tintan de pagizo, pero con el baño intermedio entre estos y los verdes. después de tener la gualda correspondiente, se le echa el campeche cocido que se estime necesario para arreglar a muestra o incluso si esta lo requiere una corta porción de tinta del negro. Se pone la seda en cañas de 4 onzas, se voltea y se le va añadiendo de uno y otro ingrediente hasta arreglar el color a la muestra. después se sacan las sedas, se lavan y encrespan quedando así concluida la operación.
Es color ampliamente documentado en las descripciones de indumentaria. Así lo hace Lucas Rodríguez (siglo XVI). Romancero Hystoriado, con mucha variedad de glossas y sonetos, en el Romance de don Rodrigo de Narváez y del moro Avindaraez:
…lleva marlota açul clara,
labrada de plata fina,
el capellar era verde,
cubierto de pedrería,
y una toca aceitunada,
que siete vueltas tenía,
con rapazejos de oro,
que se los puso Xarifa…

Y Jerónimo de Barrionuevo de Peralta, (1587-¿1671?) en Avisos: D. Francisco de Quiñones y D. Joseph del Pueyo, Alcaldes de Corte, en calzón y ropilla de terciopelo negro, y su hábito en los pechos y capa de color aceitunado y hábito.
 
En otros casos se utiliza para designar un color de piel, en este sentido, lo hace Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764) en Teatro crítico universal. En esta Ciudad de Oviedo conocí dos sujetos nacidos en el Reino de México, hijos de Padres Españoles, y ambos tenían el color entre pálido, y aceitunado, propio de aquella Región. La circunstancia que voy a añadir es más notable…
…el vasto País, que comprehende la alta, y baja Etiopía, hay Provincias, cuyos habitadores sólo son trigueños, o morenos; y otras donde reina el color aceitunado. Cuál sea el origen de la negrura de los Etíopes, es cuestión, que parece sólo pertenece a la curiosidad filosófica.
O tambien como color de piedras utilizadas en joyería en el caso de Juan de Zabaleta. (1610-1670), en  El día de fiesta por la tarde en Madrid y sucessos que en el passan: Los pechos altos, cubiertos de un jubón de terciopelo liso, á quien se le cayo antes el uso que el pelo, al lado del corazón,  colgado un mondadientes de oro, en la muñeca izquierda debanado un rosario de raíz de lyrio, con tres medallas grandes de plata: en la mano derecha, quatro cuentas de ámbar ó reumas muy gordas, en los dedos muchas sortijas de oro, unas con piedras blancas de luz espesa, otras con piedras coloradas como de hígado y dos con unas guijas aceitunadas.

 Aceituní.
Tambien: azeytuní, zeytoní, zaytoní, aceytuní, açeytuní, azeituní, azeytuní, azeytuný; azaytuní, acetuní, azetuní; zeytuní, seytuní, zetuní, setuní, zeitín.
En valenciano: çeytoni, atzeytuní.
Del árabe azituní, procedente de Tseu-tung, Zayto, Zayton o Zaytum, antigua ciudad de China, que hoy se llama Tsiuan-chu-fu o Tsuan-cheufu. Era una tela rica de seda labrada que se traía de Oriente y de gran renombre durante la Edad Media.
La RAE, no recoge la entrada hasta1817 y lo hace erróneamente, ya que dice: Lo que tiene color de aceituna, tambien aceituní. La coincidencia fonética con aceitunado (color), hizo que ya llevaba bastante tiempo sin uso, se le confundiera por ignorancia con dicho color. Esta confusión se inicio muy tempranamente, ya que lo hacen: Oudin en 1607; Vittori en 1609, Covarrubias en 1611, Minsheu en 1617 y Stevens en 1726.
Dentro de toda esta confusión en diccionarios y glosarios, Leopoldo de Eguilaz y Yanguas en1886, publica su Glosario etimológico de las palabras españoles. castellanas, catalanas, gallegas, mallorquinas, portuguesas, valencianas y bascongadas de origen oriental (árabe, hebreo, malayo, persa y turco), en el que si que tiene claro que se trata de un tejido y además sus características: Conocido el origen del vocablo aceituní , ni ha de tomarse como denominación de una vestidura, según quiere la Academia, ni en significación de color de aceituna, sino en la de una estofa de terciopelo de seda o de raso de diversos colores, con la cual se hacían toda suerte de vestiduras.
Curiosamente el valenciano Joaquín Martí Gadea, probablemente por influencia de Eguilaz, con el que mantenía una buena relación, si que registra el término como nombre de una tela, aunque eso si, la limita a un raso de seda: Çeytoní, satén, rico paño de seda de varios colores.
Como vemos tanto Eguilaz, como Martí Gadea, ven la posibilidad de que el aceituní sea un raso, pero en ninguno de los documentos que he estudiado aparece como tal. Siempre aparece como un terciopelo. 1546. Inventario de  García de Vera, escribano. Trans Anastasio Rojo Vega: Un sayuelo de terçiopelo azeituní. 1546. Testamento e inventario de Juan de Monteser, contador de S.M. Trans Anastasio Rojo Vega: Mando a la yglesia de nuestra señora santa maria la sagrada donde me mando sepultar la casulla con que se dize misa en mi casa ques de terçiopelo negro azeituní con Canena de brocado cortado con todo el aparejo que tiene para dezir misa. En algún caso como pelo, como aparece en la Historia genealógica de la Casa de Lara: justificada con instrumentos y escritores de inviolable fe (1696), escrita por Luis de Salazar y Castro: Otra casulla negra de acetuní pelo, con una cenefa de brocado, que dio la Señora Doña Juana Manrique.
Otra característica era que el terciopelo podía hacer muestras o labores, como nos indican los documentos de a continuación. 1545. Inventario de bienes muebles del cardenal Tavera. Trans Anastasio Rojo Vega: Un ornamento de raso morado que tiene frontal y frontaleras el frontal de raso morado y de azeituní morado de labores con una cruz en medio de tela de oro y las frontaleras del mismo azeituní morado con unas veneras y cruzes de tela de oro  bordadas y una casulla de rraso morado con la çenefa de terçiopelo morado. Libro de las cosas que estaban en el Thesoro de los Alcázares de Segovia en poder de Rodrigo de Tordesillas. Hísole Gaspar de Grieto por mandado de la rreyna Catholica el mes de noviembre del año pasado de 1503 años. Transcripción de Margarita Cantera Montenegro. El dia15 septiembre de 1465, se entrega a la iglesia de Santa Maria la Mayor de Segovia entre otros tejidos: Diez varas de seda aceituní de labores verde. Diez varas de seda aceituní azul. Veintiséis varas de seda aceituní prieta de labores. Catorce varas y media de seda aceituní de labores azul. Trece vara y tercia de seda aceituní pardillo de labores. Trece varas y media de otra seda aceituní prieta de labores. Cinco varas de seda aceituní pardillo. Dos varas de seda aceituní morado. Tres varas de seda aceituní morado de labores.
1526 Por supuesto el hecho de llevar labores, propiciaba que los alfayates tuviesen que tener cierta pericia a la hora de cortar las ropas, y de esto nos informan las Ordenanzas Sevillanas de 1527: Mandamos que las ropas ... de brocados o de sedas damascos azeytuníes o chamelotes o terciopelos ... que vayan las labores arriba cortadas y concertadas.
Sobre estas muestras o labores, tengo que decir, que en algunos casos se citan como villotados o vellutado. De este vocablo por el momento no tengo muy claro su significado, pero todo me hace pensar en dos posibilidades. Primero que signifique anillado, es decir que derivaría de vellón, tratándose pues de un terciopelo al que no se le ha cortado el pelo de la anilla. La segunda posibilidad, es  que se tratase de un terciopelo velludo en ambas superficies, y que son entonces de dos derechos , y asimismo de dos colores opuestos , el uno de un lado y del otro , concibiéndose que esto pueda suceder fácilmente , puesto que como el color depende del pelo , cada urdimbre que lo produce puede presentar un color diferente.

Hacen referencia de esta característica de vellutado los textos de las Coronaciones de los Serenissimos Reyes de Aragón, escritas por Jerónimo de Blancas y Tomás, hacia 1585: A los unos dio paños aceytunís villotados muy ricos con oro, e otros aceytunís sin oro, e a otros damascos. Y en Juan de Pineda (1513-1593) y Pedro Rodríguez de Lena, recopiladores del Paso honroso de Suero de Quiñones. Suero de Quiñones salió en un caballo fuerte con paramentos azules, bordados de la devisa y fierro de su famosa empresa, y encima de cada devisa estaban bordadas unas letras que decían: “Il faut deliberer”. Y él llevaba vestido un falsopeto de aceituní vellud vellutado, verde brocado: sus calzas eran de grana, italianas, y una caperuza alta de grana, con espuelas de rodete, italianas, ricas doradas, en la una mano una espada de armas, desnuda dorada. Estas obras son las ultimas que conozco que citan el terciopelo aceituní. Además, se trata de obras de recopilación de hechos anteriores y se escribieron en una época, en que el tejido, probablemente ya no estaba en uso.

Las labores podían se brocadas, de esto nos informan los siguientes textos. El Marqués de Santillana (1398-1458), en un decir narrativo de Triunphete de amor, nos describe a unos pajes: Vestían de azeytuní cotas bastardas, bien fechas, de muy fino carmesí raso, las mangas estrechas. Y en uno de sus Cantares: sus ropas bien asentadas, de azeytuní quartonadas, de filo de oro brocado. La Crónica del serenissimo rey don Juan el segundo deste nombre, de Hernán Pérez de Guzmán, describe la entrada del infante: El infante entró en Sevilla encima de un cavallo castaño muy grande muy hermoso, a la brida, armado de cota, braçales, vestido de un azeytuní brocado de oro.
Hay un documento que provoca un poco de desconcierto, ya que habla de zarzahan aceituní, pero pienso que debe de tratarse de un simple error de escritura, ya que en principio no tienen ningún parecido estos dos tejidos, pues el zarzahan es un tafetán listado de colores. 1543. Inventario de  don Juan Manuel, del consejo de estado,  caballero del toison, señor de Belmonte y de Cevico de la Torre: una casulla de aceituní verde  con unas cortaduras de damasco blanco y un frontal de çarçahan aceituní negro. Seguramente el escribano olvido colocar una e entre los dos tejidos.
Al parecer el tejido, en un principio era importado de Catay, nombre que recibía durante la época una buena parte de la actual China y que como hemos visto es la que le da el nombre, de ello nos da referencias una de las obras que mas mencionan este tejido, es La embajada a Tamorlán, que en las versiones posteriores se llamó Historia del gran Tamorlan, e itinerario y narración del viage, y relación ... Escrito por Ruy González de Clavijo. En la versión de 1582, se utiliza el termino zeytuní, en cambio en la de 1782 (300 años después), se utiliza el de setuní. En una ocasión se utiliza el de sutimí, que pienso que se trata de en simple error de la impresión. Veamos a continuación citas de la mencionada obra:
E el Señor tenia vestidos unos paños de sutimi azul con unas brosladuras de oro, é en la cabeza tenia un sombrero alto, é en él cosas de alxofar, é piedras, é encima del sombrero tenia un castillejo de oro en el bubalax, é del castillejo descendían dos trenzas de cabellos….
E otrosi, esta ciudad es muy abastada de muchas mercadurias que á ella vienen de otras partes la de Ruxia é de Tartaria van cueros é lienzos, é del Catay paños de seda que son los mejores que en aquella partida se facen señaladamente, los setunis que dicen que son los mejores del mundo, é son los mejores los que son sin labores.
Los embajadores las cosas que tenian que las querían ver é en tal son y con tal soberbia lo decían que se lo ovieron de dar é desque lo tovieron ante si tomaronles ciertos paños de setunis é camocanes del Catay, é una ropa de escarlata, é otras cosas, é dixeron que el Señor mandaba tomar aquello por quanto lo avia en aquella tierra tan bueno pero se lo mandaría pagar, é como esto ovieron fecho cabalgaron é fuéronse.
E luego junto con esta dicha cerca estaba otra que era de un paño de setuní blanco sin labores, otrosi con su portada é ventanas según esta otra, é dentro en ella avia tiendas de muchas maneras, é estas dos cercas avian puertas que se pasaban la una á la otra.
Mas tarde comenzaron a imitarse en muchos lugares, entre ellos el principal fue la ciudad de Florencia. En España su producción parece que se centró en Toledo, donde el Arte Mayor de la Seda de dicha ciudad solicitó y obtuvo la aprobación y confirmación de sus ordenanzas en 1533 por Carlos I, en las cuales se indica que el aspirante debía ser examinado del arte sabiendo hacer los siguientes tejidos: brocado altibajo, aceituní, terciopelo doble, terciopelo sencillo, damasco, raso, tafetán, sarga y fusseda. Posteriormente, las ordenanzas de 1552, establecen que Los terciopelos doblados azeytunýes, en peyne de veynte y una ligaduras.
Con la segunda mitad del siglo XVI, el tejido pierde el calificativo de aceituní y seguramente es uno de los terciopelos anillados o de dos caras que han continuado produciéndose hasta la actualidad.

Una obra que cita muy a menudo el aceituní, el anónimo en 1513, seguramente valenciano y que gira alrededor del personaje valenciano Flamiano, titulada Question de amor.
Vino el señor Alarcos de Reyner cô un sayo de raso amarillo y azeytuní morado con unas tiras de tres en tres de la una seda en la otra puestas a escaques por los girones, un capuz morado forrado de raso amarillo con una letra que dezia.…
Salió Esclaviano de la Torre a la gineta con una marlota nesgada de raso leonado y  azeytuní negro; una capa leonada toda guarnecida de muchos lazos moriscos de oro y de grana; con un rico jaez delas colores, con una letra bordada en torno de la marlota y del capuz….
Don Geronimo Lloriz llevo quatro cavallos de su persona; uno con unas cubiertas dazero; otro con sobrecubiertas y sayo de azeytuní negro y de brocado hecho a puntas….
Sacó Flamiano una ropa de azeytuní carmesí forrada en damasco encarnado con unas laxas muy anchas de raso blanco sobrel azeytuní, cubiertas de cuentas de oro esmaltadas de las que se ponen por señales en los rosarios.…
Fermines de Mesano fecho a escaques de azeytuní leonado y raso blanco con una P, cortada del terciopelo leonado en cada scaque blanco y una F de raso blâco en el leonado….

Pedro Tafur. (1410-1487), en su obra las Andanças é viajes de Pero Tafur por diversas partes del mundo, utiliza el termino açitimí: Me dio el Soldán una ropa ...la qual era de açitimi verde o colorado, labrada de oro.
Centrándonos en el tejido, el primer documento que conozco que lo mencione, es el testamento de don Alonso Martínez de Olivera de 1302: Mando que den al dicho Juan de Silvera un caballo de los míos y la mi uca de azeituní argentada. Seguramente el nombre del beneficiado, está mal transcrito, ya que en otra parte del documento dice Silva en lugar de Silvera.
Se trata pues de un tejido de gran calidad y de mucho aprecio en su época. En toda la documentación estudiada, podemos ver que era utilizado por personas de posición, en sus vestidos, en paramentos de cama, ornamentos litúrgicos y en guarniciones de caballerías.
Del proceso de divorcio  de D. Fabrique de Castro , Conde de Trastámara y de Lemos y Duque de Arjona con Doña Aldonza de Mendoza, he extraído un fragmento que narra un pasaje del almirante D. Alonso Enríquez y de su mujer doña Juana de Mendoza, donde la duquesa comenta que el azeytuní no es tela apropiada a la gente baja:
Pero en el camino aun había tenido que sufrir la infeliz señora otro disgusto. En Moraleja de los Panaderos, su camarera Mencía de Medrano perdió una bolsa llena de doblas. Encontróla un mozo de espuelas del Duque, y quitósela Juan de Perea, que empezó á gastarse el dinero. Dos días después el Duque dijo á la Duquesa: «¿Sabes cómo ha fecho Dios merced á Juan de Perea que no tenía qué gastar? Falló un mozo una bolsa de aceituní, y como no le había dado dineros, gástase de ellos.»
Entonces la Duquesa mandó á Juan Fernández de Roa á decir al Perea que bien sabía que en las aldeas no andaban bolsas de aceituní por casas de labradores , y que de allí no partiría hasta recobrarla.
En definitiva, fue utilizado para múltiples usos, pero siempre como una tela lujosa.
En un documento incorporado al legajo 402, del Archivo Real de Simancas, que hace referencia a donaciones de paños a moros y algunos cristianos granadinos, con motivo de la conquista de Granada, vemos que es un tejido que aparece con mucha frecuencia. Las donaciones reales de artículos textiles, se producían constantemente, en las Cuentas de Gonzalo de Baeza, se relacionan miles de donaciones. De alguna manera simbolizan el agradecimiento de los reyes al beneficiario, por algún servicio prestado a la corona, sin que por ese resultase humillante para el beneficiado. Veamos a continuación solo las que hacen referencia al tejido que estamos comentando. Todas ellas se pagaron a los mercaderes que las suministraron: Diego de la Fuente y Alonso de la Torre entre 1490 y 1492:
Para la muger del cabdillo de Baça, diez varas de aceituní morado y diez varas de aceituní verde a 1350 mrs la vara.
A Yuça Barbax: ocho varas de aceituní verde a 1350 mrs la vara.
A la muger del alguacil Audiledin: ocho varas de aceituní morado y ocho varas de aceituní verde a 1350 mrs la vara.
Al alguacil de Purchena, seys varas de azeytuní verde a 1.350 mrs
En Jahen para Alnayar y su hijo y su sobrino, dieciocho varas de zeytuní morado de Florençia y siete varas e media de zeytuní verde de Florencia, a 1.350 mrs la vara.
Para Vanegas, seys varas de zeytuní morado de Florencia, a 1.350 mrs la vara.
A Adulazis y al Çaragoçí, que truxeron el presente del cabdillo de Guadix, doze varas  de aceituní verde de Florencia y dos varas e media de zeytuní morado de Florencia, a 1.350 mrs la vara.
A Mahomad Alcahal del caudillo de Guadix, dos varas e media de zeytuní verde, a 1.350 mrs la vara.
A Adargame, çinco de zeytuní verde de Florencia, a 1.350 mrs la vara.
A Muçey y el Valençí, a Artaman, Abenomar y Alocaybo para sus mujeres, quinze varas de aceituní verde de Florencia, a 1.350 mrs la vara.
A Alí Gibor, tres varas de aceituní verde de Florencia, a 1.350 mrs la vara.
En Écija, a Yuça Barjus, ocho varas de ceituní morado de Florencia, a 1.350 mrs la vara.
A los infantes diez varas de aceituní morado de Florencia, para dos aljubas, a 1.350 mrs la vara.
Yuça de Mora, ocho varas de aceituní morado y verde de Florencia, a 1.350 mrs la vara.
Al caudillo de Baza, diez varas de zeytuní azul de Florencia, a 1.350 mrs la vara.
A Aben Comija, seys varas e terçia de zeytuní carmesí, para un sayo, a 3.000 mrs la vara y dos varas de zeytuní verde de Florencia, para un jubón, a 1.350 mrs la vara.
A Hamete Almaçof, embajador de Alí Barrax, seys varas e terçia de zeytuní verde a 1.350 mrs la vara y dos varas e una quarta de zeytuní morado, para jubón, al mismo precio.
A Bençalema, moro que era mayordomo del rey que fue de Granada, nueve varas de azeytuní morado, para sayo y jubón, a 1.300 mrs la vara.
A Baeça, seys azeytuní morado de Florencia, a 1.350 mrs la vara y quatro de zeytuní carmesí, a 2.800 mrs la vara.
Al alcaide de Baça, dos varas e media azeytuní verde, a 1.350 mrs la vara.
A su hijo del cabdillo, dos varas de azeytuní verde, a 1.350 mrs la vara.
Se dieron al ynfante moro y a Martín de Alarcón en su nombre las cosas syguientes para su vestuario: Dos varas e quarta de azeytuní carmesí, para media marlota; dos varas e quarta de azeytuní blanco de Florencia, para otra media marlota a 1.350 mrs la vara.
A Xica Abrahen, dos varas e media de azeytuní verde, para un jubón y seys varas e media de azeytuní colorado, a 1.350 mrs la vara., para un sayo
A Vanegas, ayo del dicho ynfante, quatro varas de azeytuní colorado, para media aljuba y otras quatro varas de azeytuní verde, para otra media aljuba a 1.350 mrs la vara.
Para enviar al rey moro, diez e nueve varas de azeytuní carmesí, a 2.800 mrs la vara.

De estas donaciones, podemos sacar algunas conclusiones: Primeramente que la procedencia del aceituní, era invariablemente en todos los casos en que se especifica de Florencia. Segundo, que el precio era en todos los colores de 1350 maravedís por vara, excepto cuando era de color carmesí, que sobrepasaba el doble, ya que era a 2800 o 3000 mrs. Y finalmente, que para un jubón o media marlota de la época, podían entrar en la confección entre dos varas y dos varas y media; para una media aljuba cuatro varas y para una entera cinco; para un sayo seis varas y media.

Como no hemos relacionado las donaciones de otros tejidos y para poder establecer una relación del valor del aceituní, comparándolo con otros tejidos, diremos que los rasos y los damascos de colores normales oscilaban entre 500 y 700 mrs y los rasos carmesí 1400 mrs; las granas de seda entre 1200 y 1800; Los terciopelos de colores excepto el carmesí, entre 800 y 1100 mrs y el carmesí entre 2700 y 2900 mrs; los brocados de raso entre 5300 y 5800 mrs; los brocados de pelo 11000 mrs. Así pues, se trata de un tejido valorado al mismo precio que los terciopelos más caros.
En dotes de moriscos granadinos transcritos por Melle Florence Lecerf, se cita a menudo esta tela y podemos ver que con utilidades muy diversas:
Monachil, Granada. Dote y arras de Juan Jiménez el Catin y María Venegas, mercader de paños. A de P.G.P 120, fols. 377r-381v. 1561. Dos colchas de seda la una de terciopelo carmesí azeytuní con las cercaduras de tafetán dorado e la otra de zarhan (sic), la faz con las cercaduras de tafetán verde, en quarenta e cinco ducados. Otra marlota de terciopelo carmesí e azul azeytuní con su cayrel de oro y botones de aljófar por la delantera y con labor de aljófar en las boca mangas, nuevas, en cinquenta ducados.
Granada. Dote y arras de Miguel López el Feri y María Raguia. Mercader. A de  P. G. P nº 131, fols. 157r-164r. 1563. Una marlota de seda damasco negro e un par de mangas de terciopelo carmesí azeytuní, algo usadas, y la marlota con sus botones de aljófar, en diez ducados. Otras siete varas de terciopelo azeytuní carmesí e verde con que se hizo una marlota, en veynte e seys ducados. Otras siete varas de terciopelo carmesí azeytuní con que se hizo un pelote, en veynte e seys ducados.

Granada. Dote y arras de Alonso García Hernández e Isabel de Guzmán, labrador. A de P.G. P nº 240, fols. 155r-161r. 1582. Quatro coxines los dos de terciopelo carmesí azeytuní e los otros dos con las caras de almohadas moriscas cerradas de labor de colores la una cara, nuebas, en veynte ducados.
Lo mismo ocurre en el inventario de doña Juana de Castilla (la Loca), transcrito por don José Ferrandis.
Dos paños, cada uno de siete piernas de azeituní verde e damasco blanco son los dichos dos paños con el dosel del oratorio susodicho e con el frontal tiene el dicho dosel e delante altar e paños aquinet.
Un pedaço de ropa que tiene dos quartos traseros que pareçe que fue de capilla de yglesia de azeituní negro tiene por el ruedo tres varas escasas.
Otra servillera forrada de brocado azeituní azul viejo roto e con un collar dello mismo en dos pieças.
Quatro almohadas de azeituní morado viejas cada una cayrelada de grana morada con borlas dello mismo e las unas no tienen borlas cada una dentro una funda de lienço blanco.
Otras dos almohadas de azeituní azul cayreladas de seda azul llenas de lana viejas.
Otra vandera pequeña de azeytuní verde viejo con unas flocaduras azules.
Un jubón grande de brocado negro pelo que tiene la mitad de la falda de hustan negro viejo roto con el collar de azeituní negro.
Otro tal carniel de azeituny azul de dos bolsas con una guarnición de latón.
Una silla desguarnecida de madera forrada en azeituní verde vieja rota de asentar.
un libro de Romance de papel que son las eneidas del Virgilio glosado un pedazo de don Enrrique de Villena con unas coberturas de tabla guarnecidas en carmesí azeituní de pelo con unas flocaduras alderredor de oro e seda verde bordadas en la una parte las armas de diego arias con unos texillos verdes de cobre dorado.
... otro libro que era luzero de la vida xpiana en papel y de molde las cubiertas de azeytuní verde aforrado de çetí carmesí cayrelado de oro.
El covertor de esta cama, tenia mas la dicha cama un cobertor de azeituní carmesí de seis piernas cada una de quatro baras e media escasas sin una orla que tenia en la delantera y pies del dicho terciopelo verde altibaxo de una quarta de ancho escasa de una pulgada todas las pieças desta cama aforradas en leonado e negro tenia mas la dicha cama dos corredizas de tornasol colorado y verde de quatro piernas e cada pierna de quatro baras e media de largo con sus presillas de latón.
... otras tres cortinas de tornasol carmesí cada una de dos piernas é quarto de otra de dos baras e tercia de largo escasas las quales según dixo el dicho camarero heran aforro de otras cortinas de azeytuní carmesí.
... otro doser de alti baxo carmesí de tres piernas cada una de çinco baras e quarta en largo y las goteras de lo mismo a dos hazes todas ellas con sus flocaduras de latón e seda y tenia el dicho doser sus apañaduras de azeytuní verde todo alrrededor de una quarta de ancho y estava aforrado en bucaran colorado.
... otro sitial de azeytuní carmesí de tres piernas cada una de tres baras en largo y tenia unas apañaduras alrrededor de brocado rraso negro de anchor de un palmo y estava aforrado en lienço negro.
... doze almuadas de estrado la una haz de azeytuní carmesí e la otra de azeytuní azul con sus borlas e botones de oro e grana e azul cayreladas del mismo oro y sedas del anchor de la seda de bara escasa de largo.
... dos almoadas de sitial de azeytuní carmesí de bara en largo que tenían anbas tres borlas.
En la carta de dote, otorgada por Alonso Sánchez de Cepeda (padre de santa Teresa) á favor de su primera mujer Doña Catalina del Peso en 1507, aparecen:
Un sayuelo de azeytuní, y a las barras un poco de tafetán amarillo, guarnecido del cuerpo de buen colorado.
Un encosecillo de azeytuní negro, guarnecido en un caracolado.
Un mongil de azeytuní negro.
Una saya con sus cuerpos de aceituny negro y guarnecido en raso colorado, y en las mangas vuelto en lo mismo.
Un paletoque mío, sin mangas, de aceytuní negro.
Unas mangas de carmesí aceytuní, de sayo, mías, nuevas
Otras mangas de aceytuní negras.
Memorial de los bienes que fueron del ilustrísimo señor don Joan de Aragón, arçobispo de Çaragoça, que fueron fallados en la guardarropa de las casas archiepiscopales. Prot.  del año 1521. A H P de Zaragoza. Transcrito por Juan Moles.
Item fasta tres baras de azeytuní morado.
Hun dosell de azeytuní carmesí con franjas de seda de grana con su çielo de lo mesmo.
Otros paramentos de la mesma cama de azeytuní negro y raso negro sobrecielo, quatro cortinas de lo mesmo forradas en tafetán.
En la Visita del abad fray Alonso de Santoyo a la capilla de la Cruz de Santa Maria de Nájera en el año 1514. A.H.N.-Clero-L5892. Transcrito por Margarita Cantera Montenegro.
Una casulla de terciopelo aceituní bordeada de follaje de oro con su buena cenefa; una casulla medio de brocado y medio de terciopelo aceituní; una casulla de aceituní bordada; una casulla de aceituní violada con cenefa de brocado; un alba bordada, con su estola, manipulo y cinta, con su amito, la estola y manipulo de aceituní de pelo; casulla, estola y manipulo, colorada con su cenefa de aceituní violado.

Pedro Hernández de Villaumbrales (s XVI) en Peregrinación de la vida del hombre.
La más antigua dueña vestía ropas negras. Sobre su tocada cabeça tenía una corona de palma. En la derecha mano un cuchillo y en la siniestra una ciudad, con una letra por ella que así decía: Con correción y castigo moderado se gobierna gran poblado. La otra honesta dueña vestía paños aceitunís aforrados en raso carmesí. Su cabeça rodeaba una corona de laurel. En sus manos tenía un libro con un dicho que en esta forma decía: Las villas y las ciudades con gobierno rige la ley del cuaderno.
Todo lo que pedís y más os diré yo. A mí llaman la Razón Natural. A este anciano que está a mi diestra mano llaman Entendimiento y al de la siniestra, juicio. El hermoso niño ha por nombre Ingenio. La dueña del cuchillo y ciudad es la Gobernación. La de las ricas ropas aceitunís se llama Ley. Pues has oído mi nombre, quiero te decir la causa de mi camino.

Anónimo. Atribuido a Lope de Barrientos. (1382-1469) en Abreviación del Halconero.

Estos venían a tan bien guarnidos assi de sus personas como de cavallos e pages, que homes que aquellos vieron dixeron que nunca en Castilla gran tiempo vieron otros tan bien guarnidos. Ca todos los más venían bordados de aceytuní e de argentería: e de la manera que ellos venían assi venían sus pages. venían delante del dos negros con sendos lebreles: el uno traya un venablo, el otro una lança de xorez. Salieronle a recibir el Rey de Navarra e el infante y el almirante don Alonso Enríquez el conde de Castro el conde de …
En la actualidad resulta prácticamente imposible identificar físicamente el tejido llamado aceituní, tan solo me queda la esperanza de poder estudiar las cubiertas de la llamada biblia de Alba. Esta biblia conservada en la biblioteca de los duques de Alba y otro libro del cual desconozco el paradero, serian los dos únicos testimonios que podrían arrojar luz sobre las características de este terciopelo llamado aceituní. Con referencia a la Biblia de Alba y el de las Ordenaciones de Pedro I de Aragón, hay que decir que formaban parte del tesoro de Enrique IV en el alcázar de Segovia. 1465-1475, y que se relaciona la cuenta de Rodrigo de Tordesillas: Archivo General de Simancas, Contaduría Mayor de Cuentas (1ª época), leg. 84, transcrita por la Dra. Cantera Montenegro.

Biblia escrita en pergamino, en romance, glosada e historiada, que mandó hacer el maestre de Calatrava don Luis de Guzmán; es grande y guarnecida de aceituní carmesí y de plata dorada, con las armas de dicho don Luis; libro escrito en pergamino, en romance de lengua aragonesa, de las ordenaciones hechas por el rey de Aragón don Pedro primero sobre el regimiento de todos los oficiales de su corte, con unas cubiertas de aceituní colorado, con unas pajarillas brocadas de plata;

Durante los siglos XVII y XVIII los autores no hacen utilización del vocablo aceituní, siendo a mediados del XIX cuando se recupera. Mariano José de Larra, en su novela histórica de El doncel de Don Enrique el Doliente, para vestir Hernán Pérez, copia literalmente el vestido de Suero de Quiñones: Traía Hernán Pérez vestido sobre su arnés blanco, como de caballero novel, sin empresa ni mote, un falso peto de aceituní vellud bellotado, verde brocado, con una uza de brocado aceituní vellud bellotado azul, calzas de grana italianas, una caperuza alta de grana y espuelas de rodete italianas; llevaba sus arneses de piernas y brazales con hermosa continencia.
Amos de Escalante. (1831-1902) en Costas y montañas : diario de un caminante, lo utiliza como color: Los cabellos de la princesa, rubios, espesos y rizosos, dan su tono transparente y ambarino al lienzo; en torno de aquella áurea diadema vaporosa y crespa, más vaporosa y más leve que las pardas plumas con que se engalana, funden y conciertan sus tintas la blanca tez limpia y fresca, los ojos garzos, más cariñosos que apasionados, la boca sonrosada y carnosa, la rizada valona, traher ominoso que emboza el cuello, esconde su morbidez y mata la viveza juvenil del busto, el fondo oliváceo y el paño aceituní del vestido.
Serafín Estébanez Calderón. (1799-1867) en Escenas andaluzas, lo deja que “ni figa, ni pansa” y además se inventa un tejido antiguo, el “entray”: Sus calzas de entray atacadas a rico jubón colorado, capa palmilla revuelta al brazo, e gorra aceituní con sendas plumas blancas e negras, bien demostraba que aquel gentil hombre presumía de caballero, bien que el no calzar borceguíes bermejos, tachonados con sendas espuelas, aína decía no haber alcanzado tanta honra.
Claramente el correcto sentido del vocablo se había perdido.

 Acelado.

El diccionario de la RAE, no lo registra hasta 1770, e interpretando un reconocimiento de recibo de Andrés de Cabrera, mayordomo del rey, dice que: Parece lo mismo que cincelado. En mi opinión, cuando se incorporó al diccionario de la RAE, basándose exclusivamente en el texto de la transcripción que hizo Colmenares del documento, se hizo erróneamente y creo que el documento se refería a la plata blanca acendrada. Así pues estamos hablando de un vocablo que no existe y que probablemente haya incorporado la Academia erróneamente.

Diego de Colmenares. (1586-1651) en su Historia de la insigne ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla, recoge la única cita conocida: Yo Andrés de Cabrera mayordomo del Rey nuestro Señor, é de su Consejo otorgo, é conozco que recibí de vos el maestresala Rodrigo de Tordesillas, é tesorero desta otra parte contenido, las cinco piezas de oro é plata, desta otra parte escritas. Las cuales recibí en esta guisa: en tres piezas de oro, que son un jarro, é una copa, é un salero que pesaron doce marcos de oro; é dos barriles de plata gironados, los medios girones dorados, é los otros blancos acelados con sus cadenas de plata doradas, é blancas que pesaron veinte y ocho marcos.


Acendrado, acendrar.
Valenciano: acendrat.
Lo recoge el Vocabulista arábigo en letra castellana de Pedro de Alcalá ( 1455-¿?), como cendrar plata que dice que equivale en arábigo a fidda musahhara simplemente cendrar que equivale a sahhara.
Covarrubias, nos dice que tomó el nombre de la plata cendrada, que es la limpia y purificada. Y a esto viene el texto de Pedro de Ribadeneyra (1526-1611) en su  Tratado de la tribulación: Pero todo es menester para que ella sea plata acendrada y de aquella que dice David: Argentum purgatum terrae, purgatum septuplum. Que es: «Plata refinada y purificada de toda escoria….
El diccionario de la RAE, en su edición de 1726, define acendrar como: Purificar en el crisol, la plata o el oro purgándola de la escoria. Viene de cendra que es lo mismo que ceniza. Y acendrado, como: Purificado, limpio y sin escoria. Terreros, mas técnico, nos dice que equivale a fino, superior, voces con que explican el contraste la ley de los metales, cuando el oro es de 24 quilates o la plata de 12 dineros. Por mi parte y refiriéndose a los metales preciosos, puro y sin mezcla alguna de otra sustancia.
Información sobre la técnica del acendrado, nos la proporciona el Compendio y descripción de las Indias Occidentales  de AntonioVázquez de Espinosa: ...todo este oro es de 23 quilates por estar en tierra alta y haberle acendrado y subido de quilates la virtud del Sol, que aunque este oro corrido, por estar fuera de su centro, contra lo que dice Aristóteles….Ensayados en una hornaza por su orden, con las señales son fácilmente conocidos, dales fuego muy fuerte con que se derrite el metal que tiene cada formoncillo, y si a plata tiene cobre, estaño, o plomo con la fortaleza del fuego, se va en humo y consume quedando la plata acendrada y finísima, la cual cuando está en este ser, aunque está líquida y derretida y se vuelva el vaso hacia abajo no se cae gota, que en esto y en la color conoce el ensayador cuando está refinada.
Tomas de Mercado (¿-1575) en Summa de tratos y contratos  nos habla del superior valor de la plata acendrada, sobre la que no lo es: También si, ya que no es dañosa, no le ha de ser provechosa, ni servirá ni puede servir para lo que pide, como si buscara oro de quilates subido y acendrado para alguna medicina que no puede hacer el bajo y mezclado; si quiere también para el mismo efecto, como acaece, vino puro y no aprovecha… y es negocio en que no va a decir poco, si es mucha cantidad, que en grandes partidas, cuando se venden en Sevilla a los plateros o banqueros, si es acendrada y limpia, se interesa no poco, y, si trae cendrada o tierra, se pierde mucho.
La plata acendrada, se utilizaba para la producción de moneda. A ello hace referencia Baltasar Gracián (1601-1658) en el Criticón: Con sus flotas os traen a vuestras casas la plata ya acendrada y ya acuñada, quedándose ellos con el bellón.
Tambien el jesuita, teólogo e historiador español Juan de Mariana (1536-1624), nos habla del acendrado, especialmente de la plata, en su Tratado y discurso sobre la moneda de vellón y en su Historia General de España: El denario, que era moneda de plata de valor de cuarenta maravedís, al principio se acuñó de plata acendrada;…. Los quales todos comúnmente se llamaron los pozos de Aníbal. La riqueza de los quales se puede entender por lo que de uno dellos [...] cada día se sacavan trezientas libras de plata pura y acendrada.
Como de tierras americanas nos llegaban la palta y el oro en grandes cantidades es muy normal que en todos los textos referentes a aquellas tierras, se haga mención del acendrado, reseñaré aquí algunas de las citas. Así pues, lo hace el mercedario Martín de Murúa en su Historia General del Perú: beneficia, el día de hoy, los metales, tres veces al doble, en más cantidad que solían antes por fundición. Se saca al doble la plata y más pura y más acendrada que solía, creciendo la ley, todo lo cual resulta desta villa de Oropesa y de su azogue, y al Rey a los mineros della y a los de Potosí y Juan de Solórzano Pereyra (1575-1654)en su Política indiana: y con el fuego se acaba de exhalar en humo el azogue que ha quedado en la piña y queda la plata acendrada, la cual se reduce a barras, llevándola a ensayar y quintar a las Cajas Reales, como lo dice el mismo padre Acosta.
Debido a su significado, el vocablo acendrado se ha utilizado ampliamente en la literatura, especialmente para resalta aquello que es limpio y puro. Así pues, lo hacen nuestros místicos. Fray Antonio de Guevara (1481-1545), en el Libro primero de las epístolas familiares . Dice Dios que lo que Él vende no sólo es oro, sino que también es «aurum ignitum», es a saber, oro acendrado y encendido; en lo cual se nos da a entender que a la hora que en nuestro coraçón toca el amor divino, siempre arde, siempre ora…. Fray Luis de Granada (1504-1588) en el Libro de la oración y meditación: lo que el otro, todo espíritu; lo uno tierra, lo otro cielo; lo uno cobre, lo otro oro; y si todo oro, lo uno oro con mucha liga, y lo otro oro puro y acendrado. Porque el que anda con espíritu de devoción todas las obras que hace, hace con devoción y con fervor, y con alegría y con pura …. y Fray Luis de León en el Cantar de los Cantares: Su cabeza es gentil, mucho y bien proporcionada, como hecha de oro acendrado, sin ninguna falta ni tacha.
Otros la utilizan para resaltar el color rubio de los cabellos. Miguel de Carvajal (1501-1576), en la Tragedia llamada Josefina de la profundidad de la sagrada escriptura.
 
Dos mil veces he pensado 
Que los dioses 1a pintaron 
Su gesto y le debujaron, 
Según es tan alindado. 
¡Cuan bello y proporcionado! 
¡Qué lengua tan dulce y sabia! 
¡ Qué cabello ! que en Arabia 
No hay oro tan acendrado.
 
O el Duque de Rivas en una poesía: Estaba una linda niña ...Delicada, blanca, pura, / De oro acendrado el cabello / Que en bucles y en anchas trenzas / Bajaba a adornar el seno.
Otras citas de autoridades.
 
Pedro Mexía. (1497-1551)
Historia del emperador Carlos V.
Le hicieron presente de una pieça de plata muy fina y acendrada, que valió dos mil florines.

Luisa de Carvajal y Mendoza. (¿?-1664)
Epistolario.
Y cuando fueran las fuerzas de mi agradecimiento muy grandes, es fiera moneda de hierro, y su caridad de vuestra merced es oro acendrado, que tira al blanco de donde le viene la dichosa recompensa.

Ignacio de Luzán. (1702-1754)
La poética o reglas de la poesía en general y de sus principales especies
Los autores del tiempo de Augusto escribieron todos con singular pureza y elegancia, sin hinchazón, ni afectación; pero en los siglos siguientes, degeneró mucho el estilo, perdiose aquella primera sencillez y se introdujeron los conceptos falsos, las agudezas impropias, la afectación y la vana pompa de palabras; finalmente, perdió su valor el oro acendrado de aquel siglo, con la mezcla de otros bajos metales. Quizá esta misma reflexión dio motivo a que los gramáticos llamasen siglo de oro al de Augusto y a los siguientes, a cual de Plata, a cual de bronce y a cual de Hierro.

Pedro Calderón de la Barca. (1600-1681)
A secreto agravio, secreta venganza
Allí al agua y viento entrego la media venganza mía; y aquí la otra mitad fía mi dolor de tierra y fuego; pues esta noche mi casa pienso intrépido abrasar. Fuego al cuarto he de pegar, y yo, en tanto que se abrasa, osado, atrevido y ciego la muerte a Leonor daré, porque presuman que fue sangriento verdugo el fuego. Sacaré acendrado dél el honor que me ilustró, ya que la liga ensució una mancha tan cruel; y en una experiencia tal, por los crisoles no ignoro que salga acendrado el oro sin aquel bajo metal de la liga que tenía y su valor deslustraba.

Por los cristales no ignoro,
que salga acendrado el oro,
sin aquel baxo metal / de la liga, que tenía
y su valor deslustraba.

Agustín de Rojas Villandrando. (1572-1635)
El viaje entretenido
De él dice Juvenal, encareciendo su riqueza: « No tengas en tanto todo el oro que se halla en el río Tajo ». Y fuera de esto le llama aurífero, porque cría en sus arenas, como he dicho, mucho oro. Sol. - No sólo me parece a mí que cría oro, pero que todo él es de cristal. Pues vemos pone los rostros más tersos que plata muy fina y acendrada, siendo estimada para esto en toda España su agua cristalina, la cual, si se vendiera, le pudieran con razón llamar río de plata, según el interés que diera y la plata que de él se sacara.

Pedro Soto de Rojas. (1584-1658)
Los Rayos del Faetón
Ya no corren Alfeos, ni Aretusas, ni el gran Pirén los dos imperios parte. El Calpe erguido, que a los cielos sube, si ayer fue monte en niebla, hoy fuego en nube. 226 La sierra de Iliberia ya encendida, las canas peina el fuego a la nevada por su concilio santo conocida, por su candor del mundo celebrada. La nieve se deshace y, consumida, sus minas dan la plata que acendrada corre por el Genil y, a más decoro, líquido el Dauro le tributa en oro.

Gabriel Lobo Lasso de la Vega. (1558-1616)
Tragedia de la honra de Dido restaurada.

Puluio: No mi consorte ha permitido, dándome quanto pudo el cielo santo, no porque mi baxeza, hermosa Dido, se sienta venemérita de tanto, ni porque el sacerdocio respectado tenga, de Pigmalión segundo en grado, ni porque el oro puro que en sí encierra, la tersa plata, limpia y acendrada, en sus entrañas cóncavas la tierra, para más te servir por mí ocultada, sufficiente a mover sangrienta guerra a la ignota región más apartada y a darte la corona de la España, gente indómita, bárbara y estraña; ni por la gravedad, que es desatino, de ser tu tío tanto bien tuviera, si por aquessa parte de divino el don feliz y caro no adquiriera de un bien tan soberano no condino, si en mí otra calidad no concurriera bastante a merecer lo que posseo,
En Cortés valeroso, o La Mexicana.
…el crestellado morrión lucido, de un penacho adornado, vario, hermoso, de planchas de oro puro y acendrado, por toda parte el cuerpo cobijado.


Açenefa, açanefa, aceneifa,. Ver cenefa.

Formas antiguas de cenefa.
La recoge Terreros como forma anticuada ya en su época, indicándonos: Antiguamente las listas o los galones de los vestidos.
Esta forma aparece muy a menudo en documentos moriscos transcritos por Florence Lecerf y Joaquina Albarracín: 1568. Granada. Dote y arras de Miguel de Molina y Ángela Partala, herrero morisco. A de P.G. P 159, fols. 1254r-1258r. Tres almohadas de lienço labradas de açenefas grandes, usadas, en dos ducados. 1582. Granada. Dote y arras de Alonso García Hemández e Isabel de Guzmán, labrador morisco. A de P.G. P nº 240, fols. 155r-161r. Quatro paños de pared listadas e colores con sus açenefas doradas a la redonda, usadas, en doze ducados. 1558. Granada. Dote y arras que Martín Pacan y Lucia Arbia, A de P. G. P l06, fols.129v-133r. Seys almohadas de lienço listado e otras dos pequeñas labradas de açanefas en ducado y medio y otras ocho almohadas de lienço labradas con seda de colores con açanefas anchas a la morisca y otra almohada de seda rehia, en ocho ducados, nuevas. 1540. Granada. Carta de dote y arras de Lorenço Hernández Abenhabid y Guiomar Axaa. Una colcha de paño de colores, con la açanefa de hilado amarillo diez ducados.

1540. Inventario del gobernador Pedro Garabito Zúñiga. Transcrito por Anastasio Rojo Vega: quatro almohadas de guadameçil con sus açanefas doradas traydas. quatro guadameçiles con sus açanefas mediados.

María Manuel de Benavides (hija de la condesa de Santisteban del Puerto), al casar con don Alvar de Bazán. Archivo del Marqués de Santa Cruz, leg. 42 n° 11: ... un aderezo para decir misa, casulla y frontal y doselico de terciopelo carmesí de dos pelos, las goteras y frontaleras y açanefa de la casulla de raso carmesí bordadas
de tela de oro ... es nuevo


Acerico.

Tambien: azerico, hazerico, açerico, acerito, azeruelo,aceruelo, acerillo, aciruelo, açyruelo, adiruelo; acariolus; façariolus; fazaruelo, fazerolio; faceruelo, façeruelo, fazeruelo, faseruelo.
Valenciano: Galter, galtereta.
Lo encuentro por primera vez en Covarrubias con la forma: Hazerico, la almohadilla pequeña de la cama. El diccionario de la RAE, lo registra en su edición de 1726. Almohada mui pequeña que se pone sobre las de la cama para tener mas alta la cabeza. Terreros, tambien nos dice que es una almohada pequeña, que en francés se llama oreiller y en italiano guanciale.
Viene del latín faciariolus o faciãrius, de facies “cara”. Consiste pues en una almohada pequeña que se pone sobre las otras de la cama para descansar la mejilla y estar con mayor comodidad.
De los documentos que a continuación veremos, podemos extraer las siguientes conclusiones:
Que entre las personas con ciertas posibilidades económicas, formaba un juego casi inseparable con las almohadas, aunque no siempre estuviesen construidas con los mismos tejidos y guarniciones. En otros casos, se advierte que acompañaban tambien a traveseros. En la mayoría de los casos, se citan dos almohadas y con sus acericos.
En algunos documentos, correspondientes a personas de gran poder económico, constan los acericos como formato todo un conjunto con el resto de paramento de la cama y se advierte que están hechas para una cama en concreto.
Que por lo general debían de ir decorados con bordados y guarniciones. Los bordados suelen ser de colores vivos: amarillo, azul, negro, verde, pero predominando claramente el color rojo.
Los tejidos empleados son básicamente de lino o cañamo. Predomina claramente la olanda, pero tambien encontramos el ruán, cambray, lienzo casero, zarzahán y bretaña.
Las formas más mas antiguas son con “F”, encontrándonos pues como façariolus, facerolio, aparecen en documentos siglo XI. En el año1025, en la donación hecha por Qodina Nuniz, al monasterio de Sahagun, en la que se da entre otras cosas:  XVI plumazos de kapeza, XII pallios fazerolios. IIII mulas y VII mulos, II Equus y XVIIII equasy XXIII kakas….y en el 1038, se relaciona en el cartulario llamado Tumbo de León: Façariolus.
En el siglo XII, ya encontramos las formas fazeruelo, faceruelo, façeruelo y faseruelo, vocablos que encontramos en Documentos relativos a la catedral de Ávila del año 1197 (AHN P-12): II sávanas et I cabezal et I fazeruelo. En la colección Diplomática de Fernando IV de 1262: Un faseruelo con funda de seda viejo. Y en varios documentos de inventarios aragoneses, estudiados por Manuel Serrano y Sanz. En 1330: Un fazeruelo obrado con seda e otro baldaquí. En el 1362: Dos fazaruelos viellos y en 1397: Un fazeruelo obrado con seda vermella.
Entre las citas de autoridades de esta época, lo encontramos en dos autores anónimos, el del Libro de Alexandre: Dixo a sus varones; ya lo ydes veyendo. Arenunçio el mundo; a dios vos acomiendo. Non serie omne bivo; que sse non fus doliendo. / Acuesta la cabeça; sobrel façeruelo. Non serie omne bono; que non oviesse del duelo. Mando que lo echassen; del lecho enel suelo. Y la Crónica del Cid: E dixo el rey como yre contra mi verdad: y demás que duerme E por aventura non oyo nada: dizeron ellos señor quieres saber si duerme: dixo el querria y dixieronle pues ve y despiertalo y si toviese bava duerme y si non: non duerme. E el rey don Alfonso estonce mojo todo el fazeruelo: y fizose malo de despertar: estonce cuydo el rey que dormía.
Al escribir sobre este vocablo he recordado mi época de cetrero y el texto de Pero Lopez de Ayala, en su Libro de la caza de las aves, en el que describía la acción que se debía hacer para quitarles los piojos a los halcones: Mójale bien todas las plumas con el agua así buelta con el polvo de la pimienta e de fabarraz, como te dixe, e des que bien lo ovieres así vañado e requerido envuélvelo con un paño de lino limpio, et esté así encamisado una pieza encima de un fazeruelo et después desenvuélvelo.
En documentos valencianos, lo encontramos como galtera y galtereta. 1613. Valencia. Inventario de los bienes de Joana Ana Renovell: Sis galteretes planes. 1668. Alcoi. Inventario de los bienes de: Tres galteretes de cambray….Una galtera.                                 
En el siglo XVI, lo encontramos ya como acerico o acerillo, con todas sus variantes. A continuación relacionamos gran cantidad de documentos en los que aparece el vocablo.          
1595 Almoneda de los bienes Lope de Vega: Dos almohadas de olanda con rrandas y dos açericos de lienço e un caxón para libros.
1586- Esquivias. Carta dotal de Miguel de Cervantes Saavedra a Catalina de Palacios Salazar y Vozmediano, su esposa.
Otras dos almohadas de lienzo, llenas de lana, con un deshilado y un acerico de lo mesmo, en diez y seis reales.
1608- Madrid. Carta de pago y recibo de parte del dote de Isabel de Cervantes y Saavedra otorgada por su esposo Luis de Molina.
Item seys almohadas y ocho acericos, en quatro ducados todos.
1541 Testamento Fernando de Rojas (1929) 378: Yten dos azeritos viejos, labrados de grana, sin lana. Yten otro azeruelo de lienço viejo, sin lavor, sin lana.
1612. Inventario de los bienes de doña Esperanza Mendoza: Dos almohadas de Olanda con sus acericos de lo mesmo.
Inventario de la casa del Conde de Gondomar, en 1646.
Un travesero de cama de holanda con su acerico.
Partición de bienes de Miguel de Montalto, sastre. AHPM, Francisco Suárez, Prot. 1193, 1328-1366. Madrid, 29 de noviembre de 1596. - Ítem dos almohadas con sus acericos con randas amarillas, que se tasaron en 16 reales.- Ítem dos almohadas blancas con sus acericos con sus randas de red blancas, que se tasaron en 16 reales. - Ítem dos almohadas y dos acericos labrados de seda negra, que se tasaron en 5 ducados.- Ítem dos almohadas y dos acericos de lienzo casero labradas de hilo moreno, que se tasaron en 5 ducados.
Carta de dote y arras de Lorenço Hernández Abenhabid y Guiomar Axaa. Granada. 1540. Transcripción de Joaquina Albarracín. Dos hazezuelos de zarzahán e dos hazezuelos labrados y otros dos de çanefas.

1568. Granada. Dote y arras de Miguel de Molina y Ángela Partala, herrero. A de P.G. P 159, fols. 1254r-1258r.
Seys almohadas pequeñas de lienço que dizen nazfias las dos cerradas de labor e otras quatro almohadas hazericos labrados a la castellana, nuevos, en cinco ducados.

1582. Granada. Dote y arras de Alonso García Hemández e Isabel de Guzmán, labrador. A de P.G. P nº 240, fols. 155r-161r.
Quatro hazericos labrados los dos de verde y la otra de dorado y azul y la otra de red nuevos en tres ducados.

(fol. 1274v. 13-15. Inv. 5354: dos hacericos castellanos…” (Granada 1569).

Inventario y tasación de los bienes de don Fernando de Valenzuela. (Archivo del Palacio Real de Madrid, D. Carlos II, Caja, L, 60.)
Otra colgadura de damasco carmesí de Mesina, que se compone de siete cortinas, cielo con siete goteras, que la una de ellas está por entresacar y sentar, y las tres son cuajadas y sobrepuestas de sedas de matices, y las otras cuatro con una guarnición de una tercia de ancho, cobertor, rodapiés, toalla y acerico con una guarnición bordada de los mismos matices con que está guarnecida, y treinta y ocho alamares de tres cuartas de alto bordados de oro y seda de matices en correspondencia de las goteras, y la toalla está labrada de matices de sedas á dos haces sobre gasa, las goteras y sobre carmesí encarnado el medio, y en él bordadas cuatro esquinas y un florón con que queda cuajado; que toda la dicha cama se tasó en cuarenta y seis mil ochocientos reales.
Una colgadura de cama de la China de gasa color de violeta , bordada y cuajada de unos ramos y flores sueltas de oro, que se compone de seis cortinas, ocho goteras, cielo y cobertor, una toalla de Italia, dos acericos bordados de sedas de matices y oro; tasado todo en cuatro mil cuatrocientos reales.
Un acerico de felpa y damasco azul, en doce reales.

Partición de bienes de Antonio de León y Soto, familiar del Santo Oficio, e inventario de ellos. AHPM, Francisco Testa, Prot. 2671,
Más seis almohadas con acerico, cada almohada a cuatro reales cada una.

Inventario y tasación del capital de Luis de Salas, platero de oro. 1617. AHPM, Prot. 3171.
Ítem, dos almohadas azules con sus acericos en tres ducados…Ítem, otras dos almohadas azueles en 22 reales…Ítem, dos almohadas de vivos verdes en 25 reales…

Testamento, inventario y almoneda de los bienes de Beatriz López de Ayala. Colima. México. 1570. Caja A-6, exp. 15, ff. 3 vta-7. una almohada de grana con su acerico…
una tira de almohada labrada de colorado con su acerico en 3 pesos y 2 tomines… dos tiras de almohadas de amarillo y verde con su acerico en 4 pesos…. otras dos almohadas labradas de amarillo y azul, la una guarnecida y la otra en tira con sus acericos en 10 pesos.
una cofia negra con sus acericos de oro;
Inventario de los bienes de doña Teresa Francisca Maria de Guadalupe Retes Paz y Vera, marquesa de San Jorge. Ciudad de México. 1695.
Dos almohadas y dos acericos de bretaña, todo bordado de seda verde y encarnada. Dos almohadas y un acerico de ruán con bordaduras de seda encarnada. Una almohada y dos acericos de ruán bordados de seda acijada.

Testamentaría de Andrés de Segura. Colima. México. 1570. Caja A-6, exp. 16, 21. Iten un almohada con su lana y acerico viejo.

Inventario de bienes del pintor Alonso Vázquez. México.1607
un adereço de almohadas con sus açericos y rodapiés labrado en Castilla de carmesí,

Isabel Ruiz de Monjaraz, viuda, contra los bienes de su difunto esposo Diego de Mendoza, por razón de la dote. Colima. México.1577. Caja A-10, exp. 4. seis almohadas con sus acericos, las dos labradas de seda colorada, y las dos de amarillo, y las dos deshiladas de blanco,

Testamento e inventario de los bienes de Maria de Sosa. México. 1677. Cuatro acericos de Ruán desilados de hilo.

1553. Testamento e inventario general de los bienes de Claudio Cilli, marichal de logis de s.m. y comendador de mayorga. Transcripción de Anastasio Rojo Vega. yten dos almohadas con dos açericos blancas.

1556. Inventario de los bienes de Francisca Manrique de Lluna, mujer de Periáñez del Corral. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega. quatro almohadas de olanda con sus tiras labradas de grana…. otras quatro con sus tiras labradas de seda negra y sus açericos…. otras quatro de ruán con unas tiras blancas y sus caireles y açericos…. otras quatro labradas de punto de çifra con sus azericos…. otras quatro nuevas labradas de punto de çifra con sus azericos.

1554. Inventario de los bienes de doña Luisa de Bracamonte. 1540. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: un azerico lleno de lana…. tres azeruelos.

1559. Inventario de los bienes de don Pedro Fernández de Velasco, condestable de Castilla Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: dos almoadas de olanda y un açerico labrado de seda amarilla y açul…. dos almoadas negras y tres açeruelos labrados de seda negra…. yten seis almoadas de olanda con quatro açericos labrados de grana colorado…. dos almoadas de olanda y un açerico labrados de seda amarilla y açul

1540. Inventario del doctor Juan Bueno, jurista. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: yten quatro almohadas grandes y dos hazerios de olanda labrados de grana son nuevas que nunca se enfundaron… yten otras quatro almohadas grandes y dos hazericos labradas de seda amarilla de medio punto y fileteadas de azul… yten otras quatro almoadas grandes de olanda con sus dos hazericos labradas de grana están muy poco traidas… yten otras quatro almohadas de olanda grandes con sus hazericos labrados de seda amarilla y fileteadas de negro es la lavor de medio punto están poco traidas… yten quatro almohadas y dos hazericos labrados de seda negra viejos rotos almohadas y hazericos almohadilla.

1546. Testamento e inventario de Juan de Monteser, contador de s.m. 1554. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: ocho almoadas azericos con una almoada mayor biejas y rotas en dos reales.

1547. Inventario de don Pedro de Duero. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: dos almohadas de negro y amarillo con un azerico en quarenta reales…. otras quatro almohadas angostas traidas con dos azerico en mil maravedís todo…. dos almohadas viejas de cama y un açerico en tres reales.

1553. Testamento e inventario de María de Bañuelos, viuda del  licenciado Ortún Pérez de Zumelzo. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: dos almohadas de ruán labradas de negro con sus dos açeruelos en ocho reales….siete almohadas blancas de lienzo casero y quatro hazericos a dos reales uno con otro azeruelos….dos azeruelos de grana tres reales.

1550. Testamento e inventario de Diego de Santa Cruz, contador de relaciones de s.m. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: treze almohadas de cama blancas y dos hazericos de red y las dos llenas de lana…. dos almohadas labradas de negro y dos azericos.

1553. Testamento e inventario de doña Luisa Jufre. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega. quatro tiras de azericos dos de grana y las dos de negro común; dos tiras de tramado común.

1554. Inventario de García de Castro, contador de resultas de s.m. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: un hazerico nuevo de olanda  

1554. Testamento e inventario de Diego Navarro, contador de mercedes. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: dos trabeseros de grana con sus azericos.

1559. Inventario de maestre Antón, reloxero. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: dos açericos labrados de colorado tasado en dos reales.

1559. Testamento e inventario de Esteban Hernández, tendero. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: yten quatro almoadas la una labrada de negro y las otras dos blancas y dos açericos el uno labrado de negro y el otro con unas çintas coloradas todo biejo y muy traido.

1558. Inventario de Gabriela Sanz, viuda del platero Cristóbal Remón y mujer del platero Andrés de Viramendi. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: más dos almoadas de olanda y dos açericos labrados de lo mesmo.

1558. Testamento e inventario del platero Cristóbal Remón. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: dos almoadas de grana y dos açericos…. dos almoadas de red y dos açericos; dos almoadas blancas de bocadillos y un açeruelo.

1557. Testamento e inventario de Alonso Pérez, tasador y repartidor de la chancillería. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega. yten tres almoadas labradas de colores y un açerico.

1557. Testamento del mercader Diego de Aranda Madrid. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: doze almoadas blancas labradas y çinco açericos labrados todas de olanda…. veinte y quatro almoadas llanas blancas y ocho azericos.

1557. Testamento e inventario de Antonio Docampo, conquistador. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: mas quatro almoadas y dos açericos de olanda labradas de seda açul.

1557. Inventario de Martín de Urbina, cintorero. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: yten tasaron dos almohadas y un açerico llenas de lana blancas traydas y el açerico labrado de azul en seis reales…. yten tasaron dos almohadas blancas llenas de lana y un açerico açul viejas en seis reales.

1557. Inventario de Ana Sarmiento, criada de la emperatriz, mujer de Cristóbal Ortega, gentilhombre de s.m. y caballerizo de la emperatriz. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: yten un açerico de cama…. yten dos azeruelos de grana…. yten dos açeruelos de seda amarilla…. yten un açeruelo…. yten otro açeruelo traydos…; yten tres açericos pequeños.

1556. Inventario de Juan de Arandia, sombrerero. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: yten dos almoadas de olanda con unas tiras labradas de grana y dos açericos de lo mismo buenas; yten otras dos almoadas de olanda con unas tiras de negro buenas y dos açericos de lo mismo.

1556. Inventario de los bienes de Andrés de Jerez. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: más dos açericos blancos.... más otras quatro almoadas labradas de red dos dellas con sus açericos y las otras dos de ruán bastas.

1546-1555. Inventario de Alonso de Almenara, médico-cirujano y de su mujer Ana de Espinosa. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: ytem un acerico de amarillo labrado; otro acerico labrado de negro….yten dos açericos de lienço casero con sus franjas blancas y otro açerico con una çinta colorada….yten dos almohadas de olanda labradas de grana con sus dos açericos de lo mesmo buenos…. yten otras dos almohadas de olanda labradas de seda amarilla perfiladas con açul con sus dos açericos de lo mesmo nuevas.

1550. Dote de doña Beatriz de Mendoza, hija del virrey de Nueva España, con don Juan de Velasco. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega: quatro almoadas labradas de negro y llanas de medio punto amarillo y dos azericos de lo mismo…. otras quatro almoadas questan labradas y están tanbien labradas de negro y llenas de medio punto amarillo con dos açericos de lo mismo…. otras quatro almoadas traydas de unas clabellinas verdes y coloradas con sus açericos de lo mismo…. otras quatro almoadas labradas de grana traydas con dos açericos de lo mismo…. mas otras tiras para quatro açericos de lo mismo.

Autoridades.

Pedro de Valderrama, (¿?-1611).
Exercicios Espirituales para todos los días de cuaresma.
En tiempo de esta profecía, avía unas falsas profetizas, las quales echavan almohadas y hazericos para dormir labrados y mollidos, con que engañavan al pueblo.

Anastasio Pantaleón de Ribera. (1600-1629).
Romance al conde de Ampudia.
Tate en el genero dado,/  question es donde yo mismo/ suelo acostado mil vezes/ andar a bueltas conmigo. Nada me desvela tanto, / bien lo sabe mi azerico, / como dudar si seréis / talabarte o abanino.

Padre Francisco Aguado, de la Compañía de Iesus.
El cristiano sabio.
 Que significa ... poner su mano izquierda la sabiduría llena de riqueza y gloria por acerico en que descanse la cabeça del alma.

Juan Polo de Ondegardo y Zarate. (1575-)
Notables daños de no guardar a los indios sus fueros.
Colcha y rodapiés también de red, con su flueco y randa; dos almohadas que alistan lazos de azul y amarillo debajo de un acerillo; y porque sus faldas vistan las manchas de la pared, tres sábanas, aunque tiernas por viejas, distinguen piernas, ya de lienzo, ya de red. Un cielo encima colgado, con fluecos del mismo modo, que viéndole blanco todo, dije: « el cielo está nublado », y dos doseles que son adorno del aposento; un prolijo paramento; pintada en él la Pasión, y la que dicha, mi ciego amor; de agüelos conquistadores heredé hacienda y valor.

Fray Juan de TOLOSA (S XVI).
Discursos predicables a modo de diálogos.
Y el Cavallero que se crió en regalos y blanduras: la cama blanda y la camisa delicada, con las almohadas de algodón y los colchones y acerillos de pluma, comiendo manjares suaves, que a ésse le hagan Galeote o remero, es grave caso.

Gabriel Téllez, llamado tambien el Tirso de Molina (1583-          1648)
La villana de Vallecas.
Colcha y rodapiés también
de red, con su flueco y randa;
dos almohadas que alistan
lazos de azul y amarillo,
debajo de un acerillo,
y porque sus faldas vistan
las manchas ,de la pared,
tres sábanas, aunque tiernas
por viejas, distinguen piernas,
ya de lienzo, ya de red..

Los Cigarrales de Toledo.
Vio una cama .... Sobre los dos acerillos de açahar y violetas que estavan encima de dos cogines de retamas, hinojos y lirios, leyó estas letras: en el uno, Seguridad, y en el otro, Descuydo.

Lorenzo de Sepúlveda (XVI).
Romances nuevamente sacados de historias antiguas de la crónica de España.
El cobertor de la cama,
Un brocado de tres altos,
Almohadas y aciruelos
Ricamente están labrados.


Acerico de costurera o de alfileres.

En Valenciano: Coixinet de les agulles.
Almohadilla de seda o de otra tela vistosa, embutida de lana, borra o salvado y que sirve para clavar alfileres o agujones de pelo y de sombrero. Tambien llamaban así al que se utilizaba por las costureras para hacer labores.
El diccionario de la RAE, lo recoge desde su edición de 1726. Se llama tambien una almohadica mui pequeña, con una borlita o puntada en medio, que passa de una parte a la otra, en la qual clavan las mugeres los alfileres para que no se les pierdan. Terreros añade que le llaman tambien a una almohadilla para clavar las agujas del pelo. almahadica den que usan para poner los alfileres, y del mismo modo le usan las señoras para guardar los de su peinado. En Francia pelote o pelotón.
En el sentido de almohadilla para clavar los alfileres, lo llevan Lope de Vega y Carpio. (1562-1635) en la Arcadia: Coridón combatió con Leriano; hiciéronlo entrambos bien, y diose el precio a Coridón. Presentó a Diana un acerillo de alfileres de tela verde, guarnecido de oro escarchado. Con Belardo combatió Laureo; ganó Belardo un corazón de marfil con las flechas de oro, y diósele a Celia, porque si ganara más que tiene estrellas el cielo, sin duda se los diera todos. Y mucho más tarde Leopoldo Alas “Clarín”, en La Regenta: Esta historia no la sabía bien Obdulia; creía que se trataba de un norteamericano; se lo había dicho Visitación... « ¿ Por qué no había ido al teatro? Tal vez allí hubiera podido alejar de sí aquellas ideas tristes, desconsoladoras que se clavaban en su cerebro como alfileres en un acerico. Si estaba siendo una tonta. ¿ Por qué no había de hacer lo que todas las demás? »

José Mor de Fuentes. (1762-1848) Bosquejillo de la vida y escritos, lo utiliza como cojín sobre el que hacían labores las mujeres: Entre las varias que se hallaron en este caso, ocurrió que estando ya leyendo un periódico, vinieron dos a sentarse a mi lado, que al golpe comprendí que eran madre e hija. Esta llevaba un sombrero negro con cintas y gasas blancas y un vestido elegante de color. Púsose luego a hacer su labor con una especie de almohadilla o acerico tan primoroso que no pude menos de preguntarle el nombre de aquel mueble y el paraje donde lo había comprado.
Ramón de la Cruz Cano y Olmedilla, (1731-1794) en el pueblo sin mozas, hace una relación de las cosas que necesita una dama de moda para equiparse antes de salir a la calle, y entre ellas relaciona el acerico como electo indispensable para terminar de componerse, ya que en el tiene las agujas para sujetar los complementos del vestido:  corbata o pañuelo, y a mano el acerico para el plegatorio general.


Acerico.  (Objeto devocional).

En este sentido no lo lleva ningún diccionario que yo conozca. Se trata de unas diminutas almohadillas, rellenas de algodón, lana, salvado o serrín. Por lo general tenian forma acorazonada o cuadrada y se llevaban a manera de escapulario. Eran de producción especialmente en los conventos de monjas.

De ello hacen cita algunos de los autores recientes, especialmente José María de Pereda. (1833-1906) en de Tal palo, tal astilla: bajaba luego la imagen del santo de su nicho del altar mayor, y la acomodaba sobre la peana de las andas, y la limpiaba el polvo, y la dejaba en disposición de ser vestida al día siguiente, mucho antes de la misa mayor, con dos pañuelos, bien cumplidos, de espumilla, y adornada con un arco más alto que ella, sujeto por sus dos extremidades a la barandilla de las andas, y profusamente revestido de pañuelos, cintas, relicarios y acericos, prestados a mucha honra por los pudientes del lugar. En Don Gonzalo González de la Gonzalera: no irá moza a tomar puesto junto al baile a esperar la fina invitación de algún mancebo, sin haber entrado antes a rezar al Santo de la ermita y depositar su óbolo en el platillo que al efecto estará sobre las andas de aquél, y admirado el arco de pañuelos, cintas, acericos y relicarios, bajo el cual se hallará expuesta la imagen todo el día en el cuerpo de la iglesia; y ni moza ni zagal se retirará a la tarde sin cargar el pañuelo de perdones, para obsequiar en el pueblo con la tostada avellana o la dulce rosquilla, a las personas de su cariño, que no participaron de la fiesta...Y en Escenas montañesas: Tales primores habían hecho mis primas con la imagen. Hallábase ésta bajo dos arcos cruzados, en el sentido de las diagonales de las andas, revestidos de pañuelos de seda de sobresalientes colores, y caían sobre la cabeza del Bautista multitud de relicarios, campanillas, acericos y escapularios; y no pareciéndoles, sin duda, bastante a mis primas la piel con que el escultor cubrió la desnudez de la imagen, habíanle colgado sobre los hombros un rico chal de Manila, que le llegaba hasta los pies, y colocado en la mano con que señalaba el corderito, un pompón encarnado y verde, procedente de un chacó de realistas, cuerpo a que, en sus mocedades, había tenido mi tío la honra de pertenecer.
En este sentido lo hace tambien Pedro Antonio de Alarcón. (1833-1891) en el Escándalo: Dígale usted a Fabián que yo lo amo tanto como Gregoria lo ama a usted, y que deseo que él me ame a mí tanto como usted ama a Gregoria.’ »y, a propósito... ¡ se me olvidaba!... Gabriela le ha bordado a Gregoria un pañuelo preciosísimo, y le ha regalado además un relicario, un acerico y un rosario de semillas de Jerusalén.
Carlos Frontaura (1834-1910). Caricaturas retratos.
Dona Casta se está en la iglesia pasando el tiempo lo mismo que pudiera estar en cualquiera otra parte. Oye todas las misas que salen, y cuando terminadas todas van á cerrar el templo, ella se va á hablar con la madre Filomena de la Transfiguración, quien le da alguna estampita ó un acerico que tiene que llevar de regalo á una casa, y al mismo tiempo algún que otro encargo de sus compañeras, como comprar un niño Dios para vestirlo, ó llevar á casa de los conocimientos, con objeto de que las compre alguna persona de gusto…


Acero damasquino.

Tambien acero adamascado, acero adamasquinado y acero de Damasco.

Acero damasquino.

El acero de damasco (denominado también como acero damasquino) es un acero crucible, resultado  de una aleación que tenía al mismo tiempo las cualidades de dureza y flexibilidad, y por tanto proporcionaba unos resultados idoneos para la fabricación de En Sri Lanka se han datado fundiciones de acero mediante el metodo del Carbono 14, que corresponden al año 300. Probablemente los espaderos de Sri Lanka crearon una tecnica conocida como acero wootz que elaboraba un acero con muy poco contenido de carbono. Se añadía vidrio durante el fundido del hierro y se calentaba con carbón vegetal. El cristal actuaba como un agente que hacía fluir las impurezas de la mezcla permitiendo que afloren a la superficie durante el enfriamiento.aquí se fue propagando lentamente a lo largo del mundo.
Es en tiempos de Domiciano cuando el acero se instaló en Damasco, y los espaderos de dicha ciudad crearon un procedimiento de obtención de acero duro y no quebradizo. El cual, alcanzó una gran importancia y reconocimiento llegando a nombrarse "acero damasquino" o "acero adamascado". Las espadas originales de acero de Damasco se elaboraron en las vecindades de Damasco, desde el siglo VIII al XVIII, todo un milenio.
Durante las Cruzadas, los europeos conocieron las cualidades del acero damasquino, e intentaron producirlo en Europa, cosa que al parecer solo se consiguió en Toledo. Consiguiendo imitarlas poniendoles un alma de hierro dulce. Al investigar las cualidades del acero damasquino descubrieron que el hermoso irisado que tenian las hojas de las espadas damasquinas se debía a la aleación, durante la forja, de materiales de diferente carbonado: acero, hierro, carbono, silicio, azufre, fósforo, magnesio, níquel y cromo.
El acero damasquino se conseguía enroscando diversas varillas de acero y hierro, forjando el manojo en una sola pieza para formar la hoja de espada o puñal. La técnica se perdió hace unos siglos y ha vuelto a ser redescubierta y los profesores de la Complutense A.J. Criado y J.A. Martínez, en una investigación de varios años, han llegando a fabricar varios ejemplares de espadas damasquinas.
El irisado de la superficie del acero, no era creado directamente por el espadero, sino que se producia por la propia tecnica. Los claros y oscuros se producen por distintas concentraciones de carburo de hierro en determinadas zonas. Algunas de estas irisaciones llegaron a tener nombres propios, como la denominada "escalera de Mahoma" que hacia marcas verticales. En la actualidad los fabricantes de mesas de bar, están reproduciendo estas irisaciones sobre acero inoxidable con gran éxito.

Sobre la tecnica de producción del acero  adamascado, encontramos información en autores franceses como son Louis Jacques Thénard descubridor del peróxido de hidrógeno o agua oxigenada, en su Tratado completo de química teórica y práctica,

Breant no opina como Faraday y Stodart sobre la naturaleza del acero adamascado de la India, y cree que este es un acero fundido mas cargado de carbon que los aceros de Europa, que se hace cristalizando convenientemente dos combinaciones distintas y definidas de hierro y carbon, una de acero puro y otra de acero carburado. Segun este químico, parece que no se forma adamascada cuando la cantidad de carbono es igual á la del acero puro, porque entonces el compuesto es homogeneo, y sí se forma cuando hay un esceso de hierro, el adamascado procedente de una mezcla de acero y hierro es blanco y poco marcado. Nunca se obtiene bueno sino cuando hay bastante carbon para producir un poco de hierro fundido El enfriamiento lento es condicion esencial para facilitar á los dos compuestos de diferente fusibilidad que se separen y cristalizen. Es necesario tambien meter las piezas en agua acidulada que corroe con preferencia el acero le ennegrece y hace resaltar mas la cristalizacion. Cien partes de limaduras de hierro fundido muy gris y 100 de las oxidadas de antemano, han dado un acero de un hermoso adamascado propio para la fabricacion de las armas blancas Los hierros colados de color mas oscuro son los mejores para este fin Puede hacerse tambien el adamascado fundiendo 100 partes de hierro dulce con 2 de humo de pez.

Secretos novisimos de artes y oficios, Traducidos y aumentados por José Oriol Ronquillo y Vidal.  Escrito por Mr Palouze

Los aceros fundidos se aligan con otros metales como la plata, plomo, sodio, potasio, manganeso, rodio, cromo, y aunque estos solo entran en muy pequeñas proporciones, sin embargo las propiedades del acero son muy modificadas por esta liga, la plata principalmente aumenta muchísimo su dureza. La modificacion mas notable del acero fundido es el adamascado. Un pedazo de acero de Bombay llamado wootz, que tenga una superficie pulimentada y se cubra de una capa de ácido nítrico debilitado despues de algunos instantes se la observa un dibujo vermiculado mas ó menos regular que se llama  adamascado. Fundiendo de nuevo el acero Wootz conserva esta misma propiedad de ser adamascado. Comienza á imitarse en Europa

Lope de Vega. (1562-1635), en La niña de plata.
Traigo cincuenta alfombras, que en labores compiten con las nubes de los cielos, al tiempo que las sombras son mayores. Traigo dos cajas de listados velos de amarillo, de nácar, de morado, de flor de malva y de color de celos; y digno solamente de tu lado un cuchillo de monte damasquino, en un cinto de lobo tachonado, que por las cerdas del color marino, sale también el oro y los diamantes que deslucen desnudo el temple fino.

Jacinto de Carvajal. (1567-¿?) en Relación del descubrimientodel río Apure hasta su ingreso en el Orinoco
Ciñole al cuerpo del gentil gandul un paño de manos de Holanda, labrado con clavellinas rojas, barahúndas y cortados primorosos, con puntos de aire muy sutiles y crecidas puntas en los remates suyos, y sobre una encarnada banda con rapacejos de oro que le abrazaba una y otra punta un grueso botón de escarchado oro a lo francés; le puso un bordado tahalí que sustentaba un terso y damasquino alfanje con embutidos de plata la guarnición y pomo, con que si, como yo le vi en las playas del ostentativo Apure, apareciera en la real corte de nuestro superior Monarca,

Baltasar Gracián. (1601-1658) en El héroe
Rompió con solos cuatro de los suyos el Aquiles moderno, Carlos Manuel de Saboya, por medio de cuatrocientas corazas enemigas, y satisfizo a la universal admiración diciendo que no hay compañía en el mayor aprieto como la de un gran corazón. Suple la sobra de él la falta de todo lo demás, siendo siempre el primero que llega a la dificultad y vence. Presentáronle al rey de Arabia un alfanje damasquino, lisonja para un guerrero. Alabáronle los grandes de la asistencia áulica, no por ceremonia, sí con razón; y atentos a la fineza y arte, alargáranse a juzgarle por rayo de acero, si no pecara algo en corto.

Miguel de Cervantes Saavedra. (1547-1616) en Don Quijote de la Mancha.

…. antes con gentil continente y con intrépido corazón los ha de acometer y embestir, y, si fuere posible, vencerlos y desbaratarlos en un pequeño instante, aunque viniesen armados de unas conchas de un cierto pescado que dicen que son más duras que si fuesen de diamantes, y en lugar de espadas trujesen cuchillos tajantes de damasquino acero, o porras ferradas con puntas asimismo de acero, como yo las he visto más de dos veces.

Luís de Camoes. (1525-1580), en Los Lusiadas.
Un ropon de damasco ostenta fino, De color Tíria, entro ellos muy preciada: Y un collar cuelga al cuello, diamantino, Dó el arte á la materia vé humillada: Con resplandor reluce damasquino rica daga, en el cinto, bien labrada: Y orla, y sandalia, y todo, con primores Cubren aljófar y oro en mil labores.

Alonso de Contreras. (1582-1641) en Discurso de mi vida.
Llegué al puerto Cualla, que éste es su nombre, con mi caramuzal de trigo. Luego vino mi compadre, que se llamaba Antonaque y era el capitán de aquella gente, con su aljuba de paño fino y sus cuchillos damasquinos con cadenas de plata y su alfanje con guarnición de plata. En entrando en la fragata, luego me besó; mandé nos diesen de beber, como era costumbre.

Vicente Espinel. (1550-1624) en Vida del escudero Marcos de Obregón
Él se paró colorado como un escaramujo, y los demás estuvieron toda la noche reventando de risa y dándole matraca, y el aperador muy agradecido de haber hallado sus higos, y yo muy contento del buen acogimiento; y por el buen hospedaje dejéle dos cuchillos damasquinos, con que por poco le cortara las orejas al ladrón de los higos. Descanso decisiete. Habiendo descansado aquella noche lo que pareció que bastaba para los trabajos de mi macho, fui a rogalle que se animase, y gruñendo alzó la pata y al mismo tiempo dile un palo, con que se le acordó el trabajo pasado.

En la siguiente cita que es del autor anonimo del Viaje de Turquía, consta tambien que el acero de Damasco, se utilizaba para hacer agujas de coser:
Pedro. - Quasi es tan barato, y son tan primos los sastres de allá, que perspuntan de arriba abaxo toda una ropa, como paresçe mejor, y dura doblado.
Mata. - ¡ Ansí costará caro!

Pedro. - Un ducado cuesta el perspuntar no más; porque no penséis tampoco que es como perspunte de jubón, tan menudo, sino tienen unas agujas damasquinas largas un geme y delgadas como un cabello y con ellas más que si fuese libre, y es verdad que de la repentina mudanza por tres días no sentía nada, porque no me lo podía creer a mí mesmo ni persuadir que fuese ansí. Luego el capitán que nos tomó, que se llamaba Sactán Mustafá, nos sentó a su mesa y dionos de comer de lo que tenía para sí, y algunos bobos de mis compañeros pensaban que el viaje había de ser ansí; pero yo les consolé
.




Aceros de silla.

Unas piezas consistentes en chapas que revisten los fustes de la silla de armas. Inventario del príncipe Don Carlos, hijo de Felipe II y de su primera esposa y prima Manuela de Portugal realizado en 1569. Una silla de terciopelo blanco, armada con sus azeros grabados y dorados.


Achinelado.

Valenciano: aginelat.
Covarrubias no lo registra de manera independiente este vocablo, en cambio lo hace al hablar de la chinela: La chinela, por ser igual, viene a qualquiera de los pies, y assí es común, y por esta causa tienen la punta roma, con los dos corneçuelos iguales, y el çapato que tiene esta forma le llaman achinelado. El diccionario de la RAE, lo hace desde su edición en 1726, y dice: Llamase así el zapato que tiene la hechura de chinela, y como tal se usa.
Solamente he encontrado una cita de autor y es en la Comedia la Eufrosina de Fernando de Ballesteros y Saavedra (1576-1657), que parece ser una traducción de la obra desconocida del mismo nombre de Jorge Ferreira de Vasconcelos. E ella hay una conversación entre Carofilo y Filtria: Cariofilo- Daré yo toda la zapateria: Hombre soy yo que sé negar nada?. Filtria- Yo me contentaré con unas zapatillas, y más si fuessen achineladas.
Tambien solo tengo una cita en el documento de 1542. Testamento e inventario de Juan de Tula, zapatero de Valladolid: Yten mas siete pares de botas de cordoban achineladas.


Achiote. (árbol)

Ver tambien rocou.
Valenciano: archote.
Tambien en España: achote, archote y archiote. achiote, achyote, achiyote y en lenguas indígenas tambien se registra: achioti, achioto, achite, achotai; achote, acote, achicote; achoete, achuete; chote, achiotl, achiyotl.
El diccionario de la RAE, lo registra desde 1726: árbol grande que hay en la America, cuyo tronco se parece al del limón. Por defuera es verde y roxo, las hojas son semejantes a las del olmo, aunque mayores, las flores son del tamaño de una rosa y de cinco hojas, que empiezan en blanco y terminan en roxo. El fruto es algo mayor que una almendra, rayado por quatro partes, y quando está madura se abre, y tiene dentro unos granitos mui encendidos semejantes a los de las uvas, los quales son mui útiles para tinturas y otras cosas.
A finales del XVIII, Terreros ya lo identifica con la bija Orellana: planta de las indias occidentales de estado y medio de alto......(F)achiote. (L) achiotus, achiotum. Otros llaman al achiote Orellana y los tintoreros llaman al achiote al Rocou.  Achiote, y según otros achote. Los Tintoreros llaman Achioti al Rocou. En la misma sintonía andan tambien Clavigero: El fruto del achiote, que los franceses llaman rocou , servía a los tintes de los mexicanos como ahora sirve a los de los europeos. Colmeiro: La Bixa Orellana llamada bija, Achote, Achiote, Achiotillo, Achiotl de Méjico y urucú en Brasil. Juan de Arona en su diccionario de peruanismos: El achote que nosotros hemos visto por la costa del Perú es una mata como la del algodón, cuyos frutos se parecen a los del cardosanto, siendo un erizo lleno de simiente menuda  roja, y que se usa para teñir de colorado el caldo del puchero....Achote o achiote es también Cubanismo.   Francisco José de Caldas, en un discurso: El cacao es de este género; fructifica todo el año, pero las cosechas son por San Juan y Navidad. Lo mismo se observa en los naranjos (Citrus Oftrantium ), los curos o aguacates (Laurfu persea), el achiote o rocou (Bija orellana) , los totumos (Crascentia cucurbitifera), y otras muchas que sería largo enumerar. Todos estos autores, dicen que se llama tambien rocou. En realidad ha recibido más de 50 nombres diferentes entre las culturas indígenas, poro que vamos a dejar de lado, ya que los nombres que aparecen en la indumentaria se concentran en el vocablo achote y sus variantes.
La etimología de la palabra achiote es una castellanización del náhuatl achiotl. La etimología del nombre bixa, es adaptación del portugués del nombre dado por los habitantes de las Antillas; orellana, dedicado al explorador español Francisco de Orellana. El otro nombre por el cual es muy conocido es urucú (palabra que procede tanto del guaraní como del tupi uru-ku, que significa rojo.
El achiote, urucú u onoto (Bixa orellana) es una especie botánica arborescente de las regiones intertropicales de América, cultivado específicamente en Colombia, México, Ecuador y Andes de Perú, desde la época precolombina, y según Ronquillo en las Antillas y en la India. De su fruto se obtiene la especia homónima, habitual en la gastronomía mexicana. Los portugueses, le llaman también açafroa y colorau, por su parecido colorante con el azafrán. Los ingleses le llaman annatto.
Aunque antiguamente el achiotero o bixa Orellana, se consideraba un árbol, en realidad es un arbusto grande y de copa baja y frondosa, y del que hay algunas variedades. Es de hoja perenne y suele alcanzar unos 4 o 5 m. El fruto es una cápsula bivalva cubierta de pelos espinosos en la que se encierran un cierto número de semillas algo más gruesas que las del yero cubiertas de una materia blanda, viscosa, resinosa, y de un hermoso color de bermellón.
Como árbol, solo lo he encontrado en una cita de Lope de Vega Carpio (1562-1635), en  El laurel de Apolo: Estaba por la tarde con su dueño, a la orilla del agua el barco atado, cuando algunos Indianos viendo el leño, de mil árboles Indios enramado, bejucos de guaquimos, camaironas de arroba los racimos, aguacates, mageyes, achiotes, quithayas, guamas, tunas y zapotes. Y en Mateo  Rosas de Oquendo (1559-1612), en un poema: Diráme que hay chocolate; ¡oh, qué hermoso almodrote! cámara del dios Cupido cuando come camarones. Él es hecho de cacao, de patastle y achiote, con suchil, suchicallastle, con su chiplateo y atole. Mira que nombres aquestos de la barca de Aqueronte para conjurar
En cambio es muy frecuente encontrar citas entre los autores que describen viajes por las Indias. Veamos a continuación algunas de ellas:
Antonio Vázquez Espinosa.(1570-1630) En Compendio y Descripción de las Indias Occidentales, nos habla de dos variedades: El árbol de achiote es parecido al albarquoque en el grandor y hoja, aunque es algo mayor, echa una flor parecida a la de zarzamora, de que se hace un capullo ….Ay otra especie de achiote, del color de açafráu, que llaman Achiomico.
Fray Juan de Torquemada.(¿?-1557) Monarchia Indiana, con el origen y guerras de los Indios Occidentales, de sus poblazones, descubrimientos, conquista, conversión y otras cosas maravillosas de la mesma tierra: y las Contrataciones de aves, mantas, plumas, sal, cacao y achiote que es una semilla que se hecha en el chocolate y tiene el efecto de bermellón en el color. Bernardo Vargas Machuca (1557-1622), en Milicia y Descripción de las Indias: Bija o achiote es un árbol que da un capullejo dentro del cual hay unas pepitas cubiertas de una harina colorada que parece alheña. Antonio de Herrera y Tordesillas.(1549-1626) en Historia general de los hechos de los castellanos en las Islas y Tierra Firme del mar Océano que llaman Indias Occidentales conocida como Décadas, copia literalmente el texto de Torquemada.: Las contrataciones de aves, mantas, plumas, sal, cacao, achite, que es como vermellón, para pintarse.
Casimiro Gómez Ortega (1740-1818), en Instrucción sobre el modo más seguro y económico de transportar plantas vivas: ....la planta que produce la fruta llamada Cunáma, de la qual sacan aceyte para alumbrarse, y para la comida: el árbol de que se hace el Achote para las tinturas: el Tutumo, árbol de cuya fruta se forman vasijas, y su carne es muy resolutiva.
Joaquín Martínez de Zúñiga y Díaz de Llarraza (1760-1818), Estadismo de las Islas Filipinas: Andan sus moradores por toda la provincia recogiendo cacao, pimienta, achoete, que son unos granitos que se crían dentro de un erizo semejante a la castaña y los produce un árbol mediano y muy copudo, y sirve para teñir la ropa de paxizo y para dar color a comidas, menestras y todo género de tejidos.
Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán (1643-1700). Recordación Florida o Historia de Guatemala: Se afianza más esta verdad, tan despreciada de ignorantes y codiciosos materiales, solo inclinados a la tinta, achyote, vainillas y otras cosas que les ponen delante a precios abatidos.
Juan de Villagutierre Sotomayor (siglo XVI). Historia de la conquista del Itzá .
Y este pueblo se llama Zocomo y es donde rescataban los indios de la Verapaz el achiote, que se decía daban al alcalde mayor y algún cacao. Y el otro pueblo se componía de indios huidos del Lacandón que no habían querido….
Y también en aquellos contornos de la laguna, hay y se coge grana fina, añil de excelente género, vainillas sumamente gruesas y grandes, cacao, achiote, algodón, cera, miel, piñas dulces, fríjoles, ciruelas, batatas, plátanos de todos géneros y otras diversas legumbres.
De donde sacaba el piloto, que el alcalde mayor embarazaba por todos medios el que se abriese el camino por allí, porque no le faltase el achiote, algodón, cacao y vainillas que los indios de su partido le traían de la montaña.
….al presente se estaba cogiendo maíz muy bueno y nuevo; las mazorcas y grano con extremo gruesas; el excelente género de añil, grana, vainillas, cacao, achiote, algodón, cera, miel y de todas legumbres que en aquella tierra se cogen y las muchas aves de Castilla y de la tierra que se crían.
…. aquellas montañas, de donde sacaban crecidos intereses; ya por una parte de mucho cacao, ya por otra de más de treinta y seis mil libras de achiote, que salían todos los años por la Verapaz y castillo del Golfo, teniendo aquellos indios de la Verapaz muy pocos o ningunos pies ….
Antonio Vázquez de Espinosa (1570-1630). Compendio y descripción de las Indias Occidentales      
….criase mucha cera y miel de abejas en cantidad de colmenas que hay en toda la provincia y por los huecos de los árboles, por los montes cacao, grana, achiote, añil; algodón de que hacen mucha ropa, y otras cosas curiosas que sacan para otras provincias.
….mayas es otra fruta que se cría en matas como cardo, espinosas, echan racimos muy grandes, es la fruta del tamaño de grandes cermenas; piñas, achiote, pita y otros muchos géneros de frutas, que es imposible referirlas, y por ser la tierra tan fértil y abundante....




Achiote. (Materia tintorea)

Colorante que se obtenía del arbusto con el mismo nombre. Se utilizaba principalmente para el tinte de los tejidos. Con dicho colorante se obtenían los siguientes colores:
Aurora.
Blanco de la China.
Oro claro y subido.
Fuego.
Mordoree claro y subido.
Dorado.
Naranjados claros y subidos.
Canelados.
Tabacos claros y subidos.
Anteados o agamuzados claros y subidos.

El tintorero valenciano Luis Fernández en su Tratado instructivo y práctico sobre el Arte de la Tintura, Madrid, 1778, nos proporciona interesantes datos sobre su procedencia y utilización: Hay dos clases una que viene de Vera-Paz y otra de La Martinica. Este ingrediente, necesita de una legia como ya se ha indicado. El achiote de Vera-Paz, viene en unos bollos como el chocolate y se deberá observar si por el centro están de color sangre oscuro y en caso de ser así no se dudará de su buena calidad. Como prueba mas segura, se puede disolver en legia caliente y si disuelve bien es que no tiene mezclas de achiote de La Martinica, de harina de centeno o de tierra colorada.
El achiote de la Martinica, tiene mucho menos valor que el que antecede y como no admite ninguna mezcla de falsificación, la precaución que hay que tener es que esté húmedo de legia u orines que es muy beneficioso para su conservación.
El que necesite hacer algún empleo en Achiote de Vera Paz  hará la prueba de partir algunos bollos, que son imitados en la hechura á los que se hacen de chocolate y observará si por el centro están de color de sangre obscuro y hermoso, y en caso de verificarse esta seña, no se puede dudar sea de buena calidad y sin mezcla alguna, pero para asegurarse mas en la compra, es necesario que después se muelan tres ó quatro bollos, ó la mitad de cada uno, y desleírlos con legía caliente, pasándolos por un tamiz bien tupido, y cerrado, y si se disolviese todo, y pasase por dicho tamiz es señal confirmada de ser achiote liquido, pero si se viese queda alguna corta porción,  sin querer pasar por el citado tamiz, es prueba de estar mezclado con achiote de la Martinica, harina de centenos o tierra colorada, cuyas mezclas he visto en este ingrediente.
El Achiote de la Martinica viene siempre mojado y en cubas de madera envuelto en hojas muy anchas, por cuyo motivo y no ser tan liquido, ni de tan buena calidad como el de Vera Paz, tiene la mitad de valor ó algo menos, porque en este hasta el día no se ha encontrado mas mezcla que la que trae consigo de estar muy mojado, pero esta es una falta que el que lo compra puede conocerla y en virtud de ella ajustar á su satisfacción el precio que ha de pagar, bien entendido que en algunas ocasiones es muy favorable á este ingrediente el que lo humedezcan con un poco de legía ü orines por quanto si se seca pierde mucha parte de su virtud y para evitar este perjuicio es muy favorable tenerlo en parte fresca
Ronquillo, al igual que Fernández, tambien nos informa de su procedencia y utilización: Esta materia es la que constituye el Achote ó Achiote. Para obtener el Achiote se maceraban las semillas en agua caliente; se echaba en un tamiz y se recogía el agua con la materia colorante; se dejaba posar, hasta conseguir una pasta y se le daba la forma de panes. En ocasiones se le añadía un poco de aceite á la pasta, á fin de conservarla y de hacer subir su color. La pasta de achiote es á veces de un hedor insoportable, ocasionando con frecuencia violentos males de cabeza á los operarios que la trabajan.
En el comercio se conocen dos especies principales de achiote, el en tablillas y el en cilindros.
El primero, que respecto á la cantidad es el más importante, se recibe en Europa casi en totalidad de Cayena, y principalmente por la vía de los Estados-Unidos: nos llega en forma de panes cuadrados, del peso de 2 a 3 libras, envueltos en hojas de banano. El segundo se nos remite principalmente del Brasil: los rollos ó cilindros son pequeños, no excediendo del peso de 2 á 3 onzas; es duro, seco y compacto, moreno al exterior, y de un rojo magnifico al interior.
El achiote bien preparado debe ser de un color de aurora brillante, suave al tacto, y como untuoso, y de bastante consistencia. Debe escogerse de un color rojo sanguíneo interiormente, de consistencia blanda, de un sabor astringente y de un olor animalizado. En el comercio se le conserva su blandura malaxándolo de vez en cuando con orina, lo que sirve igualmente para avivar su color. Ofrece, como la orchilla, puntos blancos y brillantes, probablemente debidos á la eflorescencia de una sal amoniacal.
Tratando el achiote con una disolución alcalina da un color amarillo dorado magnífico , que se precipita sobre la seda y el algodón no alumbrados, por medio del ácido acético; pero este color que , en razón de su lustre, no puede ser reemplazado por ningún otro , es por desgracia muy fugaz.
El achiote se adulterará veces mezclándole tierra roja, ó ladrillo pulverizado, fraude que se reconoce desleyendo esta sustancia en el agua; si tomo i. no es pura, se verá, en lugar dé la disolución clara y limpia, polvo en el fondo del vaso.
Los Indios emplean el achiote, mezclado con aceite de ricino o de coco, para untarse el cuerpo mañana y tarde, en particular las mugeres, haciendo de él una especie de adorno, aunque parece también que el sabor amargo de esta sustancia aleja los insectos, lo que explica su grande utilidad en los climas ardientes de la América, en que los másticos y los cínifes son una calamidad.

Lo mismo en Arte de la tintura de sedas  Escrito por Pierre Joseph Macquer:

El Achiote es una droga que sirve para la Tintura y la Pintura conocida por nosotros con el mismo nombre de Achiote que se la da en el Brasil ya que en los Holandeses llaman Orleane y los Franceses Rocou Roucou o Raucourt. Para que el Achiote sea de buena calidad debe tener un color de fuego mas vivo por dentro que por su exterior ha de ser suave al tacto, sin ninguna dureza, porque debe señalarse el dedo quando se le aprieta con alguna fuerza y almismo tiempo ha de tener un cierto olor como á espadaña ó violeta.
El engaño que suele encontrarse en el Achiote quando se toma de los Estrangeros consiste en que le mezclan tierra colorada passada por tamiz ó polvo de ladrillo para que se aumente considerablemente el peso y el volumen pero se descubre sin embargo fácilmente esta maula. Tomase para ello un pedazo de Achiote y se deslie todo en un vaso grande lleno de agua, si el Achiote estuviere puro se dissolvera enteramente, pero si contiene la mezcla de la expressada tierra ó del polvo de ladrillo caerá qualquiera de estas dos cosas al fondo del vaso.
El Achiote viene ordinariamente en terrones de dos ó tres libras embueltos en ojas de caña muy anchas, sin embargo tambien viene en pedazos muy grandes y sin emboltura como la que trahen los anteriores. Los tintoreros no hacen diferencia entre ambas clases y solo prefieren aquel que tiene un hermoso viso rojo, y que de ningún modo esta mezclado de venas negras.
Los colores que da el Achiote son bien poco sólidos, porque cambiándose al cabo de un cierto tiempo aparecen salpicados y se atenúan mucho. Pero con dificultad se podrán sacar matizes como los que él da, con ingredientes de mejor tintura porque la rubia que se emplea con la gualda para hacer los colores de aurora y naranjados en lana de ningún modo prende en la seda. Por otra parte los colores que da el achiote son tan hermosos que esta sola razón basta para usarlos porque en orden á la tintura de sedas siempre se prefiere la hermosura á la duración.
Jean Batiste Vitalis y traducida al español por J. R. Trullas. Química aplicada a la tintura y blanqueo de la lana, seda, lino, cáñamo y algodón. 1829.
El achiote urucu ó bija, se prepara en América con las simientes del bixa Orellana. Nos viene en forma de panes que están envueltos en hojas de caña muy anchas. El mejor achiote se prepara en Cayena así es que el de esta colonia tiene en los mercados de Europa un valor superior al de las demás partes. Para ser de buena calidad debe tener un color de fuego más vivo por dentro que por fuera. El que ha sido secado al sol es negro y el que no está bien secado se cubre de moho y toma un color rojo pálido. El que está falsificado no se disuelve enteramente en el agua.
Además de su utilización como tinte, el achiote se utilizo como medicamento y tambien de manera muy usual, para pintarse la cara o muchas partes del cuerpo por los indígenas. Podemos verlo en las citas que a continuación se relacionan.
Jacinto de la Serna, Tratado de las idolatrías, hechicerías y otras costumbres de las razas aborígenes de México. Quando la inchason es exterior, ó interior, usan de otro remedio, y es untarse los dedos con el achiote molido, y con ellos apretar la inchason interior, ó exterior diciendo el conjuro siguiente: Yo, el Sacerdote príncipe de encantos è de….
Juan de Velasco y Pérez Petroche (1727-1792). Historia del Reino de Quito en la América y crónica de la provincia de la Compañía de Jesús del mismo Reino.
…y como todos, chicos y grandes, tenían la costumbre de pintarse enteramente, con un fruto llamado achote, se conocían bajo el nombre de Colorados, viéndose sus cuerpos, casi del todo desnudos, encarnados como la grana.
Pedro Fernández de Cevallos. (1745-1810).La ruta de la canela americana . Frutos No reconocen ni cogen otros que el algodón que necesitan para las mantas de que se visten, algún maíz, achiote para pintarse, tabaco de especial calidad y, en mucha abundancia, plátanos y yucas, que es lo que les mantiene, haciendo de estas masatos
El valenciano Joseph Gumilla (1686-1750). El Orinoco ilustrado y defendido...: Derraman el agua con tiento y dexan al sol el Achote o color, que se quedó en el fondo, del qual, a medio secar, forman pelotas que guardan para moler en aceyte y untarse diariamente…. El Anoto o Achote, árbol el más estimado de todas aquellas Naciones, porque se visten de él a su modo.
Antonio de Ulloa (1716- ¿?)  Noticias americanas 
Mantas que hacían para cubrirse: estas eran de Algodón; lo más común eran blancas, otras hacían con listas rojas y azules, cuyos tintes daban con el Achote, con diversas yervas, y con una especie de papas silvestres, llamada Chaucha, que se crían en la parte alta, y dan el color azul.
El jesuita Bernabé Cobo (1580-1657), nacido en Lobera, provincia de Jaén, en su descomunal obra Historia del Nuevo Mundo, de la que solo se conservan 14 tomos, siendo esta una minima parte, dedica un capitulo al achiote, pero por el momento no lo utilizaremos en esta ocasión.



Achiote. (tinte)

El achiote se podía utilizar para tintar directamente algunos colores o mezclado con otro colorante. En los casos que se combinaba con otro colorante, tambien podía hacerse de destinta manera. Por un lado se podía formar una especie de baño, que según si se utilizaba con antelación a la verdadera acción de tintado, se le llamaba pie y en caso de hacerse con posterioridad, se llamaba simplemente baño. Es de notar que el pie se podía dar tanto a las sedas, como a los tejidos de lienzo o de algodón.
Antes de darle el pie de achiote a las sedas, se tenía que preparar una legia que servia de preparación para tomar el color. Luis Fernández en su Tratado instructivo y práctico sobre el Arte de la Tintura, Madrid, 1778, nos informa de la manera de preparar dicha legia:
Instrucción para hacer la legía que se gasta en el uso del Achiote- El Achiote es uno de los materiales de mas consumo y firmeza de este arte y para conseguir su acierto es necesario saberle usar, cuya operación no se puede executar sin la combinación de una legía en cierto grado, la qual se hace de todo genero de cenizas siendo las mas probables las de carbón de carrasca y hueso de azeytuna en la forma siguiente.
En una caldera con quarenta arrobas de agua, se echan á tiempo que va á hervir, ocho arrobas de ceniza poco mas ó menos, y una libra de goma (la que sirve para que dicha legia no se pase), y hierve media hora, y executado se tira el fuego fuera de la caldera, y se echan en ella tres ó quatro calderos de agua, y se menea según costumbre dexandolo en este estado por espacio de una ó dos horas, y después se lleva á su vasija y se tapa con la curiosidad posible.
Advertencias sobre este Capitulo: Si quando se hace legia para el uso del Achiote, no fuese la ceniza buena y limpia se experimentará que sale floxa, cuya falta ocasiona que los colores no saquen la hermosura que deben, y en este caso hay precisión de gastar mas legía de la que previene su capitulo, pero si la ceniza fuese de buena calidad  y se cerniese ó acribase antes por un cedazo, como el que sirve para el alazor, se logrará que dicha legía salga fuerte, y en el grado que debe por cuya razón produce buen efecto en los colores.
Para usar del Achiote y legía es necesario tener una vasija con baño del expresado achiote y otra con la legía.
Prosigue Luis Fernández con la explicación de cómo se ha de dar el pie de achiote a los colores que lo necesitan, como son: dorados, naranjados, imperiales, canelados, fuegos, mordores, punzoes, tabacos, granados y otros:
después de cocidas y lavadas, se tuercen a clavija y se ponen en cañas a mazos de 24 onzas. En una caldera, se hecha por cada libra de seda a la que se le ha de dar pie una onza de achiote si se trata de naranjados, imperiales o canelados. Si se trata de fuegos o mordores seria media libra y si fuesen punzoes solo un quarto de libra. después se observa la media hora de tiempo y se voltea como se hace con el oro. Se saca, se macea y se hace mazos. Se lava y se le da el destino según el color a que se dirige.





Grabado del libro de Luis Fernández, en el que aparecen dos operarios en el proceso de de dar baño de achiote. El primero está sumergiendo la seda en el baño y el segundo procede al lavado y deja los mazos sobre la mesa, de donde otro operario los llevará a tintar definitivamente.

Tambien nos informa de la manera de reparar los defectos que se cometiesen la dar a las sedas el pie de achiote.
Veamos a continuación las indicaciones de Pierre Joseph Macquer. (1718-1784) en el Arte de la tintura de sedas, traducido por Miguel Geronymo Suárez y Núñez:   
El ingrediente de que se façan estos colores en la tintura de sedas es el achiote, esta planta es de la naturaleza de aquellas cuya parte colorante reside en una substancia resinosa, por cuya razón se debe disolver por medio de un sal álcali, como adelante diremos y las sedas que hayan de teñirse en estos colores no necesitan de modo alguno el engebado, ó ímpression del alumbre, porque como general, no es necesario este mordiente mas que para atraher y asegurar los colores extractivos naturalmente disolubles en el agua pura, de ninguna suerte contribuye ni produce iguales efectos, los colores resinosos que no se mezclan con el agua sin el auxilio las sales disolventes y en particular de las sales álcalis.
Para preparar el achiote se toma un Caldero de cobre que tenga al rededor de ocho pulgadas ó diez de profundidad sobre cinco de anchura. Este caldero ha estar agugereado en toda su extensión del mismo modo que lo esta una espumadera de agugeros y ha de tener sus dos assas de cobre ó de hierro.
Ponese á calentar en una caldera de tamaño conveniente agua de río ó fuente que sea bien dulce, y propia para disolver bien el jabón y mientras esta se calienta, se corta en pedazos el achiote, echase este en el caldero de cobre agugereado, metese el todo en la caldera del agua caliente y por medio de una mano ó maza de madera se machaca el achiote, se deslie y se le hace salir por los agujeros. Quando ya ha passado todo por ellos se echan en este mismo caldero cenizas graveladas y se las hace sufrir la misma operación que al achiote. después de esto, se remueve el baño con un palo, se le dexa dar un par de herbores y quando ya los ha dado, se le echa un poco de agua fría, para impedir que siga cociendo mas tiempo y tambien se aparta el fuego debajo de la caldera.
Puede fundirse la cantidad de achiote que se quiera, para cada libra de este ingrediente, echar una libra de las cenizas graveladas, en el supuesto de que si se echa menos no saldrá bien sólido el color y además de esto, quedará sujeto á caer en un color feo de ladrillo ó de teja.
 Y por ultimo como las cenizas graveladas no todas son de igual fortaleza, debe el tintorero determinar la cantidad que ha de emplear según las resultas que observe en el achiote; el efecto de las cenizas consiste en hacer que amarillee el achiote en fundiéndolas y que perdiendo su color de ladrillo tome un color mucho mas amarillo y dorado que por este mismo hecho queda tambien mas sólido.
Si al tiempo de usar el achiote, se apercibe que tira todavía al color de ladrillo, es prueba de que no se han mezclado bastantes cenizas y en este caso conviene añadírselas, haciendo que el baño dé un herbor que se apagara luego con agua fría, como en la primera operación y después se remueve el todo con un palo y se dexa reposar. El Achiote assi fundido ó disuelto se guarda todo el tiempo que se quiere sin miedo de que se corrompa, con tal de que no se meta dentro del cofa alguna sucia .

Jean Batiste Vitalis y traducida al español por J. R. Trullas. Química aplicada a la tintura y blanqueo de la lana, seda, lino, cáñamo y algodón. 1829.
El achiote hervido en agua le comunica fácilmente su parte colorante, esta decocción que presenta un color rojo amarillento desprende un olor particular y tiene un sabor desagradable; los álcalis le hacen tomar un color amarillo anaranjado y la vuelven mas hermosa y clara; los álcalis poseen tambien la propiedad de facilitar la disolución del achiote en el agua. Los ácidos hacen mas subido su color anaranjado; el alumbre y la disolución de estaño la mudan en amarillo de limón; el sulfato de hierro da al anaranjado un viso moreno.
Para preparar la decocción de achiote se corta en pedazos, se hace hervir por un cuarto de hora con las tres cuartas partes de su peso ó con su peso igual de buena potasa del comercio. Esta disolución alcalina de achiote se conserva mucho tiempo sin alterarse. El color producido por el achiote es tan poco sólido que se emplea muy pocas veces por esta razón para teñir la lana aun cuando esté preparada con el baño hirviendo de alumbre y tártaro. Se sacan además por otros medios y con más solidez todos los matices que pudieran lograrse por el achiote. Esta materia colorante sirve casi únicamente para la seda lino y algodón.
 Las sedas teñidas por medio del achiote deben secarse á la sombra. Se podrán variar los matices empleando baños mas d menos fuertes ó cargados de álcali y mas ó menos calientes

Grabado del libro de Luis Fernández, en el que aparecen dos operarios en el proceso de de dar baño de achiote. El primero está sumergiendo la seda en el baño y el segundo procede al lavado y deja los mazos sobre la mesa, de donde otro operario los llevará a tintar definitivamente.


Achiote.  (color)

Valenciano: Archote, archiote.
ningún diccionario ha registrado el vocablo como nombre propio de un color en concreto. Todos lo han hecho como árbol o la materia colorante de dicho árbol extraída. No obstante hay referencias de que en ocasiones designaba a un color concreto. Por el momento, me es imposible identificar el color, pero supuestamente, debía de tratarse de un color rojo amarillento muy vivo, lo que llamamos fuego.

Tirso de Molina (1583-1648), en La celosa de si misma:
Sería peli-azabache
la prohijada cabellera,
puesta, como defensivo,
encima de la mollera;
toca y valona azulada,
banda que el pecho atraviesa,
vueltas y guantes de achiote,
guantes de pita, y firmeza,
escapulario y basquiña
de peñasco, a la frailega,
chapín con vira de plata,
crugiendo a ropa de seda,
la camándula en la mano.

Y Lope de Vega y Carpio. (1562-1635)  Las Bizarrías de Belisa
BELISA. Ninfa del sombrero negro, y los guantes de achiote, no entra bien con el pie izquierdo, si viene a tomar la espada, porque es terminillo nuevo pedir el galán prestado; pero que sepa, …

Curiosamente ambos autores lo citan como color de guantes, lo que nos hace suponer que tambien se utilizaría la bija, para colorear cueros, aunque era sabido la poca duración de dicho color. En los documentos de archivo por mi estudiados, solo lo he encontrado en una reducida zona de Valencia, concretamente en los tres pueblos que podríamos de alguna manera decir que forman el territorio llamado Pla de Quart y que están situados aproximadamente a un kilómetro el uno del otro.
1724. Quart. Dote de Manuela Hernandis y Francisco Cariñena. Una mantilla de    bayeta blanca guarnecida con cinta de color archote.
1727. Quart. Dote de Josefa Aguilar y Luis Carreres. Labradores. Un guardapiés de hiladillo verde con dos farfalanes de color archote.
1729. Quart. Dote de Josefina Grafiada y Baltasar González. Labradores. Un guardapiés de hiladillo verde con farfalan de archote.
1709. Quart. Dote de Ángela Labrandero y Josep Sanmartín. Labrador. Un guardapiés de hiladillo verde guarnecido con puntas de archote y blanco.
1711. Quart. Dote de Teresa Fita y Mateo Labrandero. Un guardapiés de sarja verde con puntas de hilo de pita de color archote y blanco.
1710. Quart. Dote de Maria Ángela Catalá y Francisco Ruiz. Tejedor. Un guardapiés de hiladillo verde con randas de hilo de pita de archote y blanco.
1739. Aldaya. Dote de Maria Taberner y Josep Asensi. Labradores. Un guardapiés de hiladillo verde  con farfalanes de color archote.
1724. Aldaya. Dote de Maria Herrero y Vicente Martínez de Pedro. Labradores. Un guardapiés de chamelote de color de nácar con dos farfalanes de color archiote.
1729. Manises. Dote de Tomasa Royo y Vicente Martínez. Labradores. Un guardapiés de hiladillo con farfalan de color archote
1722. Manises. Dote de Beatriz Gimeno y Francisco Sanchis. Labrador. Un guardapiés de bayeta verde con randa de hilo de pita de colores archote y blanco.
1722. Manises. Dote de Vicenta Catala y Vicente Ximeno. Labradores. Un guardapiés de bayeta verde con guarnición de randa de hilo de pita de colores archote y blanco
1736. Ruçafa. Dote de Josefa Rodríguez y Juan Bautista Forcada. Labradores. Un guardapiés de   hiladillo verde con dos farfalanes de archote.
1711. Valencia. Dote de Teresa Martínez y José Tormo. Labradores. Un guardapiés de hiladillo verde con una randa de hilo de pita de archote y blanco.
Como podemos observar en todos los casos es el color de la guarnición del guardapiés, excepto en uno que es la guarnición de cinta de una mantilla.
Tambien he encontrado un solo caso aislado geográficamente y de utilización en del documento  de 1695. Simat de la Valldigna.         Inventario de los bienes de Pere Ferrando. Unes manegues de tafatá archote.


Acicalar. (ver pulir)
Tambien acicalar, açicalar, açecalar
Valenciano: acicalar, brunyir, llepar, composar.
En el portugués Joaquim de Santa Rosa de Viterbo, en su documentado Elucidario das palavras, termos e frases, que em Portugal antigamente se usaram dice que açaagador o que açacalava polia dava corte e afiava todo o género de ferramentas e armas tJoham Lourenço açaagador Affbnso Esteves cuiteleiro moradores na Cidade do Porto. Documento da Universidade de 1425
Antonio de Nebrija (1441-1522) en el Dictionarium latino-hispanicum: Polio/onis por el acicalador; Poolio/is. poliui. por polir y acicalar  y en el Dictionarium hispano-latinum: Acicalar. (lat. polio.is. laeuo.as.aui.) Acicalado. (lat. politus.a.um. leuis.e.). Acicaladura. (lat. politura.ae. policies.ei.) Rodrigo Fernández de Santaella (1444-1509). En su Vocabulario ecclesiasticum, nos dice que polir es lo mismo que ornar y acicalar. El Vocabulista aravigo en letra castellana de Pedro de Alcalá, lo registra en Acicalar= Acecalar, acecalado, acecaladura. Covarrubias en su Tesoro lo registra como azecalar: La muger que va muy afeytada y con resplandor en el rostro, dezimos averse azecalado y estar azecalada. El padre Guadix en su Recopilación de nombres arábigos 1593, dice que: Significa lo que en latín facere nitere
El diccionario de la RAE en su edición de 1726, nos da una descripción definitiva y dice que: Vale tanto como aderezar, componer el rostro, manos y garganta, poniéndose terso y reluciente con los afeites, adobos y otras drogas de que usan las mugeres.
Por lo que este vocablo viene a significar: Arreglar, asear o engalanar el cuerpo con la química llamada cosmética. Extensivamente, debe tomarse tambien por adornar el rostro con el peinado y otros elementos decorativos para el mismo.
La forma antigua era acicalar y se conservó hasta principios del XVII. A partir de ese momento ya aparece la forma acicalar que se conserva hasta la actualidad.
Pero donde el vocablo tuvo mayor uso fue como voz de armería, donde acicalar significaba limpiar alisar bruñir las armas blancas. Fraxno y Bouligni en Memoria sobre la teoría y fabricación del acero 1850, nos aclara las distintas operaciones de los espaderos: Para borrar el rastro de la piedra en las hojas de espada se verifican tres operaciones, primera Esmerilar la hoja, la segunda Lustrar ó dar el paso y tercera Dar el carbón ó acicalar Por esmerilar se dice también sacar el rasgo de la piedra de amolar.
La Tassa general de precios de Sevilla en 1627. Establece los precios que debían cobrar por las operaciones y según el tipo de acero: De acicalar una espada nueva de Toledo amolada, poniendo aceyte y esmeril dos reales. Y si es qualquier espada amolada lo mismo. Si fuese de Alemania ó Francia real y medio.
El Ordenamiento de menestrales de 1351, de ….Establece los precios por hacer la operación con otras armas: Por alimpiar e acicalar los yelmos de los por cada uno dos maravedís y medio e por las de caballo cuatro maravedís
Juan de Arjona (1560-1603) en su traducción de la Tebaida de Publio Papinio Estacio: Y tú, por quien alegres olvidamos la amada patria, enfrena tu osadía, Que armas para tu hermano acicaladas, no han de ser con sangre mía matizadas
Biblia romanceada judío cristiana. Anónimo.
Y fue la palabra del señor a mi diziendo: fijo de adam profetiza y di assi, dixo el señor dios di espada aguzaronla y açicalaronla por matar matança fue aguzada porque tuviese rrelampago fue açecalada. O alegrarnos hemos la vara de mi fijo aborresçe todo madero y diola a açicalar para la tomar con la mano. Ella fue aguzada espada, y ella fue açicalada para la dar en mano del matador; rreclama y llantea fijo de adam, ca esta fue en mi pueblo esta fue en todos los prinçipes de ysrael abtos al espada fueron mi pueblo por tanto bate con la palma en el anca.
Anónimo. Gran conquista de Ultramar.       .
después que los cristianos oyeron que la batalla haurian otro día: alli veriades adereçar armas, y lorigas, y alimpiar yelmos, y acecalar espadas, y amolar cuchillos, y enastar dardos y lanças y azconas en sus cuchillas: y en aquel día y en aquella noche no dormieron ni holgaron en adereçar esto.
El traía muy buena loriga, é brafoneras, é pespunte, cubierto de muy rico paño de seda, é las coberteras, otrosí é capellina de fierro traía muy buena é muy bien acicalada. La claridad que daba el sol cuando resplandecía sobre el oro, é sobre las otras armas de fierro que eran acicaladas.      

Hernando del Castillo. (XV-XVI), en su Cancionero General, editado en Valencia en 1511:
No me pago de la dueña
que siempre está acecalada,
ni dela rezién casada
que con más d’uno se sueña.

Como hemos visto en citas anteriores, en muchas ocasiones, el termino acicalar, se refería al mantenimiento de la espada, e incluso ocasionalmente a otros instrumentos de corte, como dagas y otro.
 
 Juan de Salinas (1559-1643). Poesías. 

Fue vaina que un tiempo tuvo
Su hoja del toledano,
Que rebanara dos hombres
Con un razonable brazo.
Y dándola á acicalar
Su dueño, se la trocaron
Por una de hierro viejo,
Que no vale dos cornados.

Lope de Vega, (1562-1635).en La buena guarda o encomienda bien guardada
y luego, abriendo la boca,
hacer tres o cuatro gestos
más locos y descompuestos
que una mona cuando coca;
 y con un paño de dientes
acicalar las espadas
que el sueño tuvo envainadas,
en manjares diferentes;

Luis de León (1527-1591) en la Perfecta casada: ¿Qué ardor es aquel que le menea las manos para acecalar el cuero como arnés y poner en arco las cejas?

Francisco Lopez de Ubeda. Seudónimo (XVI-XVII). Libro de entretenimiento de la Pícara Justina: Tiempo huvo en que reluzía mi cara como bien açecalada; tiempo en el qual mi cara andava al olio, mudando más figuras que juego de primera.

Gabriel Téllez. Llamado tambien el Tirso de Molina.(1583-1648) en Santo y sastre:
Este me dio un capitán,
con más plumas que un virote,
que acicalando un bigote,
hissopo de un sacristán,
muerto porque hoy no te ha visto, e dijo: “Dile a mi ingrata
que dando vida, me mata.

Juan de Yriarte y Cisneros (1702-1771). Epigrama XLVIII: De Trossulií delicatit, Qui nimio colit, ornatu sua membra placeré, Aut cupit ille aliis aut placet ipse sibi, Quien se acicala y repule, Quien presume en el vestir, O quiere que gusten de él, O gusta mucho de sí

El valenciano Juan Pablo Forner y Segarra (1756-1797). En la poesía del Asno erudito, se burla del afeminamiento que supone el que se acicalen los hombres:
En pueblo donde un mal versificante
triunfa y lleva la voz de la doctrina
porque el cuerpo acicala y afemina,
usurpando a las hembras sus ungüentos,
y sus versos estima por los cientos,
sólo un pedante puede ser poeta.

Alonso del Castillo Solórzano. (1584-1648), en Las harpías en Madrid y coche de las estafas
El traje con que quiso entrar fue el de viuda, al modo destas que enjugan brevemente el llanto de sus difuntos esposos y, mintiendo achaques, tripulan luego la bayeta del monjil, el anascote del manto y la holanda de las tocas, convirtiéndolo en gorguerán, tela de lustre y transparente cambray, no dejando en reclusión el cabello, sino sacándole con tufes por los lados y tal vez con algunos rizos que adornan el bien acicalado frontispicio de las viudas. Desta data se presentó la hermosa Luisa, quedando en tal traje apetitísima y sobremanera bella.

Feliciano de Silva (1491-1554). Segunda Celestina.
¿ Qué te paresce loquilla?, que estás desbarvada. ¿ Paréscete que todo es hazer entradas en la toca, pelar las cejas, acecalar el rostrillo para parescer bien? ¿ Paréscete si vengo menos avisada del otro mundo que cuando caminé para allá? Sábete que más mercaduría traigo que llevé, que más letras aprendí que tenía, más criados tengo a mi mandar que hombres ves venir, espíritus infernales, digo, con quien en esta jornada he tomado conoscimiento y amistad


Acicate.

acicate, açicate, azicate, hazicate, açacate, aciquate, açiquate.
Etimológicamente, para unos viene del árabe hispánico (muzíl / ráfi‘) assiqá: que significa “quita flaquezas”. Para otros del árabe aš-šawakāt que significa “los aguijones o las espinas”.
Diego de Guadix en su Recopilación de algunos nombres arábigos, que los árabes (en España, Francia y Italia) pusieron a algunas ciudades, y a otras muchas cosas [c. 1593], nos dice: Acicate llaman en España a unas Rodajuelas o paraderos que tienen las espuelas de a la gineta cerca de las puntas, creo que para que, hiriendo al Cavallo, no pueda la espuela pasar de allí. La Real Cedula sobre Alquileres y Precios de 1680, parece hacer referencia a esta rodajuela, pero como componente del acicate: Cada azicate de rodaxilla, a real.  Según esta descripción el acicate, seria solo el paradero de la espuela, lo que no me parece correcto, ya que acicate tendría que ser la punta aguda que sirve para espolear. Bernardo de Vargas Machuca (1557-1622), en su tratado Teoría y Exercicios de la gineta, dice: Este nombre de azicate se tomó porque la guarnición que se les echa de caxas, junquillos y conteras, puesto y hecho todo un cuerpo en sus correas, se llaman azicates, y juntados estos azicates con las espuelas, se llaman espuelas de azicates.
Covarrubias nos advierte de su discrepancia con Guadix con referencia a llamar acicate al paradero, y tomando como referencia el Tratado de las armas o de los rieptos y desafíos de Diego de Valera (1412-1488): Azicate, espuela de la Gineta; el padre Guadix dize ser palabra Arábiga, de zayquid, que vale tanto como hasta aquí, por la rodajuela que tiene la espuela de azicate, o botón, del qual no puede passar la herida del cavallo. Diego de Valera dice que por razón de aquellas correas guarnecidas de pieças labradas las quales se llaman sicatum y con el articulo asicatum y de alli asicate y azicate; pero yo entiendo ser Caldeo, del nombre hazecat, que vale aguijón con que pica el labrador al buey.
Los diccionarios modernos de equitación como son los de Hidalgo y el Duque de Regla nos habhlan de una punta aguda y tope: Espuela a la gineta con punta aguda y rodaja o tope para que no entre mucho al aplicárselo al caballo” y “Instrumento a modo de espuela que se usó para montar a la jineta. Se compone de caja y asta o espiga, con punta y con tope, que evita herir en demasía al caballo”. 


Muchos autores proponen que acicate y espuelas, son dos cosas distintas aunque para el mismo uso. Por mi parte, opino que las dos cosas son espuelas, solo que unas llevan una ruedecilla dentada y los acicates llevan uno o varios aguijones puntiagudos y un tope para que no penetren demasiado en el cuero del animal, causándole heridas que pudiesen perjudicarle gravemente. Debemos tener en cuenta que la misión de la espuela es simplemente de picar a la cabalgadura, exigiéndole u esfuerzo concreto, sin producirle heridas irremediables.
Como vemos en la documentación que a continuación se aporta, los acicates podían ser en espuelas para montar  a la gineta o a la brida, aunque en las descripciones de los autores antiguos, parece que eren en especial solo para montar a la gineta, es decir, llevando los estribos cortos y las piernas dobladas en posición vertical desde la rodilla. La monta a la gineta fue introducida en Europa por los moros españoles. Hay representaciones artísticas de jinetes que montan a la brida y llevan acicates, con lo que debemos descartar que los acicates eran exclusivos de la monta a la gineta.
Se construían por lo general de hierro, por lo que en ocasiones se les llama simplemente yerros. Tambien se hicieron de cobre, bronce, plata o incluso de oro, como es el caso del conde de Monterrey, o de hueso como los que aparecen en el inventario de doña Juana de Castilla. Los de hierro solían llevar trabajos de ataujía de oro o plata. En el caso de los más antiguos que conocemos, que son los de Fernando III el Santo, conservados en la Real armería de Madrid llevan castillos con esta técnica.
Algunos documentos hacen mención a espuelas y acicates de calcañarejo, lo que hace suponer, que eran las que cubrían totalmente el calcañar. Es el caso del Inventario de  Pedro de Monteser, receptor de rentas de s.m. 1540. Valladolid: Una espuela vieja quebrada; dos espuelas de açicates de la gineta; yten unas espuelas viejas de la gineta de calcañarejo. La descripción de Eugenio de Salazar (1530-1602) en sus Cartas: Van encerrados los tobillos y carcañales con las espuelas y acicates.


Acicates (espuelas) del rey Fernando III el Santo. Entre 1217-1230. Hierro, plata y oro. Real Armería de Madrid.



1546. Inventario de Juan de Isla. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega.
Yten mas un par despuelas pequeñas viejas; yten mas otro par despuelas de la gineta adresçadas de ataugia, yten mas unas espuelas de azicates de la gineta; yten mas dos espuelas de cuero blanco.

1547. Inventario de don Pedro de Duero. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega.
Unas espuelas de azicate o yerro biejas en medio real; dos pares de espuelas de la gineta barniçadas a medio real; otras espuelas de la gineta doradas en un real; dos pares de espuelas de azicates doradas a quatro reales.

1550. Bienes vinculados del mayorazgo del conde de  Monterrey. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega.
Un jaez blanco de oro de martillo que tiene espuelas de açicates de oro y astas y tornillos de plata tirada y riendas de plata tirada y petral de oro y cabeçadas de oro y encalas de oro de martillo con sus estriberas de oro sobre yerro y una silla de cuero colorado con su çincha toda labrada de ylo de plata.

1556. Inventario de Francisca Manrique de Luna, mujer de Periáñez del Corral. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega.
Unas espuelas doradas con los acicates de cobre esmaltadas de azul encorredas en texillos azules.

1558. Inventario de doña Juana de Bazán, mujer de don Álvaro de Bazán, señor del Viso y Santa Cruz, capitán general del Mar Océano. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega.
yten dos hierros de açicates de la gineta.

1543. Inventario de  don Juan Manuel, del consejo de estado,  caballero del Toison, señor de Belmonte y de Cevico de la torre. Valladolid. Transcripción de Anastasio Rojo Vega.
una espuela con tres açicates dorados.
1547. Sancho Bravo de Lagunas, comendador de Peraleda. Gast. Transcripción de Anastasio Rojo Vega.
Dos pares despuelas ginetas las unas doradas y las otras plateadas con las correas de cuero y los açicates dellas dorados labrados de oro y otras espuelas negras ginetas barniçadas con las correas de terçiopelo todas de espigon largo.

Enrique IV. en la cuenta del maestresala Rodrigo de Tordesillas, entre 1475 y 1483
Dos pares de espuelas moriscas; un par de acicates de hierro avirado y dorado, las correas marroquíes labradas de seda; el otro par de acicates, doradas llanas.
Un par de espuelas moriscas doradas y aviradas de acicates.
Inventarios reales. Juana la Loca. Transcripción de José Ferrandis. Madrid . 1944.
Unas espuelas muy chiquitas plateadas sobre hierro con unos acicates chiquitos que son quinze en cada una tiene un cabo e una hevilla en cada una dellas.
Unas espuelas ginetas estañadas con unas correas de texillo de seda colorada con unos açicates de hueso.
Otras espuelas de calcañarejo con unos texillos de seda negra de cobre doradas las hevillas dobladas.
En las Cuentas de Gonçalo de Baeça, tesorero de Isabel la Católica, la mención de acicates es extensísima, pondré una única cita: Unas espuelas moriscas, en que se pusieron honse pieças de açicates de plata doradas, que costaron 730 mrs. 
relación de los inventario y remates y otras diligencias que se fisiéron en los bienes muebles que tenia el duque don Álvaro de Zuñiga. 1468.
Un par de espuelas moriscas doradas con cada dos acicates é sus cabos son de cobre.


Tambien entre nuestros autores las citas son innumerables, solo en las obras de Lope de Vega sobrepasarán el centenar. Veamos algunas de ellas:

En Sin secreto : "¿Quién va?" le digo, y sin respuesta coje / El arçón, y poniéndose en la silla, / La rienda entre los árboles descoje, / Y con los açicates le acuchilla. 

En la Dorotea : Como él tenía tan linda barba, agraciávale mucho el desenfado con que picava aquella bestia lerda. Ya le dezía yo que no saliera sin acicates. .

En El marques de Mantua.
(Salen seis MOROS con seis lanzas, adargas, borceguíes y acicates, y detrás SEVILLA mora, que traiga de la mano el MARQUÉS DE MANTUA.)

En La moza de cántaro.
                Con débil caña, no con fresno herrado,
                 vio a Marte en forma de español Cupido
                 volar y herir en jinete, herido
                 del acicate en púrpura bañado.

En El remedio en la desdicha.
               Dame borceguí de lazo
               y acicate de oro puro,
               y porque vaya seguro,
               ensillarásme el picazo.

En Guzmán el Bravo.
El calzón era de brocado morado con alcachofas de oro y las guarniciones de perlas; el bonete era de grana de Valencia con cien varas de bengala sutilísima, armado sobre un casco de acero, y coronado de plumas moradas y blancas; los borceguíes de Marruecos y los acicates de plata nielados de oro; el alfanje, como media luna, en un tahalí tejido de tan espeso aljófar que no se veía sobre qué estaba fundado.

En La fianza satisfecha.
     Al punto, Lidora hermosa,
     que cogió su manto oscuro
     la enemiga de los hombres
     y encubridora de insultos;
     cuando el soberbio Boreas
     a sus caballos les puso
     en los acicates alas
     para que huyesen del mundo;

En La imperial de Otón.
    El Duque en un rosillo por la arena
    entra gallardo y los ijares bate;
    alza el bocado que la boca enfrena
    para que el salto al viento se dilate;
    toca la espalda de remiendos llena,
    la vara al mismo son del acicate,
    y mientras el caballo al aire pende,
    dos coces en un tiempo al cielo estiende.

En Peribañez y el comendador de Ocaña.
    Vibró la vara, y las piernas           
                puso al bayo, que era un corzo;   
                y al batir los acicates,        
                revolviendo el vulgo loco,           
                trabó la soga al caballo     
                y cayó en medio de todos.              

En El Hamete de Toledo.
    GASPAR    Serás por fuerza jinete.        
             HAMETE   Bien sé por dónde se bate    
    con el agudo acicate        
        con más gracia y perfeción.         

Alonso Fernández de Avellaneda, seudónimo de Cristóbal Suárez de Figueroa.(1571-1645). Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha
Sacó Sancho en esto el caballo, y, subiendo don Quijote en él, estaba tal y tan cansado, que aun hiriéndole con el duro acicate, apenas se podía menear y no dejaba casa en la cual no procurase entrarse. Sancho se quedó con Bárbara en un aposento, la cual, como arriba dijimos, procuraba no ser conocida de persona alguna en Alcalá.
Francisco Botello de Moraes y Vasconcelos (1670-1747).  En El Nuevo Mundo
De un Alazán la altivez ligera        
            da el acicate intrépidos reflejos;     
            Monte animado que a una Yegua Overa    
            hijo fue, allá del Luzco los Espejos;           
            Las voladoras Aves su carrera        
            dejadas, quedan admirando lejos;   
            Y sin gravarle huella al Campo roto          
            lo siguen, si lo emulan, Euro, y Noto.
           
Francisco López de Úbeda (¿S.16º?) . En el Libro de entretenimiento de la pícara Justina ...
…me apuntaba había tanta diferencia para negociar como hay diferencia en andar un camino a caballo y con acicates a las quince, o andallo a pie y con muletas y a legua por día y a veces tornar atrás…



Acicate.

El diccionario de la RAE, no lo registra en ninguna de sus ediciones en el sentido de que forme parte de alguna joya. Tampoco aparece en ninguno de los otros diccionarios. De momento, solo lo he encontrado en el inventario de doña Juana de Castilla, en el que aparece en dos ocasiones y en ambas forma parte de una cinta. Por el contexto se desprende que debe de tratarse de unas piezas a manera de eslabones, para formar una cinta de cintura.
Inventarios reales. Juana la Loca. Transcripción y prologo por José Ferrandis. Madrid . 1944.

Mas le dad e entregad que vos entrego el dicho tesorero Morales una cinta de oro fecha de unos acicates fechos de unas mazorcas esmaltados de blanco e rosicler que son en cada acicate siete mazorcas que son noventa y siete acicates que tienen cada uno ocho granos altos broñidos que tienen los cincuenta dellos a los lados dos cañoncitos cada uno grafilados e los otro cincuenta lisos e mas cinco charnelas esmaltadas de rosas e flores de rosicler e verde e blanco e por coronas en cada una siete mazorcas grafiladas que son las tres de las dichas charnelas para el cabo la una de que cuelga e las dos a que se ata con unos pernos de oro e sobre las dos se pone una lazada de oro esmaltada de blanco que tiene dos cabos e cuatro coronas e una eme. en medio esmaltado todo de rosicler e verde e los cabos de negro e mas un cabo con un torzal a la redonda esmaltado de pardillo e negro que tiene en el medio una rosa de cuatro hojas de bulto esmaltadas de rosicler e los enveses de blanco e en medio un madroñito con cuatro figuras lisas que tiene por corona el dicho cabo catorce mazorquitas grafiladas que cuelgan del dicho cabo tres cuentas huecas a manera de ... esmaltadas de rosicler e blanco e cuelgan de cada una de ellas un pinjante fecho a manera de unas hojitas que de cada uno de ellos cuelga del uno otros mas chequitos de los otros de cada uno que peso todo junto siete marcos e quatro onzas e quatro ochavas e tres tomines de lei de veinte e dos quilates e peso un hilo de oro con que se asentó una onza e siete ochavas.
... otra çinta de oro que se llama de las acicates que tiene ciento e ochenta e una pieças de acicates la mitad dellos lisos y la otra mitad esmaltados e dos cabos de que se ase así mismo esmaltados cuelgan del un cabo tres cadenas los eslabones de ylo de oro grafilados y los otros lisos mas pequeños que cada cadena tiene veynte e çinco eslabones e cuelga de cada una de las dichas cadenas un chocallo esmaltado de colores que peso cinco marcos con una cinta de seda verde en que estavan puestos los dichos acicates


Aciche.

Valenciano: caparrós.
Tambien aceche, acije, azije azeche.

Del árabe az-zay. Los árabes durante la edad media utilizaban el término como genérico del vitriolo, del que no obstante había distintas variedades: blanco, amarillo, verde y rojo. Posteriormente el término sirvió solo para designar la caparrosa verde, que es el sulfato de hierro. Pedro de Alcalá, dice que el azije es lo que llaman los moriscos zay.
Muhammad ibn Abd Allah ibn Said ibn Ali ibn Ahmad al-Salmani, conocido por al-Jatib, en el siglo XIV, en su Kitab Amal man tabba li-man habba, nos da una receta de un ungüento que eliminaba las canas, en el que entraba el azije en su composición.
Nebrija y Diego de Guadix, nos hablan como que con el se hacia la tinta de escribir, pero nada con referencia a materia tintorea. Y Terreros: se llama al vitriolo o caparrosa, que sirve para la tinta y zurradores.

El diccionario de la RAE , en su edición de 1726, nos dice: Cierto género de tierra negra, que se halla en las bocas de los minerales de cobre, a manera de sal, la qual ordinariamente sirve para hacer tinta, y por otro nombre se llama tierra de Sevilla…Nada dice tampoco de su utilizació0n como materia para teñido de tejidos.

Joaquín Vallvé Bermejo, en  La industria en el Al-Andalus, documenta el aziche como materia tintórea ampliamente utilizada por los árabes. Como caparrosa, lo encontramos ampliamente documentado en todos los tratados de tintorería del siglo XVIII.

El sulfato ferroso se usa en la coloración de la lana como mordiente. Se usaron dos métodos diferentes, en la Inglaterra del siglo XVIII, para la aplicación directa de colorante índigo, y siguieron usándose en el siglo XIX. Uno de estos métodos, conocido como azul de China, emplea sulfato ferroso. Después de imprimir una forma insoluble de índigo sobre el tejido, el índigo se reduce a leucoíndigo en una serie de baños de sulfato ferroso.


Acintaz.

Se trataba de una piedra que por el momento nadie ha sido capaz de identificar y que según el manuscrito, utilizaban lo oribes medievales, para aclarar otras piedras. Además se le atribuían propiedades curativas.
No lo registra ningún diccionario. Solo lo he encontrado en la parte del Lapidario de Alfonso X, atribuida a Mahomad Aben Quich. Ms escurialense H.I.15, Ed. Sagrario Rodríguez M. Montalvo: Acintaz dicen en griego. De color es blanca, y blanda, y hállanla en las minas de la calcedonia. Y los orebces usan de ella en el esclarecimiento de las piedras. Y su virtud es tal, que, y quien la fregare con el vinagre, y dieren lo que saliere de ella peso de una dracma a beber al quien hubiere mal del bazo por razón del hinchamiento, se le adelgazará, y se le asosegará el dolor. Y presta otrosí a toda poción, bebiendo su fregamiento


Acinacio.

Lo trae Pedro de Alcalá en su vocabulario, donde dice que equivale a cimitarra. El Diccionario militar, etimológico, histórico, tecnológico, con dos ... Escrito por José Almirante y Torroell.1869. Palabra latina que designaba un arma cortante como la cimitarra Los romanos la llamaban también gladius hunniscus espada de los hunnos.
Enrique de Leguina y Vidal (barón de la Vega de Hoz), dice, interpretando una cita de Horacio que acinaces, es lo mismo.


Aciones, acciones, arciones.

El diccionario de la RAE, lo recoge en 1726. Correa con que esta asido y pendiente el estribo para montar a caballo.
Covarrubias los recoge en la voz brida: es nombre Frances Bri de vale el freno del cavallo o las que están assidas del estos frenos, tienen las camas en que assen las riendas muy largas y ellos en si tienen mucho hierro y como en España se usò la gineta genero de cavalleria Africana con frenos o bocados recogidos y estrìvos y de cortas aciones. A estos se llamó ginetes y a estos otros bridones los quales llevan los estrivos largos y la pierna tencida, propia cavalleria para hombres de armas.
La Pragmática de tasas de 1680. Unas aciones berberiscas de la gineta no puedan pasar de doce reales.
Garci Rodríguez de Montalvo en Amadís de Gaula: Alcanzole con la punta del espada é cortóle el arcion é la meitad de la pierna.

Gregorio de Tapia y Salcedo. Exercicios de la Gineta al príncipe nuestro señor don Baltasar Carlos, nos hace una descripción de las aciones: Han de ser siempre Berberiscas y bien anchas. Mátense por la división primera de abajo de los arriceses el un cabo y luego los dos juntos por el ojo del estribo y también así juntos los dos cabos por la división alta del arricés donde está el látigo ó evijón que pasa ambas por el agujero del punto en que se ponen y el cabo que sobra se sube arriba entre la coraza y casco de la silla
Ángel María de Saavedra y Ramírez de Baquedano, III duque de Rivas (1791-1865) en el poema del Paso honrroso: Y al batir el hijar Liñán altivo. Rompió una acción y se le fué el estribo Duque de Rivas El Paso honroso
Memorial de los bienes que fueron del ilustrísimo señor don Joan de Aragón arçobispo de Çaragoça, que fueron fallados en la guardarropa de las casas archiepiscopales. Transcripción de Juan Moles. 1521. A.H.P.Z: Item unas aciones de cavallo, Item ocho pares d’aciones vayos.

Luis Vélez de Guevara (1579-1644) en La Serrana de la Vera.
Andrés. ¡ Jo, rucia! ¡ Jo! ¡ Te voto a Jerolisto! ¡ Ah, mohina. Pardiós si me levanto! ¿ Cozes das? Garzía. Las aciones de los frenos han rompido. Andrés. ¡ Jo, rucia! ¡ Jo, mohina! (Levántase Andrés.) Capitán. Sueltas van. Andrés. El diablo que las tenga si de la sierra la vereda coxen. (Éntrase tras ellas Andrés.)
Garcilaso de la Vega, El Inca. (1539-1616), en Comentarios reales
Los españoles hacían de ello riendas muy lindas para sus caballos, que parecen mucho a las que traen de Berbería; hacían asimismo correones y guruperas para las sillas de camino, y látigos y aciones para la cinchas y sillas jinetas. Demás de esto sirve aquel ganado a indios y a españoles de llevarles sus mercaderías dondequiera que las quieren llevar, pero donde más comúnmente andan y mejor se hallan, por ser la tierra llana, es desde el Cuzco a Potocchi,
Ordenanzas de Sevilla. Que cualquiera que ficiere riendas e cabezadas e aciones e látigos que los fagan de buen cuero
Inventarios reales. Juana la Loca. Transcripción y prologo por José Ferrandis. Madrid . 1944.
Dos guarniçiones de brida de cuero negro viejo guarnecidas de latón e otra de cuero colorado guarnecida de latón, e seys pares de falsarriendas de cuero colorado anchas viejas e doze pares de aciones de la brida blancos e con sus hevillas de hierro e otros seys pares de açiones negros e unas falsa rriendas de cuero negro sin guarnición.
Diez estribos de la brida de latón dorados e por dorar los quatro con aciones e los otros sin ellos.
Otros seys pares de estribos de mula los dos dellos puestos en sus aciones de latón todos dorados.
dos estribos de mula chiquitos de latón con sus aciones de tela coloradas de lino.
relación de los inventarios y remates y otras diligencias que se fisiéron en los bienes muebles que tenia el duque don Álvaro de Zuñiga
Un par de estribos dorados con sus aciones chapados de argentería .
Un estribo dorado con dos aciones colorados
Dos petrales comunes é un par de aciones
Tres pares de aciones ginetas
Una guarnición de muía de terciopelo negro nueva en que hay cabezadas y petral y aciones y riendas

Acionero El maestro que hacía las aciones .


Acitara. (cortina)

Valenciano: Citara, çitara, cidara.
Tambien: acitara, açitara, azitara, acithara, azatara, açecara.
Del árabe, as-sitāra, que equivale al velo y en general al paño que oculta algo a las miradas.Velo, cortina, paño de ornamento. En el valenciano aun se conserva el vocablo çítara, para designar los tabiques.
Estas cortinas tenian la misión de ocultar el altar en los momentos solemnes de la misa como la consagración o la comunión del celebrante y solían ser de telas ricas y bordadas. Era una tradición recogida en el ritual de los judíos y recordaba el velo del templo de Jerusalén y de la que ya habla la biblia manuscrita escurialense I-i-7, en la copia manuscrita de entre los años 1420-1445: E de fueras del acitara del testamento en la tienda del plazo, hordenelo Aharon de la noche fasta la mannana antel sennor….extra velum testimonii….Moje el sagerdote su dedo en la sangre e destelle de la sangre siete vezes antel sennor, delante el acitara del santuario….contra velum sanctuarii.
Don Manuel Gómez Moreno y Martínez, entre otros nombres procedentes de distintas etimologías, recoge acitara y cithara, y nos dice que, durante los siglos IX al XI, tenían estos velos o cortinas, con que se ocultaba el santuario, durante una parte de la liturgia, como aún se acostumbra en Oriente; y en los tiempos penitenciales, de lo que son reminiscencia nuestros velos de cuaresma; ya fuera de las horas litúrgicas, permitiendo esta incomunicación dar empleo con cierta libertad a la parte de iglesia reservada a los laicos, donde consta que efectivamente se celebraban asambleas populares y juicios, dormían los caminantes, etc. Añade que solían colocarse ante el arco de la capilla mayor, y se subían y bajaban mediante poleas. Podían ser de seda o de lino, de color morado o verde y, al menos durante los siglos IX al XI, no era raro que los más ricos llevasen bordados de oro y plata. En el Inventario de la Catedral de Salamanca del año 1275, ACS, cajón 44, legajo 2, número 26. Aparecen nada menos que: ítem, treynta e tres acitaras entre buenas e malas.
Joaquim de Santa Rosa de Viterbo, en su documentado Elucidario das palavras, termos e frases, que em Portugal antigamente se usaram, aporta extensa documentación sobre la utilización del vocablo en Portugal: Tapete alcatifa reposteiro pánno de raz cubertor bordado capa manto tela fina e preciosa. No de 1145 D Dordia filha de Egas Moniz e de sua mulher D Thereza Affonso entre outros bens de que faz doação a Paço de Sousa nomêa: Una Cappa crezisca et una stola de ipso pano et una acitara. No de 1147 fez Egas Moniz uma larga doaçao do mesmo mosteiro não só de herdades também de moveis dos quaes foram: Uno manto de grecisco et alio de exami, três Cappas de ciclaton et alia mudbage et alia de uno demi et una acitara de mudbage; et duos greciscos suer altlare et duos facergenes. Documento de Paço de Sousa
España sagrada: theatro geographico-historico de la Iglesia de ..., Volumen 37.  Escrito por Enrique Flórez, Manuel Risco, Pedro Sainz de Baranda, Vicente de la Fuente, Ángel González Palencia.1789, refiriéndose a un documento fechado en Oviedo en el año 812: …ad decorandam autem ipsius aulae tuae faciem, offero ornamenta aurea, argentea & aerea & Sacrae Scripturae diversa volumina; dono etiam frontales, pallas, acitaras auro textas grecirias varias & serici lineique ornamenti diversa genera;….
Cartulario del Infantado de Covarrubias, transcrito por don Luciano Serrano, cita del año 1112: Et I aquamanii, Et tenet Julián Románez I acitara, et I casulla, et I baso de plata.
En un documento relativo a Bugedo en Burgos, correspondiente al año 1244: E dado al altar de sant Benito guarnimiento por a missacantano e un calçe de plata, e un al altar de sancta María III acitaras por a encortinar.
En los textos de Alfonso X, queda muy patente el significado de cortina, es decir de ocultar algo, lo vemos en las Siete partidas.

E otra manera y avia aque llamavan çerca que era fecha en manera de corral. E avia otras azes aque llamavan en España açitaras. E tropel llamaron ayuntamiento de onbres que están en conpaña maguer sean muchos onbres o pocos en qualquier manera que sean partidos. E estos nonbres le pusieron segund la onrra y la pro que de cada una destas nasçen.
E esto fazian por tener onrrado su señor quelos enemigos no pudiesen llegar ael ni le fazer mal e que si los suyos vençiesen que sol no semeiase que el se moviera de un lugar e mostrara que lo tenia en nada. E que si fuesen vençidos que fallasen cobro e esfuerço alli do el estuviese. Porque pudiesen ellos después vençer. E las açitaras pusieron porque si acaesçiese que las azes se alongasen mucho unas de otras que no pudiesen los enemigos de trauieso entrar enellos.
Y en la General estoria.
Et donna Munene como era buena duenna & muy entenduda y de muy buen sentido buscando con el grand dolor del padre como pudiesse acrescer en las maneras del duelo. quiso que todas las mas cosas del regno oviessen part en este duelo, et en este quebranto. Onde mando toller delos tiemplos unos affeytes de pannos preciados aque llama la estoria de egipto alcalias. otros dizen quelas alcalias eran buxetas y capsas llenas de especias de muy buenas oluras y las acitaras y las cortinas que estavan y colgadas e traer las pinturas delas casas. y tennir todas las paredes de negro, tan bien las delos tiemplos como las delos palacios…
Tanto, que cuenta essa estoria de Alguaziph que vinieron los spiritos al ydolo, y que fablaron a Thalophiz. y dixol uno que fiziesse sacrificio de vacas y encendiessel el fuego delant. y que se non amatasse por siete dias. y quel soffumasse con soffumerios de buenas oluras yl regasse la casa con buen vino yl crubiesse de acitaras vermeias, y quel dirie lo quel demandasse yl mostrarie certedumbre de suso y de obras y de cosas con que se endereçarie endereçarie el fecho de toda aquella su tierra que el tenie del Rey en guarda. y por que vedasse della todo mal. y toda nemiga de qui quier que ge lo quisiesse fazer.
Onde ovimos de venir a vos todos muy aquexados sobrello. y tenemos por bien y por derecho que tolgades estos pannos de duelo. vos y nos. y que vistades pannos de Reyna. y tomad la corona de nuestro padre y poned vos la. y recebir vos emos por Reyna. y vos punnad en poblar la villa y refazerla. y mandad alos omnes que labren de sus menesteres. y abrir las escuelas et las cosas delos saberes. y enderesçar los tiemplos y los altares. y coger las açitaras et las alcalias. y ayuntad cavallerias y compannas delos que pudieredes. y quando sopieren vuestros vezinos que compannas tenedes. non se atreveran a nos. njn nos querran segudar njn guerrear.
Assentós ella en un palacio en que avie otro de dentro, e eran amos pintados e labrados con mucho oro; e fizo tender por ellos pannos de seda de color jalde ... et colgó aderredor acitaras daquel panno.

Testamento de Ramiro I, transcrito por J. Briz en 1620 en su Historia del monasterio de. San Juan de la Peña: Todos mis bienes, ...mis vestidos y acitaras o camas, colectos y almuças, con todo el servicio de mi mesa, todo se lleue y entregue, juntamente con mi cuerpo, al monasterio de San Juan.
Un diploma escrito en Siresa, que se conserva en el Libro de la Cadena del Archivo catedralicio de Huesca. Siendo rey de Aragón Don Jaime I el Conquistador, extendió el documento, en la misma iglesia siresense de San Pedro, el notario público de Echo llamada Aznar Jiménez, el día 20 de agosto de 1266: syet çidaras, et diez frontales, et catorçe dalmáticas, et cinquanta et tres litteras, et çinquo linçuelos, et vint et nueve capas de seda de coro, et vient sobrepelliços, et siet vestimientes, et quatro casulas, et quinze tapetes, et dotze cabeçals, et quatro calices de plata, et un test, et una cruz de plata, et un assenserio de plata, et una cruç de la obra de Lymoges, et una cruz de crystayll, et un aventayllo, et un crystayll, et xixanta et dos libros, et otros priuilegios
 En el códice escurialense III-z-13, de finales del siglo XIII: Cendales, nin pórpolas, nin xamet, nin ciclatón, nin acitaras, nin alcotonias, nin ningún pano de seda non da peaie.
En el libro de caballerías francés, de autor anónimo, cuya traducción al español fue publicada en Toledo en 1515 titulándose, Primero y segundo libro de la demanda del Sancto Grial: Tomaron el cuerpo del rey Galaz y pusiéronlo en una tabla de plomo cubierta de plata y enterráronlo muy honradamente, faziendo grandes duelos, e pusiéronle de suso una acitara muy rica e labrada de oro y de plata e de muchas piedras preciosas; e fizieron fazer un rey de oro e de plata a semejança de Galaz; e pusieron lo sobre el acitara y finieron delante las figuras de Perseval y ….


Acitara. (cubierta de silla de montar)

Ya Nebrija que la acitara de silla, e lo que en latín stragulum corteum. El padre  Guadix, nos aclara: También llaman acitara a la cubierta o aquello con que cubren la silla del cavallo a que por otro nombre llaman caparaçón y significa lo mesmo que acabo de dezir, cobertor o cobertura.
Se recoge tambien en el primer diccionario etimológico español, Origen y etimología de la lengua castellana (1601), del medico cordobés Francisco del Rosal: Así llama el Arábigo a la cubierta de la silla Gineta.
Covarrubias dice que se llamaba así, el arzón de la silla porque á manera de tabique cubría parte del jinete. Terreros, nos advierte que para algunos es el propio arzón: Acitara de silla. Cobertura de silla, otros lo toman por arzon.

Gonzalo de Berceo (1197-1263) en el Poema de Santa Oria.
En cabo delas virgines: toda la az passada, fallo muy rica siella: de oro bien labrada, de piedras muy preçiosas: toda engastonada. Mas estava vazia: e muy bien seellada  Vedia sobre la siella: muy rica acithara. Non podria eneste mundo: cosa seer tan clara, Dios solo faz tal cosa: que sus siervos enpara Que non podria conprarla: toda alfoz de Lara. Una duenna fermosa: de edat mançebiella mançebiella Vox mea auja nonbre: guardava esta siella. Daria por tal. su regno: el rey de Castiella


Aclarar la ropa.

El diccionario de la RAE. 1726. nos dice que: Es voz que usan las lavanderas, y significa mojarla y bañarla de nuevo, con la última agua sin xabón, para que salga clara, limpia y del todo purificada.


Aclaradores.

El diccionario de la RAE no lo recoge, en ninguna de sus ediciones. Se trata de un vocablo propio del oficio de pasamaneros. Lo recoge Terreros y dice: En los telares de pasamanería son ciertos peines que separan los hilos de la tela o urdimbre, que están hacia la parte posterior del telar.


Acocas.

La RAE, no lo recoge en ninguna de sus ediciones. Se trata de un vocablo propio del oficio de terciopeleros. Lo recoge Terreros y dice que es lo mismo que los franceses llaman cremailleres en los terciopelos.


Acocear.

El diccionario de la RAE no lo recoge en ninguna de sus ediciones. El Dictionarium latino-hispanicum de Antonio de Nebrija, lo recoge con el significado general de golpear: Exculco. as. aui. por acocear o bollar.a.i Exculcatio. onis. por aquel bollar. Si que lo hace Terreros, que dice que: entre zurradores es batanar los cueros, cuando están todavía húmedos, golpeándolos con los pies, hasta que quedan manejables y suaves. Equivale a lo que los franceses llaman fouler. En la traduccion hace Terreros del Espectáculo de la Naturaleza de Pluche nos hace una explicación similar: Lo batana (o acocea, como dicen los Oficiales) todas las pieles... golpeándolas con los pies unas sobre otras.
Es una parte de lo que en el arte de curtir se llama zurrado. Esta acción se realiza con objeto de limpiar las pieles de la suciedad propia de la piel y de las partículas que se ha pegado durante las operaciones previas; a la vez se consigue suavizar la piel, entonces se remojan con agua clara y después se suavizan, batanándolos ó acoceándolos con los pies, y a continuación se procede a limpiarlos por el lado de la carnaza con un cuchillo sin filo.
Había dos formas de realizar esta operación. Lo normal consistía en golpear la superficie del cuero con pesados bloques de madera; esta operación era denominada remanar porque solía utilizarse en ella un instrumento muy característico en forma de rodillo conocido por el nombre de remanadera. La otra forma es la de acocear (dar coces o patadas).
Instrucción o reglas y método de fabricar curtidos, dispuestas por la Junta General de Comercio y Moneda, para que se observen por los individuos del gremio de curtidores, guanteros y pergamineros de la ciudad de Múrcia,….
Modo de labrar el cordobàn:
Lo primero se sacaran del pelambre las pieles, y se echarán en una balsa, y de allí se irán secando y descarnando a rostro por igual, después se echarán en agua clara, y se les dará una mano con cuchillo poco cortante, y un acoceo [sic], y bien acoceadas, se pondrán en otra agua clara, dándoles una teja para que se afirme la flor, y después se pondrán en un tiesto con alumbre y agua correspondiente, se acocearán para que se rindan bien, se les dará una mano con cuchillo boto, y se volverán al mismo tiesto, y al día siguiente se les dará otra mano con cuchillo y teja, y se acocearán bien en un alumbrero ordinaria, y se les dará luego un cuchillo por la carnaza, para quitarles la porquería de este alumbradero, y luego se coserán flor adentro, y después de cosidas se echarán en agua clara, donde estarán hasta el día inmediato que se curtan.
Modo de preparar, elegir y labrar las pieles para tafiletes, imitados a los de Marruecos: Tafiletes se escogerán las pieles pequeñas y delgadas, bien limpias, sin viruelas, sarna, pedradas ni cuchilladas en el desuello; el apelambrado, lo mismo que en las de ante, con diferencia que estas tienen bastante con la mitad de cal menos: su labrado pide especial cuidado.
La partida de tafiletes se compone de quarenta pieles: estas se deberán elegir después de peladas en el pelambre, que es quando se advierten muchos defectos que con el pelo no se advierten.
Se hecha en agua clara, se repelarán muy bien, que esposaries un cuchillo por la flor, quitándoles todo pelillo, se vuelven a la misma agua, se descaman, se echarán en otra agua clara, se las acoceará muy bien, se hechan en otra agua clara, se les dará una mano con teja por flor, para asseguràrsela, se mudará otra agua clara, donde se les dará otra coceadura y teja.

En la obra Secretos raros de artes y oficios, obra util a toda clase de personas. Tomo V. 1806, se utilizan como sinónimos de acocear rehollar y pisotear:

Después se vuelven al agua del mismo tiesto y estando bien remojadas se rehollan ó pisotean sobre una losa, que á este fin se halla al pie del tiesto, para que suelten el agua y material superfluos.
Se saca, luego se reholla y pisotea sobre una piedra ó losa, y después se aporrea, arrugado, contra dicha piedra. Hecho esto se doblan sobre un banco ó burro de caballete, bien extendidas sus arrugas y dobleces, poniéndolos y...,
Lógicamente es palabra de la que no hacen mucho uso los autores clásicos, tan solo la he encontrado en Juan de Zabaleta.(1610-1670). El día fiesta por la mañana: Acozeados dan de sí el cordován y la suela: pellejos en fin de animales, que obedecen a golpes. Buelvese á sentar el tal señor, dobla acia fuera el copete del zapato,….


Acolchado/a.
Ver tambien colchado.

Valenciano: Acoljat, vanovat, envanovat.
El diccionario de la RAE, no lo registra hasta 1770. Mas tarde Martí Gadea en el Novisimo Diccionario Valenciano, no da la misma definición algo más ampliada en el vocablo acolgar: Poner seda, algodón, lana o estopa entre dos telas y después bastearlas.
Joaquim de Santa Rosa de Viterbo, en su documentado Elucidario das palavras, termos e frases, que em Portugal antigamente se usaram: Acedrenchado Acolchoado Hua cocedra acedrenchada da terra nova, Sinco chimaços acedrenchados e dous barrados, hua colcha ffranceza barrada. Instrumento de partilhas de 1359 em Pendorada
El Arancel de Aduanas de 1782, recoge que había acolchados que se producían de forma manual o mediante aguja y otros que se conseguían directamente del telar: Raso liso acolchado a la aguja. Ibíd.: Raso de seda y filoseda acolchado al telar.
Por mi parte lo definiría como la técnica consistente en meter entre dos telas del misma clase o distinta, otra materia textil, por lo general de desecho o de poco coste, para conseguir con ello un efecto mullido y aislante. La terminación consistía en bastear las dos telas para unirlas y que formasen como un único tejido junto con el relleno.
Por sus características, el tejido final llamado acolchado, fue muy utilizado para confeccionar prendas a colocar debajo de otras muy duras, especialmente las militares.

Emilio. Bobadilla (1868-1921), en A fuego lento.
Los asirios ostentaban cascos con cimera y corazas de lino acolchado; los escitas, bonetes puntiagudos; los indios, túnicas blancas; los caspianos, sayones de pelo de cabra; los árabes, larga ropa talar…
Joaquín. García Icazbalceta en su Colección de documentos para la historia de México, recoge una descripción antigua: IV.- De sus armas ofensivas y defensivas. Las armas defensivas que usan en la guerra son ciertos sayetes a guisa de jubones de algodón acolchado, de dedo y medio de grueso, y a veces de dos dedos, que son muy fuertes, y sobre ellos se ponen otros jubones y calzas todo de una pieza,

Luís de Camoes (1525-1580). Los Lusiadas : poema épico.  
Unos los llevan en redor ceñidos, Otros de airoso modo al brazo echados: Van de cintura arriba no vestidos: Tienen por arma adargas y acolchados, Y en la cabeza toca; y mar corriendo, Añafiles sonoros van tañendo.
Unos las armas limpian, ó renuevan, Que el orin de la paz gastadas tiene: Morriones, acolchados, petos prueban; Se arma cada varón cual le conviene: Trajes aprestan otros con colores Y letras y señal de sus amores.
Pero en la indumentaria civil se utilizaba para la confección de jubones, especialmente con la finalidad de abrigar, como nos lo indica Joan Lluís Vives i Marc (1492-1540) en sus Diálogos: BEATRIZ.- Más cerca está el mediodía que el alba. Tú, Manuel, ¿quieres mudarte de camisa?     MANUEL.- Hoy no, que ésta está bastante limpia; mañana me pondré otra. Dame el jubón.    BEATRIZ.- ¿Cuál?, ¿El sencillo o el acolchado?   MANUEL.- El que quieras; me da igual. Dame el sencillo para que si hoy juego a la pelota esté más ligero.     BEATRIZ.- Siempre lo mismo; antes piensas en el juego que en la escuela.

George Sand (1804-1876). Los caballeros de Bois-Doré 
….aquel viejo rostro, de rasgos acentuados y siempre marcial en su dulzura, con su bigote erizado de papelitos rizadores y su gorro de seda acolchado en forma de medio mortero, adornado con un valioso encaje levantado hacia arriba a modo de corona….
Mas modernamente la técnica ha sido muy utilizada para tapizar muebles y especialmente cajas fúnebres, como nos lo indica Vicente Blasco Ibáñez en Arroz y Tartana: En la larga fila de vehículos estaba el antiguo faetón, balanceándose sobre sus muelles como una enorme caja fúnebre y encerrando en su acolchado interior toda una familia, incluso la nodriza; la ligera berlina, con sus ruedas rojas o amarillas….Olvidaba las ilusiones de futura felicidad que se había forjado momentos antes, y el ataúd coquetón, aquel féretro de raso blanco y bordados de oro, parecía brillar ante él, como un astro que le iluminase con su camino. Abríase su tapa, mostrando el interior mullido y acolchado como el de una caja de dulces. Unos cuantos pasos más, y se quedaba dentro para siempre....


Acolchada. (tejido)

El diccionario de la RAE, no trae el vocablo en este sentido. Se trata de un tejido distinto del llamado acolchado que veremos a continuación.
Ronquillo y Vidal, nos dice que es una especie de Moletón que se fabrica en el telar con máquina de  Jacquart, y cuyas piezas son de 38 varas de largo y de 40 pulgadas de ancho, con cenefa, ó de 32 pulg. sin cenefa. Hácense acolchadas de distintos dibujos, y también de pelo en el envés. Los que tienen cenefa sirven para refajos, y los demás tienen varias aplicaciones. Estas telas son  producto de la industria nacional , siendo muy  limitada la importación extranjera.


Acolchado. (tejido)
.
El diccionario de la RAE, no recoge el vocablo en este sentido, en ninguna de sus ediciones.
Se trata del tejido doble que por una elaboración especial presenta un punto fino y cerrado, y ofrece la posibilidad de dibujos en relieve. Por lo general se hacia de seda y algodón. En la mayor parte de los acolchados, la trama era de algodón, pero si los dibujos requerían algún punto o toque brillante se empleaba la seda. En los acolchados, como lo dice la misma palabra, se pronuncian cuanto es posible las uniones consiguiendo así los bajorrelieves que son los que constituyen los dibujos característicos de este tejido. La principal complicación del tejido, consistía y consiste en conseguir el mayor relieve posible de los dibujos.
Los tejidos llamados paños acolchados, son los producidos en lana y consisten en una versión en lana de los famosos piqués ingleses de algodón.
Por lo general se utilizaba para la indumentaria de más vestir: chalecos, cuellos de levita y adornos de vestido de señora.
Ronquillo, nos indica que en su época se producían en cuenta de 74 á 78 hilos de urdimbre y de 44 á 50 hilos de trama en el cuarto de pulgada, en piezas de 11 á 18 varas de largo, y 23 y 30 pulgadas de ancho , siendo su peso de 3 á 5 libras. Es producto de la industria del país y se recibe tambien del extranjero.


Acopetado.

El diccionario de la RAE, lo registra desde la edición de 1726: Lo hecho o puesto en forma de copete.
Jacinto Polo de Medina en El buen humor de las musas.
El cabello a troche y moche,
cada pelo por su cabo,
el guedejismo deshecho,
deshecho lo acopetado;
lacrimoso Filomeno
está gimiendo y llorando:
más llorador que la Aurora,
y a lo tórtolo enviudado.



Acordobanar.

El diccionario de la RAE, no lo recoge en ninguna de sus ediciones. Terreros dice que: . en las tenerías dicen de la operación para que parezca cordoban, o piel de macho cabrio la que no lo es.
Se trata pues, de curtir pieles, especialmente la badana de manera que se obtenga un cuero semejante al cordobán. Por lo general esta acción, se hacia sobre badana zurrada, de la mejor calidad y flor, la que se le llamaba badana acordobanada
Cayetano Miguélez, en su Arte de curtir ó Instrucción general de curtidos, nos describe la utilidad de dichas badanas: Las badanas acordobanadas sirven para cubiertas de sillas de montar, forrar libros eclesiásticos, sitiales, taburetes, mesas, mamparas, zapatos &c.


Acordonar.

Valenciano. Acordonar, encordar. Martí Gadea. Ponerse el cordón en las cotillas, jubones o calzado.
El diccionario de la RAE, no lo recoge hasta la edición de 1780 y dice que es: Disponer en forma de cordón.
Su utilización más correcta, seria para designar el hecho de formar cordón en alguna cosa. Pero siempre se ha utilizado el término para designar la acción de apretar los cordones del calzado y de cualquier prenda que se ciña con cordones.


Acortadizo, acortaizo.

Valenciano: retalladura.
El diccionario de la RAE, lo registra desde 1726: Desperdicio que queda del corte de algunas cosas, así como los que dexan los libreros, guanteros y de otros oficios y artes mecánicas. Es término utilizado en Aragón.
Como dice el diccionario de la RAE, debe ser término utilizado casi exclusivamente en la Corona de Aragón. Es pues un recorte sobrante de cualquier materia que se produce en los talleres,
Tarifa de aduanas de Zaragoza. Fol 31. Acortadizos de guanteros la arroba seis sueldos


Acortar.

Tanto el diccionario de la RAE, como Terreros, registran el vocablo como genérico de disminuir cualquier cosa. En nuestro caso debemos de tomarlo como de acortar o disminuir cualquier prenda del vestido o de una parte de ella.
Antonio Mira de Amescua (1574-1644) en La casa del tahur, se refiere a acotar la toca de una vieja: Madre: Es vuestro hijo importuno, y coléricas nos tiene, porque a dar enfados viene sin que le llame ninguno. [le dice a Marcelo] Roque: ¿ Es muy sorda? Marcelo: Mucho. Roque: ¿ A vieja acortar queréis la toca? Marcelo: ¡ Que haya creído esta loca que enamorado me deja! Madre: (¡ No seáis sorda! Esto me huele a burla).
Giovanni Boccaccio en su obra De las mujeres ilustres, en romance (De claris mulieribus), se refiere al vestido en general: ….cortose con tiseres sus ruvios cabellos cosa de que las mujeres suelen fazer mucha estima por ser la special fermosura de su rostro. e no solamente suffrio junto conlos cabellos encubrir e atapar, mas aun ensuziarla conel polvo e suores e orin delas armas. e ahun le abasto el coraçon a dexar las manillas de oro e brazaletes, e joyas e vestidos de grana o acortarlos fasta la rodilla y encubrir y atapar sus pechos de marfil conla cota de malla: e atarse las piernas conlas grevas y echar las sortijas e los ricos arreos delos dedos: y en lugar dellos levar el scudo ….
Alonso del Castillo Solórzano (1584-1648), en Aventuras del Bachiller Trapaza, lo hace refiriéndose solo a las faldillas de la ropilla: Hay cierto género de gente, que llaman hijos de vecinos. Estos andan tan al uso que no perdonan al estío, primavera ni invierno. Son los que primero estrenan los trajes y con desproporción usan dellos; los que inventaron en cimentar los mostachos con cabello de las mejillas, los que subieron las ligas a las rodillas, ajustaron las mangas, acortaron las faldillas de las ropillas. Éstos pecan los más en valientes y hablan grueso.


Acorzar.

Valenciano: acurtar.
El diccionario de la RAE, lo registra ya en 1726: Poner sayitas a los niños quitandoles las mantillas. A pesar de lo conocido que es el término en todo el territorio español, no he conseguido encontrar ninguna cita clásica. Es pues el paso de sustituir los faldones de las mantillas por el sayo (antiguamente sayo vaquero).


Acrecentado.

El diccionario de la RAE, no lo recoge en ninguna de sus ediciones.
Debe tratarse de alguna guarnición ahormada de badana, cabritilla, cordón encerado o madera. No obstante las Ordenanzas de cordoneros de Valladolid de 1757, nos indican los materiales establecidos por aquel gremio y exceptúan las de madera.
XXVI Toda ahormada para acrecentados, tonelados, botones redondos y otros, se ha de hacer con badana, cabretilla u cordel encerado y no con otra cosa
Cédula Real donde S.M. manda que se observen….los precios de todos los géneros comerciables 1680. Pag 36v: Un cordón de Ábito ordinario para Manto Capitular, con sus borlas y sus botones y acrecentados, de hechura veinte y seis reales y con su bolsa cuarenta y cinco reales. Ibíd.: Un cordón de Ábito para Manto Capitular, texido de cinco ramos, con sus acrecentados, confitados y rodajas, con sus cinchuelas clavadas y con sus cinchuelas y con sus conciertos de assillas, y su concierto que llaman de Alameda de hechura quarenta y nueve reales y medio, sin bolsa, y con bolsa, sesenta y siete reales y medio.


Acresponar.

Valenciano. Acresponat.

El diccionario de la RAE. No lo recoge en ninguna de sus ediciones..
Se trata de un procedimiento que puede ser químico, físico o ambos y que consiste en dar a la tela un efecto crepé o crespón.



Acrisolar.

Tambien: acrysolar, acrissolar.
Depurar, purificar, limpiar de todas las impurezas en el crisol, por medio del fuego, el oro u otros metales.
Lo trae Covarrubias, indicándonos que es: Aver una cosa passado por el crisol es averla apurado y purificado. Acrisolar.
El diccionario de la RAE, lo registra desde la edición de 1726: Purificar, limpiar y purgar en el crisol el oro y la plata, separando lo terreo y extraño, mediante la operación del fuego, hasta que queden limpios y apurados de las heces.
Terreros, lo registra en su diccionario: El acrisolar el oro es lo mismo que la acción de purificarle, y se ejecuta con antimonio, solimán, agua fuerte, etc. la operación del fuego, hasta que queden limpios y apurados de las heces.
Juan de Solórzano Pereira, (1575-1654) en Política indiana.
Y antes de haberse caído en este beneficio y secreto tan importante, del cual por lo antiguo no tuvieron noticia los romanos ni otra alguna nación, el modo ordinario que solía tener en sacar oro y plata de las piedras y tierras en que se cría era dándolas fuego una y más veces hasta que se derretían y afinaban, dejando toda su escoria. Y esta plata así acrisolada llama David en su salmo, «plata examinada con el fuego y siete veces purgada de sus mezclas de tierra», y los latinos « argentum postulatum o pusulatum », por las postillas o caspas que cría con el fuego de estas purificaciones, como también al oro que en semejante forma purificaban le llamaron «obryzo», que según su más verdadera etimología se deriva de la palabra «obrussa», que significa este examen, cocimiento y purgación que de él se hacía.

Con aquel mineral llegó a tener todo lo necesario para rendir un año con otro de seis a siete mil quintales, que son los que se consumen en beneficiar la plata de Potosí y de otros minerales de plata que después se han ido descubriendo y poblando, como lo refieren los padres Acosta y Bisciola, añadiendo con Plinio que en Roma también se introdujo y tuvo como por milagro quemar y acrisolar el oro con paja, y que un metal tan duro y que apenas se dejaba domar y derretir con fuego de leña muy fuerte ardiese tan presto con el de la paja..

Lope de Vega Carpio (1562-1635) en Españoles en Flandes: Españoles gallardos, norabuena / Volváis a Flandes, que esta vida sola / Es oro que en las vuestras se acrisola.
En La hermosa Esther:
¡Tú, donde el oro puro se acrisola
de las virtudes que imitar deseo.
en tanto mal me sirves de coluna
al peso del rigor de mi fortuna!

El valenciano Andrés Rey de Artieda, nos indica: Créeme si te aflige algún cuydado, que con el fuego se acrysola el oro  y luze más el hierro cicalado, tu criado menor Artemidoro.

Luis de Gongora y Argote (1561-1627) en Las firmezas:
Alcohole mi rigor     
los ojos del niño ciego;        
que al oro examina el fuego            
y la experiencia al amor.     
Plata que no tiene duda      
mal hace quien la acrisola,
y peor quien se alcohola      
con una navaja aguda.        
           

Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) en la novela del Amante liberal. El hablarnos será fácil y a mí será de grandísimo gusto el hacello, con presupuesto que jamás me has de tratar cosa que a tu declarada pretensión pertenezca, que en la hora que tal hicieres, en la misma me despediré de verte, porque no quiero que pienses que es de tan pocos quilates mi valor, que ha de hacer con él la cautividad lo que la libertad no pudo: como el oro tengo de ser, con el favor del cielo, que mientras más se acrisola, queda con más pureza y más limpio.

Pedro de Montengón, (1745-1824) en El Eusebio
Carta, ninguna; antes bien es ella la que causó mi aflicción hallándose gravemente enferma, y se teme que sean viruelas. - Vale más que las tenga en ausencia de vmd., porque así, cuando volvamos allá, la encontraremos hecha un pinito de oro acrisolado, que será un encanto el verla.

Agustín. Moreto (1618-1669). El defensor de su agravio
Y aunque quede en la traición por cierta la falsedad, más quiere mi estimación ser honrado en la verdad que dichoso en la opinión. Duque. (Ap. ¡ Oh amigo! lo que he agraviado con mi duda tu decoro, suple por lo que has ganado; que aunque para mí eras oro, ya eres oro acrisolado.) Eso la iré a responder.

Pedro Calderón de la Barca, (1600-1681), en Amar después de la muerte.
Hombres que sabéis de amor, advertidme en este lance, decidme en esta desdicha, ¿ qué debe hacer un amante que viniendo a ver su dama la noche que ha de lograrse un amor de tantos días, bañada la halla en su sangre, azucena guarnecida de más peligroso esmalte, oro acrisolado al fuego del más riguroso examen? ¿ Qué debe aquí hacer un triste, que el tálamo que esperarle pudo, halla túmulo, donde la más adorada imagen, que iba siguiendo deidad, vino a conseguir cadáver?
En el Médico de su honrra:
Perfeto está el oro en el crisol, el imán en el acero, el diamante en el diamante, los metales en el fuego; y así mi honor en sí mismo se acrisola, cuando llego a vencerme, pues no fuera sin experiencias perfecto.
En las Armas de la hermosura: También puedes / dar tan precioso realce / al acrisolado oro / del perdón.

Alonso de Castillo Solórzano,  (1584-1648) en La Garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas.
Ofreciósele a Octavio en este tiempo llegarse a Andújar a verse con un correspondiente suyo para tratar con él como se sanearían estas quiebras que se esperaban, y encargando a Garay su casa, fue dejarle carne al lobo, porque viendo la ocasión como la pudo desear, sin aguardar a más sacó el depósito de aquella casa que era dinero y joyas, y dejó la plata labrada, y lo que ocultaba la quinta no se quedó en ella, y acomodándolo bien, desampararon Rufina y Garay las hornachas y alambiques, y con su dinero acrisolado hicieron la piedra filosofal a costa del ginovés ausente.

Antonio Mira de Amescua, (1574-1644) en Las lises de Francia.
¡Divino y santo favor! Mi alma tendrá sosiego y tú, cuyo rostro adoro, y a quien humilde me entrego, hoy has quedado como oro acrisolado en el fuego. Dame de tus manos una, y será firme columna del bien que el cielo me muestra. Detén con tu blanca diestra la rueda de la Fortuna. Ya,



Acuchillar, acuchillado.

Valenciano: riures, acogillat.

Etimológicamente viene directamente de cuchillo.
El primer diccionario que lo trae es el de Covarrubias, que nos dice que: acuchillar las calzas y los vestidos, dezia el otro, que era romper antes de tiempo lo que estaba sano, pero no se debe reprobar haciéndose por gala. Dando como significado principal el hecho de rasgar o deteriorarse abriéndose la tela. El de la RAE en 1726, ya le da mayor importancia a la acción de agironar y que ya es una práctica que no está en uso: Hacer pequeñas giras y aberturas, como cuchilladas, en alguna cosa, como se usaba antiguamente en los trajes, así de hombre como de mujer, que llamaban acuchillados.
Finalmente Terreros nos indica simplemente que el significado es que: en la sastrería vestido acuchillado.  El Diccionario Enciclopédico de Gaspar y Roig en 1853, amplio la definición: Dícese, en Sastrería, de los trajes con ciertas cortaduras en forma de hierro de lanza que se hacen para ahuecarlos o para ajustarlos al cuerpo. 
Mi definición seria que acuchillar es hacer en el vestido unas aberturas a manera de cuchilladas de manera que quede visible otra tela distinta, llamada bocado o bocadillo, colocada interiormente a fin de conseguir este efecto. Era corriente que en los trajes de los hombres se acuchillaba el jubón por los hombros, por los costados, alrededor de la cintura y por las mangas, en la misma dirección que se hacía con los calzones o gregüescos. En el de las mujeres solía hacerse especialmente en las mangas.
La moda de los acuchillados estuvo en vigor entre finales del siglo XV, hasta la segunda mitad del siglo XVII. Después de 1650 aproximadamente solo quedaron algunos vestigios en algunos jubones femeninos populares y en zapatos. En el traje popular de la zona valenciana y balear, lo he constatado hasta avanzado el siglo XVIII
Tambien se acuchillaron zapatos, de esto nos da constancia Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, en Historia general y natural de las Indias: Essas calças y çapatos acuchillados no valen nada para tierras tan emboscadas y espessas de árboles y espinos como son las Indias. 
Con referencia a las cuchilladas en sentido del vestido roto, encontramos citas de Juan de Luna (1575-1644), en la  Segunda parte de la vida de Lazarillo de Tormes : sacada de las crónicas antiguas de Toledo.
REY. - Pues idos, si en eso estriba vuestro crédito no más. JUANETE. - Perro, tú lo pagarás; la francesa, tan acuchillada de rota, que no había en qué poder atar una blanca de cominos. Su camisa era de carne, la cual se veía por la celosía de sus vestidos;  

Baltasar Gracián (1601-1658) en El CriticónA otro que debaxo una sotanilla negra traía un calçón acuchillado le condenaron a que terciasse la falda prendiéndola de la pretina, para que todo el mundo viesse su desgarro.

Lope de Vega (1562-1635), en Los Tellos de Meneses: La seda no me molesta, / Nieto; que lo que me enfada / Es la seda acuchillada / Que está antes rota que puesta.  

 Agustín de Rojas Villandrando (1572-1635)   El viaje entretenido
Solano en cuerpo y sin ropilla (que la había dejado empeñada en una venta), y yo en piernas y sin camisa, con un sombrero grande de paja, con mucha ventanería y vuelta la copa a la falda, unos calzones sucios de lienzo y un coletillo muy roto y acuchillado.
Con acuchillados se decoraban prácticamente la totalidad de todas las prendas de busto, tanto las masculinas como las femeninas: sayos, sayas, cueras, coletos, jubones y vaqueros.
Pero además se hacia con gorras, zapatos e incluso con paramentos de caballerías. Lo advertimos en Diego  Ortúñez de Calahorra  en su Espejo de príncipes y cavalleros: El príncipe don Silverio, muy apuesto y luzido cavallero, con las armas doradas y orladas de rica pedrería, y los paramentos del cavallo de brocado acuchillado sobre tela de plata. Diego de Colmenares (1586-1651) en Historia de la insigne ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla: Víase luego el rey en un caballo cisne con gualdrapa de terciopelo negro, bordada de oro, acuchillada y forrada en tela de plata, con penacho de muchas plumas y un mazo de garzotas. Vestía vaquero de raso blanco bordado acabadas las que ….
A la tela que asomaba por los acuchillados, cortaduras o golpes se le llamaba bocados, y por lo general era de una tela rica, a veces de superior calidad a la de la propia prenda, así encontramos: telas de oro, tela de plata, damasco, raso, tafetán, etc.
Calvete de la Estrella. Felicisimo viaje del muy alto y poderoso príncipe don Felipe en los años 1548-9: Un hermoso doncel vestido de raso encarnado y golpeado y por los golpes sacados unos bocadillos de telilla de plata….las mangas acuchilladas y sacadas por ellas bocados de tela”. Encuentro del príncipe don Juan y de la princesa Margarita en Burgos, en 1497 de Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés: Un sayo de raso blanco forrado de tela de oro y acuchillado el raso.
Muy a menudo los las cuchilladas eran guarnecidas de ricas guarniciones como higas de azabache, perlas, letras de oro o plata y sevillanillas de los mismos materiales. Mateo Alemán (1547-1615) en  Guzmán de Alfarache: Tenía puesto un jubón mío de tela de plata y un coleto aderezado de ámbar, forrado en la misma tela, todo acuchillado y largueado con una sevillanilla de plata y ocho botones de oro, con ámbar al cuello.
En cuanto a la forma delas cuchilladas o golpes, aunque en la mayoría de las ocasiones eran rectas, tambien las había con forma de “s”, de “g” y otras. Lo vemos en Diego de Colmenares (1586-1651)  Historia de la insigne ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla:….y ceñido de una corona de oro con seis plumas moradas y blancas volteadas, y en su nacimiento una de cincuenta diamantes; vaquero de raso blanco acuchillado, cuerpo y faldones en forma de SS y forrado en tela carmesí, descubierta por las cuchilladas o cortaduras tomadas al canto con cintas. Y en el anónimo en 1513, seguramente valenciano y que gira alrededor del personaje valenciano Flamiano, titulado Question de amor: forrada de raso carmesí guarnecida de tres tiras del mismo brocado sobre pestañas de raso carmesí; una gorra de raso blanco forrada de raso carmesí acuchillado lo blanco con unas g.g. de oro esmaltadas; un rico collar hecho de las mismas letras muy rico. Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), en La española inglesa: Resueltos en esto, otro día vistieron a Isabela a la española, con una saya entera de raso verde acuchillada y forrada en rica tela de oro, tomadas las cuchilladas con unas eses de perlas, y toda ella bordada de riquísimas perlas; ….

 Las cortaduras, cuchilladas o golpes, ocasionalmente se cerraban con cintas, madejas de seda
Question de amor: La condesa saco una saya de brocado negro y raso carmesí a quartos y los quartos estavan forrados de lo uno en lo otro y lo dencima acuchillado atadas las cortaduras con cintas blancas con cabos de oro; una gorra de lo mismo un cavallo con una rica guarnición estradiota…. Las damas de la señora reyna que salieron con ella, son la señora doña costâtina toda vestida de terciopelo negro, forrado de damasco negro, acuchillada toda la seda de encima, atada con madexas de seda negra con cabos de oro, una gorra de terciopelo negro con muchos joyeles….

Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), Los trabajos de Persiles y Sigismunda      …. y en esto salió por la puerta del claustro la sin par Leonora, acompañada de la priora y de otras muchas monjas, vestida de raso blanco acuchillado, con saya entera a lo castellano, tomadas las cuchilladas con ricas y gruesas perlas.
En el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.
Y a veces suele ser su desnudez tanta, que un coleto acuchillado le sirve de gala y de camisa, y en la mitad del invierno se suele reparar de las inclemencias del cielo, estando en la campaña rasa,….

Lope de Vega y Carpio (1562-1635) en  Arcadia, prosas y versos: Con un sayo de raso blanco se mostró Anfriso, acuchillado todo sobre tela amarilla y tomadas las cuchillas con higas de azabache y lazadas de nácar.
En el Cancionero General de Hernando del Castillo: Gentiles honbres son todos / los que traen grandes capillas / e mangas acuchilladas: / las piernas, braços e codos / atestados de centillas, / muy espessas, muy pintadas. 

Gonzalo Correas Iñigo.(1571-1631). En su Vocabulario de refranes y frases proverbiales y otras formulas comunes de la lengua castellana en que van todos los impresos antes y otra gran copia: Español loco, rompe lo sano y pone lo roto. (Dicen esto en Italia porque los españoles acuchillan las cueras y pican los vestidos, por gala).

Feliciano de Silva (1491-1554), Segunda Celestina:…. y para después a la tarde aderéçame el cavallo overo con un jaez blanco; y tú, Sigeril, aparéjame el vestido frisado acuchillado sobre tela de oro, que quiero dar una buelta.

Mateo Alemán (1547-1615)   Guzmán de Alfarache  
Híceme de la banda de los valientes, de los de Dios es Cristo. Púseme mi calzón blanco, mi media de color, jubón acuchillado y paño de tocar, que todo me lo enviaba mi dama con esperanzas que aún había de pasar aquel tiempo y había de tener libertad.
Parecióme muy bien, por ser cosa que pudiera importar y nunca dañar. Hízose así como lo trazó el maestro y como aquel que de bien acuchillado sabía cómo se había de preparar el atutía, pues ya tenía el camino andado y con la misma traza se había enriquecido.
Llevaba un calzón de terciopelo morado, acuchillado, largo en escaramuza y aforrado en tela de plata. El jubón de tela de oro, coleto de ante, con un bravato pasamano milanés casi de tres…
¿Encontraste por ventura dos mozos juntos, al parecer soldados, el uno vestido de una mezclilla verdosa y el otro de vellorín, un jubón blanco muy acuchillado? -Los dos de esas señas -le respondí-, si mal no me acuerdo, cuando salí de la venta quedaban en ella,

Anónimo. Question de amor       
Aun que yo me visto dellas no tengo porque traellas. Alvalader de Caronas vino todo vestido de pardillo, forrado el sayo y capuz de damasco leonado acuchillado todo por encima lo pardillo de manera que lo leonado se descubriesse con una letra que dezia….
estampadas en lo blanco doradas en lo encarnado blâcas con muchos batientes de la misma manera. El cuerpo del sayo estava forrado de brocado muy rico acuchillado el raso de encima y muy guarnecido.
una saya de brocado carmesí cô unas barras de terciopelo carmesí anchas, sêtadas sobre raso blanco, cortadas por encima; una gorra de raso carmesí acuchillada forrada de raso blanco: la saya forrada de raso blanco, una guarnición de una hacanea de oro tirado cô floques y franjas de grana….

Cristóbal de Castillejo (1449-1550).   Obras de amores.
Con solo el trabajo Voy a caça; Que la esperança Déxame, porque no alcança. De raso verde el capote, De pelo verde aforrado, El d’encima acuchillado, Y por su causa este mote: Pues ya me faltó la una, No hay que esperar en ninguna. La cinta de terciopelo verde….
Melchor de Santa Cruz (¿?-1576)   Floresta española.
La librea deste juego de cañas era de terciopelo leonado, y encima tafetán blanco, muy acuchillado. Preguntó el Emperador a don Francés: «¿Qué te parece de aquella librea?». Respondió: «Asadura con redaño».
Alonso de Castillo Solórzano (1584-1648)   Aventuras del Bachiller Trapaza.
…. llegó el tal don Tomé a la conversación, con cuya venida se holgaron todos. Venía este caballero con vestido negro de gorguerán, acuchillado sobre tafetán pajizo. Traía muy largas guedejas, bigotes muy levantados, gracias al hierro y a la bigotera que habrían andado por allí;
Tardes entretenidas.
 Sé que no hay en nuestra república paño que no tundas, seda que no acuchilles, cordobán que no piques. 

Vicente Espinel (1550-1624)   Vida del escudero Marcos de Obregón
 … se me representó en aquellos gitanos la huída de los hijos de Israel de Egipto. Iban unos gitanillos desnudos; otros, con un coleto acuchillado, o con un sayo roto sobre la carne; otro, ensayándose en el juego de la corregüela. Las gitanas, una muy bien vestida, con muchas ….
Luis Vélez de Guevara (1579-1644)   El diablo Cojuelo  
….de volar una bolsa de bretón desde su faldriquera a las garras de tanta doncelliponiente como venían a valerse della. Iba en jubón de holanda blanca acuchillado, con unas enaguas blancas de cotonia, zapato de ponleví, con escarpín sin media, como es usanza en esta tierra entre la gente tapetada,

Jacinto Polo de Medina (1603-1676)   El buen humor de las musas.
A uno que traía el vestido con grandes cuchilladas. Ayer, viniendo del prado, te encontré con un vestido, Luis, aunque bien guarnecido, fieramente acuchillado. Tan fuera eran de compás y grandes sus cuchilladas, que juzgué serían dadas por Orlando o Fierabrás.

Mariana de Carvajal y Saavedra (1600-1664) en Navidades de Madrid y noches entretenidas, en ocho novelas: Y para cumplir a un tiempo con la viudez y el desposorio, la vistieron a doña Leonor una saya entera negra de felpa corta acuchillada, forrada en lama de plata blanca, poblado el campo, y manga de punta de asientos de oro, y abotonadura de diamantes….:


Acuchillado.

Llaman los grabadores de cobre y plata al buril más fino de cuantos utilizan en su oficio. 
El diccionario de la RAE, no lo registra. Lo trae únicamente Terreros: llaman los abridores a una especie de buril, y es el más sutil de cuantos usan. El mismo autor  en la traducción que hizo de Espectáculo de la Naturaleza de Pluche (1758), nos indica: Asimismo usan otro buril.... que llaman acuchillado y es el más sutil de quantos usan…. Se abre o graba, ensanchando las líneas con el buril de media caña....y cruzándolas a discreción con el buril acuchillado. 



Acunzar/ acunzado.

Tambien acunçar.
Tiene el mismo sentido que pulir las piedras preciosas, en realidad es un término utilizado por los joyeros, para designar una fase de acabado.
Valenciano: Acunçat, acunçar.

Exemplario contra los Engaños y Peligros del Mundo, antigua versión castellana del Calila y Dimna.: Tenia en Venecia  un  mercader  muchas  perlas  muy  gruessas orientales y  redondas, las cuales havia  traydo de Al Gayre,  todas por  horadar; y muchas piedras de diamantes  et  rubís, que  estavan  por acunçar;  et  alquilo  un  maestro que  mucho  sabia de  ponellas en orden.


Acupicta.

Solo lo he encontrado en Alonso de Palencia en su Universal vocabulario de latín en romance: Acupicta, se dizia vestido fresco, era vestidura labrada de aguia y muy vistosa. 

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